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Luis León, Francisco Pazos, Bet-Biraí Nieto Morales y Juan Carlos Rodríguez

La crisis de las principales fuerzas políticas del país comenzó a dibujarse en los municipios hace 20 años. Pero ha llegado a tal punto, que ningún partido, por sí solo, gobierna más de 18% de los dos mil 142 ayuntamientos del país.

De hecho, en las últimas elecciones, en tres de cada 10 alcaldías fue necesario aliarse entre partidos para poder ganarlas. Pero en las negociaciones electorales por conservar el poder territorial y de gobierno, los partidos políticos han sido capaces de desdibujar su ideario fundacional y unirse con sus antagonistas; no importa derecha o izquierda, centro o vinculación religiosa, simplemente ganar. Así, Acción Nacional cogobierna con el Partido del Trabajo, o el de la Revolución Democrática con el Verde Ecologista y Encuentro Social, por ejemplo.VotoCambiante-web

Será en estas próximas elecciones, en las que los seis principales partidos nacionales que se consideran hoy por hoy por su captación de votos, como satélite, en los que ya se puede ubicar al PRD junto con el Partido Verde, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social y el Partido del Trabajo, disputarán su mayor capital político. La principal arena se ubica en cinco entidades: Veracruz, estado de México, Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León.

Es así que la pelea electoral será igual de cerrada a nivel federal que a nivel municipal. ejecentral presenta aquí el tablero político-electoral en el que se jugará en 2018, y el valor del voto de cada uno de los partidos que contenderán.

La mezcla de intereses

Actualmente 651 gobiernos municipales son emanados de una coalición partidista. De ellos, 38%, en total 247, se unieron de tres a seis partidos para ganar. La revisión por cada uno de los distritos y gobiernos municipales muestra que Veracruz, estado de México, Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León son las entidades en donde más coaliciones y alianzas han hecho los partidos para poder ganar. Le siguen, Guerrero, Guanajuato, Puebla y Michoacán. Estas nueve entidades representan 46 millones 937 mil 165 votantes.

>La península de Baja California, Chiapas, Tabasco, Hidalgo, Morelos y Oaxaca; así como Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas y Chihuahua han sido estados clave, en las dos últimas elecciones, por el número de votos obtenidos por los “partidos satélites”, y por tanto la pelea por los electores inscritos, que suman 13 millones 893 mil 856, podría ser determinante para ganar la Presidencia de la República, y el empoderamiento regional de cada uno de los partidos.

Para tener una idea en la mezcla de intereses que significan estas alianzas, basten unos ejemplos: en el municipio de Tancítaro, Michoacán, donde los ciudadanos tienen a su cargo la seguridad pública y donde apenas se instalan 35 casillas el día de la elección, hay 19 mil 282 registrados en lista nominal (de los cuales en 2015 sólo participó 40%), para ganar seis partidos, opuestos en ideología, decidieron aliarse: el PAN, PRI, PRD, Nueva Alianza, Humanista y Encuentro Social, y ahora son gobierno.

Algo similar ocurrió en Nocupétaro, donde sólo hay siete mil votantes y cogobiernan el PAN, PRD, PT, Nueva Alianza y Encuentro Social, o en Nahuatzen, con casi 19 mil electores, y allí en 2015 se aliaron los mismos cinco partidos para ganar. Ambos municipios ubicados en Michoacán.

Y en Puebla, Acajete y Cuapiaxtla de Madero gobiernan, en cada uno, cinco partidos con diferencias ideológicas importantes: PAN, PRD, Nueva Alianza, Compromiso por Puebla (centro izquierda) y Pacto Social de Integración (socialdemócrata).

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Oferta de votos

La alianza que históricamente ha resultado más rentable es la que vende el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Este apéndice del PRI ofrece al menos dos millones de votos, en promedio, que en elecciones cerradas pueden ser determinantes.

Las cifras hablan por sí mismas. Una alianza con el Partido Verde garantizaría que prácticamente 68.9% del padrón electoral chiapaneco respalde cualquier político-electoral. Chiapas concentra a seis de los 15 municipios más pobres de México, de a acuerdo con la última medición de Coneval, y tiene 18 presidentes municipales abanderados por el PVEM.

La fuerza magisterial también es atractiva para los llamados partidos “grandes”. El Partido Nueva Alianza ofrece, en promedio, 1.5 millones de votos movilizados desde la cúpula del sindicato magisterial.

Su fuerza para apuntalar una elección presidencial creció de 2006 a 2012, proceso en el que sumó poco más de dos millones de votos.

En una comparativa, por ejemplo, la alianza con el PVEM podría resultar más atractiva a la del Panal.

Si bien sus botines por sufragio directo son similares, el Partido Verde toma ventaja en el terreno municipal, en el que supera en 48 alcaldías a Nueva Alianza.

Así saltan a la cancha

Las debilidades y fortalezas de cada uno de los partidos serán un factor determinante para ganar las próximas elecciones federales, que se estima serán las más competidas y cerradas. ejecentral presenta el tablero en el que jugarán los candidatos, mapas que muestran los distritos y las regiones que domina cada una de las principales fuerzas políticas, así como las zonas donde tienen menos arrastre

La geografía del PAN

Después de haber sido la primera fuerza política durante a primera década del siglo XXI, el PAN perdió la elección presidencial en 2012 y ahora viene en un difícil proceso de recuperación.

Después de una cosecha de 25.3% de los votos en los comicios de 2012, con Josefina Vázquez Mota como candidata, el PAN obtuvo 21% de la votación en 2015, la última elección federal previo a la jornada de 2018.

De los 300 distritos en que se divide el territorio nacional, el PAN es primera fuerza arrolladora (con más de 50% de los votos) en sólo 21, según la votación registrada en 2015 para diputado federal.

En el norte del país, los distritos donde Acción Nacional es aplastante son los localizados en Mulegé (BCS), San Luis Río Colorado, Nogales y Hermosillo (Sonora); Nuevo Laredo (Tamaulipas), Guasave (Sinaloa), y Santa Catarina y San Nicolás de los Garza (NL).

En el centro del territorio, los dominios panistas se localizan en León y Pénjamo (Guanajuato); en la capital de Querétaro, en Manzanillo (Colima) y en Teziutlán, Puebla.

En el sur-sureste, donde las bases de apoyo panistas son más frágiles, el único bastión es el distrito 2 de Campeche, con cabecera en Ciudad del Carmen.

En una treintena de distritos, los votos del PAN oscilan entre 30% y 40%, por lo que en algunos son primera fuerza y en otros son un cercano segundo lugar. La mayoría de estos territorios están en la zona del Bajío.

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Los desafíos perredistas

Después de haber arañado la Presidencia de la República en 2006, con Andrés Manuel López Obrador como candidato, el PRD enfrenta una erosión de militantes y simpatizantes tras la creación de Morena y una pérdida constante de votos de 2012 a la fecha.

De los 14.7 millones de votos que obtuvo el PRD en 2006 (en alianza con Convergencia y el PT), para 2012 su caudal cayó a 9.7 millones y se desplomó a 4.7 millones sufragios en 2015.

Los únicos territorios donde el PRD es primera fuerza política son los distritos 20, 29, 30 y 31 del estado de México, todos ellos en Nezahualcóyotl; así como los 18, 19 y 22 de la Ciudad de México, todos en Iztapalapa, y con Morena pisándoles los talones.

De ahí que la figura de Juan Zepeda, exalcalde de Nezahualcóyotl y excandidato del PRD al gobierno del estado de México, haya cobrado relevancia a nivel nacional.

Las otras áreas de influencia perredista son Lázaro Cárdenas y Pátzcuaro (Michoacán), Pungarabato, Zihuatanejo y Ayutla (Guerrero), Huajuapan de León (Oaxaca), Cárdenas y Comalcalco (Tabasco), Poza Rica y Tantoyuca (Veracruz) y la capital de San Luis Potosí.

Los estados donde el perredismo está más erosionado y tiene poco arrastre es la península de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango y Sinaloa.

En el sur, los desafíos del PRD están en Yucatán, Campeche y Chiapas, donde están sus más bajas votaciones.

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El paisaje priista

Después de haber recuperado la Presidencia de la República, con Enrique Peña Nieto como candidato, en pocos años el PRI sufrió importantes derrotas en comicios para gobernador; sin embargo, en las elecciones federales ha conservado su caudal de votos.

En las presidenciales de 2012, el tricolor obtuvo 28.9% de los votos, porcentaje muy similar al 28.8% logrado en las elecciones de 2015.

El mayor capital electoral del PRI se localiza en el norte del país, marcadamente en Coahuila, Chihuahua, Durango y Tamaulipas, así como en la zona rural del Estado de México, según la votación de 2015.

Las zona donde el PRI tiene menos arrastre son la Ciudad de México, Morelos, Chiapas, el Bajío y la península de Baja California.

De los 300 distritos electorales, hay siete donde el PRI tiene votaciones superiores a 60%, y que se ubican en Hidalgo del Parral (Chihuahua), Saltillo, San Pedro y Monclova (Coahuila), El Mante (Tamaulipas), Durango (Durango) y Acayucan (Veracruz).

Del total de distritos, sólo en 28 el Revolucionario institucional tiene votaciones de entre 40 y 60 por ciento.

La mayoría de estas demarcaciones se localizan en Chihuahua, Coahuila, Sinaloa, Durango, Nuevo León, Nayarit, Estado de México y Yucatán.

Llama la atención que los principales bastiones del PRI se localizan en Chihuahua, Tamaulipas y Durango, entidades donde perdieron la gubernatura en 2016 y en las que la corrupción de los mandatarios estatales fue determinante para inclinar el voto.

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La irrupción de Morena

El debut de Morena en unos comicios federales ocurrió en 2015, cuando obtuvieron 3.3 millones de votos para diputados federales, equivalentes al 8.3% de los sufragios, lo que les dio 48 curules en el Congreso.

A partir de ese momento han ido creciendo, sobre todo en la Ciudad de México, donde ya gobiernan cinco delegaciones, y en el estado de México, donde disputaron palmo a palmo la elección contra la coalición del PRI-Verde-Panal.

De los 300 distritos electorales, el partido de Andrés Manuel López Obrador es primera fuerza en tres: Texcoco (38 del estado de México), donde son gobierno; Iztapalapa (el distrito 22 de la Ciudad de México), delegación que aún es dominada por el PRD, y Coatzacoalcos (11 de Veracruz), entidad en la que estuvieron a punto de ganar la gubernatura en 2016.

De acuerdo con el mapa elaborado por el Instituto Nacional Electoral (INE), las zonas donde Morena tiene más simpatizantes son Baja California, Ciudad de México y la zona conurbada del estado de México, Tlaxcala, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Campeche y Quintana Roo.

La región donde Morena tiene un enorme desafío, pues su presencia es marginal y su caudal de votos en ínfimo, es toda la zona norte del país, que incluye Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.

También es evidente la falta de arrastre en Jalisco, el Bajío, Michoacán, Guerrero y Yucatán.

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›El mapeo fue elaborado en función de los resultados de las elecciones de 2015, cuando se eligieron diputados federales y que fue la primera elección federal en la que participó Morena, uno de los punteros rumbo a los comicios de julio

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