Foto: Fernando Saicha

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Oscar Santillán

En tiempos de liberalización económica, la regulación de la mariguana en Uruguay se asemeja más a un monopolio estatal sobre la cannabis que permite que dicha política no se apoye en el enriquecimiento de particulares, sino en un objetivo de salud pública y de combate al narcotráfico, así lo definió en entrevista con ejecentral Milton Romani, exsecretario general de la Junta Nacional de Drogas de Uruguay en las presidencias de Tabaré Vázquez y José Mujica.

“Uruguay tiene una ventaja: tiene una tradición estatista, creo que México en algún momento también. Acá hay un Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA) que otorga licencias a empresas privadas que cultivan cannabis, controla la calidad de la mariguana, a los clubes cannábicos y hace fiscalizaciones a los autocultivadores para que no tengan más de seis plantas.

“El nivel de control que establece el IRCCA es muy eficaz y eficiente y convierte este mercado de no libre competencia, de marcas y de variedades y de precios. Es lo más parecido a un monopolio estatal. Creo que eso otorga ciertas ventajas para la recaudación del Estado”, detalló.

28 mil 470 adquirientes en farmacias

Es por ello que 17 farmacias están registradas ante el IRCCA, y del 19 de julio de 2017, fecha en la que inició la venta en ese tipo de establecimientos, hasta el 5 de agosto de este año se han realizado 248 mil 945 transacciones de paquetes de cannabis de 5 gramos con un costo de 213 pesos uruguayos, cantidad de compra permitida por la Ley 19172, de acuerdo con el más reciente informe de monitoreo del Instituto de Regulación y Control del Cannabis de Uruguay.

Para que esto sucediera tuvieron que pasar cinco años. Fue el 8 de agosto de 2012 cuando el proceso de la regulación inició con el envío al Parlamento, por parte de José Mújica, el proyecto de Ley 19172. La norma fue promulgada el 24 de diciembre de 2013 y permitió que el 19 de julio de 2017 iniciara la venta de mariguana en farmacias.

Pero el hecho de que esté regulada no significa que la hierba sea promocionada por el Estado uruguayo. “Todo el mercado regulado se ha basado en un enfoque de salud. Las farmacias que lo venden no pueden hacer publicidad, ni siquiera lo pueden tener a la vista, existe un precio único y no hay competencia de marcas. No es un ‘viva la pipa´ como dice Pepe Mujica”, explicó Romani.

mil 819 cultivadores

Hasta agosto de este año están habilitadas 35 mil 117 personas para acceder a la mariguana de forma regulada en farmacias, como autocultivadores y como miembros de clubes cannábicos. Lo que a decir del exrepresentante permanente ante la OEA incentiva confianza en el usuario de mariguana, para que en caso de presentar problemas puede recurrir al Estado. La clave, detalla, está en que antes de la regulación se priorizó el tratamiento de las adicciones.

“Antes de esta Ley se desarrolló un sistema de tratamiento en red que tiene tres centros nacionales, que también tienen lo que nosotros llamamos dispositivos ciudadela que son servicios de información y detección temprana donde se hacen los primeros auxilios antes de llevarlos a los centros de tratamiento propiamente dichos. Además, el sistema privado de atención prioritaria tiene la obligación, bajo el protocolo del Ministerio de Salud Pública, de dar atención a quienes tienen problemas con drogas”.

Para el argentino Fernando Saicha, exdueño de Symbiosis, una de las dos empresas que ganó en 2015 la licitación para producir y distribuir cannabis psicoactivo de uso no médico, la regulación de la mariguana en Uruguay poco a poco se liberará:

“Entiendo que el gobierno uruguayo lo haya querido hacer así por una cuestión de prudencia en principio y porque me parece que es una manera de hacer las cosas bien. Pero estoy seguro de que esto se va a ir relajando a medida que pase el tiempo, porque después de todo va a ser una industria particular, seguro, controversial, pero no va a dejar de se una industria de un montón que hay”.

107 clubes de membresía

Después de todo, la regulación benefició a productores, consumidores y pacientes considera el cultivador. Al principio, cuenta, Symbiosis invirtió alrededor de 2 millones de dólares para producir anualmente dos toneladas de mariguana, como lo establece la ley, y aunque no se aventura a otorgar una cifra de ganancia, señala que producir es redituable económicamente. “Cuando no era legal ya era redituable, ahora es más o menos lo mismo, sólo se deja atrás una prohibición absurda”.

A su cargo Fernando tenía a 15 o 45 personas que laboraban en el cultivo de alta tecnología de Symbiosis y los cuales debían estar dados de alta para recibir seguridad social. “El cannabis es el próximo matrimonio gay, digamos. La próxima discusión lógica de una cosa que está totalmente desfasada en el tiempo y que no tiene sentido que no pueda ser”, agrega.

Retraso en mariguana medicinal

A pesar de ser el primer país de Latinoamérica en regular la hierba, Uruguay no ha aprovechado todo el potencial del mercado del cannabis medicinal y de la explotación industrial del cáñamo, reconoció Milton Romani. Lo cual, apuntó, son los verdaderos polos de desarrollo económico.

“Yo lo atribuyo a la preservación de algunas mentalidades conservadoras que todavía ponen excesivas trabas al desarrollo de una industria que efectivamente ya se está demostrando en la bolsa de Wall Street y en los bancos canadienses que va a mover mucho dinero y que si el Estado sabe controlarlo eficaz y eficientemente es dinero que sirve para el desarrollo”, señaló.

Como ejemplo incipiente, refirió Milton, Juan Lacaze y Nueva Helvecia, localidades uruguayas con problemas de desocupación iniciaron un proceso de incorporación a la industria de la cannabis medicinal y posiblemente a la producción de cáñamo industrial.

17 son las farmacias autorizadas

Luego de ser pionero en la producción de cannabis para uso lúdico, Fernando Saicha ya piensa en la elaboración de productos derivados de la mariguana para llegar a mercados como el argentino y el brasileño, todo ello apuntalado en la regulación de Uruguay. “Básicamente es producir cannabis para hacer extracción de los principios activos y después una manufactura posterior de productos derivados que contengan cannabinoides o principios activos, o terpenos del cannabis. Por ejemplo, los aceites, las extracciones, las pinturas, los comestibles. Todo esto requiere de tecnología y desarrollo de los productos”. 

Saicha expone que para entrar al nuevo mercado se requerirán “inversiones varias veces millonarias en dólares”, pero puntualiza que su objetivo es que con el tiempo las leyes de otros países se adecuen a las nuevas circunstancias de un mercado en expansión.

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