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Luis León y Francisco Pazos

lleon@ejecentral.com.mx
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franciscopazos@ejecentral.com.mx

La sociedad entre Estados Unidos, Canadá y México podría terminar por la vía de la urgencia política.

Los requerimientos políticos han alcanzado las mesas de negociación, que en cada ronda parecen más turbias. La necesidad de lograr acuerdos comerciales cada semana parece superada por la urgencia de mostrar contundencia política; principalmente en el otro lado de la frontera norte, en la oficina de la Casa Blanca.

Una solución definida por la agenda política, y no por el análisis comercial o por la búsqueda de esquemas que beneficien a las tres economías, se percibe más cercana; al menos, así lo ven especialistas y fuentes cercanas al proceso en los tres países involucrados.

La economía nacional tiene más que perder, por la dependencia comercial que acapara más de 60% de las exportaciones, pero en Washington, en donde desde el miércoles pasado se lleva a cabo la cuarta ronda de negociación, al presidente Donald Trump agota su margen de maniobra.

Al presidente le urge un éxito político que justifique su discurso. Medios internacionales señalan a su carencia de triunfos domésticos; marcados por la derrota política para prohibir la migración, desafiada en los tribunales, y legislativa para desmoronar el Obamacare, frenada por los republicanos, como la causa que motivaría a que el presidente ahora apunte directo al corazón del TLCAN.

CON SELLO 71     5

Declaración de guerra.  Aunque la Cámara de Comercio de EU amagó con ir a la Corte si Donald Trump abandona el TLCAN, el mandatario prefiere crear acuerdos bilaterales y  dar por concluido el acuerdo,  declaró a la  revista Forbes.

Velan armas

Frente a la amenaza que ronda las mesas de negociación, el empresariado mexicano, muy cercano al equipo del gobierno federal y activo en el proceso, levanta la guardia. Saben que el camino que viene será duro y que la posibilidad de una ruptura en el diálogo es posible.

Humberto Lozano, presidente de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México (Canaco), y actor del equipo mexicano que cerró  la ronda de septiembre pasado, admitió que Ottawa dejó claro que las cuerdas se apretarán, principalmente para sectores industriales como el automotriz y también para el agro, en las semanas que están por venir.

No podemos aceptar que el gobierno de Estados Unidos quiera o pretenda comprar frutas o granos mexicanos sólo cuando no sea temporada de cultivos para ellos”, citó como ejemplo del tipo de negociación “poco razonable” que encabezará el representante Comercial estadunidense, Robert Lighthizer.

Es algo que no podemos aceptar, lo mismo que no podemos aceptar las reglas de origen como las quieren marcar ellos y todo lo que tenga que ver con el Capítulo 19, que ni ellos han firmado, pero lo quieren exigir a nosotros”, agregó.

Esta semana en Washington (las negociaciones arrancaron una noche antes de que esta edición fuera impresa) se conocerá si son ciertas las filtraciones sobre que Estados Unidos exigirá incrementar de 62.5 a 85% sobre insumos locales para la producción de vehículos y que al menos 50% de los componentes sean fabricados en su territorio, por citar algunas.

›A través de este tipo de trampas comerciales, Trump podría buscar subsanar las derrotas políticas y legislativas que han alimentado al 56% de quienes desaprueban su administración.

El presidente podría curarse si en los próximos meses logra presumir, lo que se ha llamado “una gran presa”, que podría ser el final del acuerdo comercial entre las tres naciones.

Trump también honraría una de las apuestas más sólidas que hizo durante su campaña y que, sin duda, lo impulsó a la Casa Blanca. La salida de Estados Unidos del TLCAN cerraría el círculo de la retórica que culpó al tratado trilateral, aunque principalmente con México, como responsable de la desgracia comercial estadunidense, del déficit que roza 60 mil millones de dólares con nuestro país, y de la pérdida de 700 mil empleos en el sector obrero y de manufactura por el cambio de flujos comerciales.

Suma cero

A pesar del escenario de tormenta que se avecina sobre los equipos de negociación sentados esta semana en Washington, al menos, desde las contrapartes mexicanas y canadienses, el objetivo sigue siendo un acuerdo “ganar-ganar”.

Sin embargo, “nadie sabe realmente qué es lo que Donald Trump quiere”, según publicó Peter Donolo, vicepresidente de la consultoría Hill+Knolton Strategies Canada, el 27 de septiembre pasado en el diario digital The Globe and Mail.

Para Donolo, la afirmación encuentra sentido porque, asegura, la renegociación no responde, o al menos ya no lo hace, a motivaciones puramente comerciales o económicas; sino a “pura política” alimentada por el discurso incendiario del presidente Trump.

Esa posición también es entendida en el lado mexicano. “Ellos mismos” ¬-en relación al empresariado estadunidense- “no alcanzan a comprender cuál es la postura oficial de sus negociadores, en la parte oficial de Estados Unidos, no del empresariado, sino del gobierno, con el que no necesariamente van en el mismo sentido”, aseguró el presidente de la Canaco Ciudad de México.

Con un escenario como el descrito, la negociación podría romperse en cualquier momento a partir de ahora, por más que el empresariado nacional insista en buscar ese “ganar-ganar”. Pues para el presidente Trump, asegura Donolo en la misma publicación citada, ese concepto no existe. “Su enfoque es mejor descrito como el de ‘suma cero’”, lo que significa que para el presidente estadunidense, el grado de éxito es directamente proporcional al aplastamiento del oponente, en este caso de sus socios comerciales.

Escenarios

El presidente Trump no es la única amenaza para el acuerdo de un TLCAN 2.0. Hay dos escenarios que preocupan en las mesas de trabajo, principalmente el que prevé que la negociación se empalme con la elección presidencial de 2018.

Donolo considera que el discurso antimexicano durante la campaña de Trump liquidó las posibilidad del PRI, el partido del presidente Enrique Peña Nieto, para mantener la presidencia en 2018. Por el contrario, se suma a la postura que en Washington se tiene de Andrés Manuel López Obrador, presidente nacional de Morena, como el candidato más sólido para llegar a Los Pinos.

El panorama tendría que motivar al equipo estadunidense a evitar que la elección en México arranque sus tiempos de campaña, consideró el presidente de la Canaco. “Con este cambio de presidente que vamos a tener y de la Cámara Alta y demás, pues, ellos son los que deberían tener un poco de prisa. Ahora las condiciones están dadas para que todo resulte favorable para todas las partes”.

Del otro lado de la frontera, los vientos político-electorales también resoplan en dirección a la renegociación. En noviembre del año próximo, 435 curules en la Casa de Representantes y 33 de 100 escaños en el Senado, serán renovados, lo que añadiría al juego a contendientes republicanos y demócratas.

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