State police stand next to a charred passenger bus, that was extinguished by firefighters in Guadalajara, Mexico, Friday, May 1, 2015. Authorities in western Mexico are asking residents to stay at home as they scramble to extinguish burning vehicles blocking roads in various parts of Guadalajara. Such blockades are a common cartel response to the arrest of important members or are used to foil police and military operations. (AP Photo)

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Jorge Díaz Elizondo

Luego de ver la escalofriante demostración de poder por parte del cartel de Jalisco contra el estado mexicano, definitivamente esta votación es plato de segunda mesa

El desafío que lanzó el Cartel Nueva Generación de Jalisco al estado mexicano la semana pasada, nos deja a todos con la sensación de que lo peor está por venir. Analistas y expertos coinciden que amplios sectores de la población de aquel estado están de alguna manera coludidos o bien, sometidos al control que estos criminales ejercen sobre sus poblaciones, bienes y empresas, por lo que llegar a pensar en una pronta solución es casi imposible.

Hay quienes se atreven a asegurar que son muchos los ciudadanos que saben perfectamente bien y ofrecen protección a los criminales de esa agrupación. Cosas que pasan en Michoacán, Tamaulipas y otros estados actualmente.

Luego dicen que el diagnóstico que alguna vez Peña Nieto comentó sobre la cultura arraigada de la corrupción (hay que entenderlo como una modalidad de crimen) era exagerado.

Pero no, la verdad es que México está enfermo y pudriéndose por dentro. El desinterés ancestral de poner atención a la aplicación de la ley, la educación y procuración de una mejor calidad de vida que la clase gobernante y todos los politicuchos que prometen la salvación del país, más la errónea postura sobre la prohibición de las drogas para hacerle el caldo gordo a nuestros vecinos del norte, nos pone en la situación en la que estamos.

Hace unas semanas también Jalisco tenía los ojos de los mexicanos encima, por ese vergonzoso capítulo entre un millonario local y su esposa (creo que aún lo es). Pero esa frivolidad es nada en comparación del problema que se ve venir con pronóstico reservado y para todo México desde aquella región.

Luego de la experiencia de tener un presidente que le declaró la guerra al crimen organizado el sexenio pasado, con muy pocos o nulos resultados favorables para nosotros, no se ve cómo el presidente Peña Nieto y su gabinete propongan y lleven a cambio una solución definitiva, digna de aplauso.

Si a todo lo anterior le agregamos las mediocres campañas electorales que estamos presenciando, debo ser pesimista respecto a la esperanza de que los nuevos líderes que tomarán cargos después de estas elecciones, representen la respuesta a nuestras necesidades.

Las cosas seguirán igual: una gran cantidad de dinero gastado inútilmente en propaganda, candidatos ganadores a modo de los grupos de poder, incapaces para gobernar y hacer frente a los problemas.

Mientras, México se seguirá pudriendo y para cuando menos esperemos, llegarán las campañas para elegir presidente y el ciclo se repetirá.

Por lo pronto y luego de ver la escalofriante demostración de poder por parte del cartel de Jalisco contra el estado mexicano, definitivamente esta votación es plato de segunda mesa. En otras palabras, de acuerdo a la oferta política y los grandes problemas que enfrentamos, hay cosas más importantes de las que preocuparnos.

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