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Redacción ejecentral

El presidente Andrés Manuel López Obrador siempre viaja en las aerolíneas comerciales acompañado de seis personas, su escudo de seguridad, y siempre se le da asiento en la fila de emergencia. Por edad ya no debería permitírsele viajar en esa fila, en la cual se sientan personas que consienten que en un momento de emergencia, aceptarán ayudar al resto de los pasajeros a salir de la aeronave y ser los últimos en dejarla. Sin embargo, dicen los que saben, las aerolíneas le han hecho una concesión por ser Presidente, en menoscabo de la seguridad del resto de los pasajeros. Las aerolíneas están violando sus protocolos de seguridad con un agravante: López Obrador está lastimado de una rodilla. Esa fue la razón por la que no caminó de San Lázaro a Palacio Nacional el día que tomó posesión, y el porqué cambió de calzado aquel sábado en Palacio Nacional. Oséase, las aerolíneas están en falta por doble causa, la edad, y que al estar lastimado, por definición no podría ayudar en nada. La tercera causa subjetiva es ¿cómo el Presidente de México sería el último en salir de una aeronave en emergencia? Qué más da. Este es México, que no se nos olvide.

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