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Ryan Grim y Ben Walsh

El bloqueo económico ya ha impactado directamente a la economía de Qatar, diezmando los flujos de comercio, viajes y finanzas dentro y fuera del país. El fondo soberano de riqueza de Qatar recientemente repatrió 20 mil millones de dólares para apuntalar el sistema bancario del país, y la moneda local ya está mostrando signos de estrés financiero.

El costo de asegurar la deuda de Qatar ha aumentado alrededor de 70% desde mayo, el mercado bursátil ha bajado 24% este año y los rendimientos están subiendo antes de que se realice una oferta de bonos para fin de año. Antes de la venta de la deuda, el país cambió abruptamente la forma en que calcula la cantidad de reservas de divisas extranjeras que tiene, una medida clave que los inversionistas usan para evaluar cuán arriesgado es comprar la deuda de un país.

El movimiento duplicó las reservas de divisas de Qatar y fue una completa sorpresa para los funcionarios internacionales, que normalmente discuten y revisan la contabilidad de las reservas extranjeras antes de que se anuncien públicamente. En cambio, en este caso, Qatar simplemente lanzó una declaración de seis palabras cambiando su contabilidad.

A pesar del movimiento inesperado, el Wall Street Journal señaló que “los rendimientos de los bonos de Qatar todavía son relativamente bajos para un país de mercados emergentes, lo que refleja las vastas reservas de petróleo del país y la riqueza asociada”.

Banque Havilland es mejor conocido por su papel en la bancarrota de Islandia, de la cual surgió como un nuevo banco de la sucursal de Luxemburgo del banco islandés Kaupthing, y por su disposición a trabajar con clientes polémicos, como el magnate nigeriano Kola Aluko.

David Rowland lanzó Banque Havilland con la ayuda de su amigo el Príncipe Andrew. Rowland ha sido un aliado activo del Partido Conservador británico y se dice que es cercano a David Cameron, el ex primer ministro británico. Se dice que Rowland pagó 20 mil libras esterlinas —alrededor de 23 mil dólares— por un retrato de Cameron en una recaudación de fondos del Partido Conservador y fue nombrado brevemente tesorero de los conservadores en 2010, antes de retirarse en medio de la controversia.

El banco lleva el nombre de la casa de la familia Rowland en el paraíso fiscal de Guernsey, Havilland Hall. Aunque Edmund Rowland dirige el banco, los documentos internos muestran que su padre, David, sigue involucrado. Los documentos marcados como “secretos y confidenciales” que delinean el plan para el ataque financiero contra Qatar estaban siendo distribuidos entre Banque Havilland y la embajada de los Emiratos en Washington a fines de septiembre.

Una institución financiera privada como Banque Havilland estaría muy familiarizada con el primer paso del plan tal como se establece en el esquema: crear un nuevo fondo de inversión extraterritorial construido para ocultar sus vínculos con los EAU. El fondo mantendría bonos qataríes que ya eran propiedad de los Emiratos Árabes Unidos, además de una deuda adicional que el fondo podría comprar. El fondo también compraría swaps de incumplimiento crediticio, que aumentarían en valor a medida que la deuda de Qatar se hundiera.

El plan pide precipitar una corrida de la deuda a través de una serie de transacciones simuladas para bajar el precio de los bonos de Qatar, una técnica de manipulación conocida como “pintar la cinta”, donde los jugadores intercambian los instrumentos para crear la falsa apariencia de un alto volumen de comercialización.

La esperanza es conseguir que otros operadores que no están en el plan vean el alto volumen de la “cinta”, el ticker del mercado, y piensen que, dado que el volumen es alto en un periodo de agitación política, algo importante debe estar sucediendo, empujándolos a vender. Las ventas, si se comportan de acuerdo al plan, reducirán el precio de los bonos, creando más pánico y más ventas. Según el plan, los Emiratos Árabes Unidos, habiendo comprado swaps de incumplimiento crediticio contra la deuda, verían crecer el valor de ese seguro a medida que se desplomara la deuda de Qatar.

El documento que describe el esquema es muy específica: “Establece un acuerdo de transacción cruzada por el cual otra parte afiliada venda las mismas tenencias de bonos al vendedor original y por lo tanto genere una presión adicional a la baja”.

La esperanza es provocar una huida de los inversionistas de los bonos al pensar que todos los demás están vendiendo, por lo que es mejor abandonarlos rápidamente.

La caída de los precios de la deuda y el aumento de los costos de los swaps de incumplimiento señalarían una nueva crisis en los mercados, presionando a la moneda de Qatar. El riyal de Qatar está vinculado al dólar estadounidense, por lo que a medida que caiga su valor extraterritorial, el país se verá obligado a gastar miles de millones de dólares de sus reservas para impulsarlo.

En otras palabras, los EAU planean ir cortos en Qatar, luego hundirlo manipulando los mercados financieros internacionales, todo mientras obtienen influencia diplomática contra su rival. (Foto: Twitter @carmenpellicer_)

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