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Redacción ejecentral

No hay peor malestar que se haya vivido en buen tiempo dentro del equipo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, empezando por él, que la exposición pública causada por la boda de su fiel escudero, César Yáñez, hace casi un par de semanas que se agravó al aceptar junto con su esposa, Dulce Silva, que fueran objeto de una portada de la revista ¡Hola! El tinglado no ha dejado de ser un escándalo político y ha golpeado directamente al presidente electo, quien, dicen los que saben, responsabiliza totalmente a doña Dulce, pero a su incondicional César, lo tienen arrumbado en la esquina, como castigado.

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