Foto: Cuartoscuro

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Redacción ejecentral

A doña Olga Sánchez Cordero el paisaje de la Cuarta Transformación se le está nublando. Esta semana, de manera muy discreta para que nadie que esté fuera del círculo de poder se diera cuenta, el presidente Andrés Manuel López Obrador giró instrucciones para que el diseño y la instrumentación de la política migratoria, se le quitara de las manos y se le entregara al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

Dicen los que saben que este movimiento es resultado de la reunión del presidente con el asesor del presidente Donald TrumpJared Kushner, quien transmitió un mensaje de su suegro de que no estaban nada contentos con la política llevada a cabo por doña Olga, de dejar pasar a todos los inmigrantes que buscaran asilo en Estados Unidos.

Don Andrés no lo pensó dos veces, y cambió de manos el tema migratorio por quien había peleado por la contención, que es lo que quiere la Casa Blanca. Oséase, don Marcelo.

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