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Redacción ejecentral

Dice el presidente Andrés Manuel López Obrador que la relación con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump va requetebién y ya no habla mal de México. Cierto lo segundo, en gran medida por la forma como le ha cumplido con todas sus exigencias en materia de migración. La última, de la que no se sabe, es que México no debe dejar desamparados a los migrantes que mande a México, mientras decide su petición de asilo, pero como cosa nuestra, que si los mandara de regreso a sus países para complicarles más su ingreso a Estados Unidos, sería mejor. Por supuesto que yes. Y el encargado, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, cumple como nerd con el encargo. Los gringos entregan a los deportados en territorio mexicano y el gobierno de López Obrador se encarga de manera automática de enviarlos a sus países de origen. La cancillería está pagando 100 mil pesos por cada autobús que contrata para hacer esa repatriación involuntaria, y una cifra bastante superior, por un barco, porque Trump quiere que también reciban a los haitianos y los manden a Puerto Príncipe. Nosotros, oséase, la cancillería, acatan la instrucción a la perfección.

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