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Oscar Santillán, Juan Carlos Rodríguez, Bet-biraí Nieto, Jonathan Nácar

Rondaba los 22 años y su tarea era armar y desarmar mítines en Nuevo León. Así comenzó en la política Jaime Rodríguez Calderón y así aprendió a movilizar a la gente: ser provocador y operar políticamente en su estado natal. Era el “mandadero” del entonces gobernador Alfonso Martínez Domínguez, quien pasaría a la historia por ser el regente del Distrito Federal cuando ocurrió el ataque a estudiantes, conocido como El Halconazo, en 1971.

En realidad, no era empleado de gobierno, sólo respondía al gobernador. Se afianzó tan joven en el poder estatal, por una sola razón: en ese momento era uno de los dirigentes en las protestas contra el aumento de tarifas del transporte urbano en Monterrey. “Como que me contrató para que no le hiciera borlote”, relataría años después.

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Así comenzó su carrera política. Después de graduarse como ingeniero agrónomo fitotecnista se afilió al PRI. Martínez Domínguez lo impulsó. La médula de su trabajo se concentró, con el tiempo, en el sector campesino priista.

Disfrutaba desde entonces el llamar la atención, y mostraba para ello un temperamento “afrentoso”. Le gustaba el poder, operaba políticamente y era conocida su alma priista.

“En 1989 se celebró en Monterrey la Asamblea Nacional del Frente Juvenil Revolucionario del PRI, Mario Rodríguez Platas era el líder del FJR (Frente Juvenil Revolucionario) en el estado y sus simpatías se inclinaban por el veracruzano Luis Antonio Pérez Praga. Sin embargo, Adrián Gallardo Landeros, de Tamaulipas, fue impuesto por dedazo con la ayuda de Jaime Rodríguez, quien era incondicional de la línea del PRI y quien manipuló al mejor estilo priista la imposición de Gallardo”, relata Romeo Flores Caballero, exsecretario de Educación y Cultura de Nuevo León, en su libro El Bronco: Fracaso del primer gobierno independiente.

En esa asamblea, siendo El Bronco dirigente de Vanguardia Juvenil Agrarista, organización adherida a la Confederación Nacional Campesina (CNC), trató de interrumpir a Luis Donaldo Colosio Murrieta, en ese entonces presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Colosio no hizo caso y prosiguió su discurso; pero la asamblea nacional del Frente Juvenil se disolvió.

“No tiene ideología alguna, es un político al mejor postor, al que mejor o más rápido lo copte con ese se va.  Es un político de conveniencia. Se le puede utilizar para combatir con diatribas, con insultos, con adjetivos groseros a los oponentes, pero principalmente a (Andrés Manuel) López Obrador (en esta contienda electoral)”, recuerda Flores Caballero, uno de los priistas más respetados de Nuevo León.

Flores es un neolonés destacado que conoce bien su estado y la política. Fue secretario de Educación y del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León de 2006 a 2009 en la gestión de Natividad González Parás. Además fue director de Imevisión. Se desempeñó también como cónsul en Los Ángeles, secretario de Asuntos Internacionales del PRI y coordinador de investigación en El Colegio de México.

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Su estilo franco, irónico y hasta grosero lo fue colocando, en la percepción de los ciudadanos, como un político antisistema. Y cuando Nuevo León vivía una de las peores crisis de corrupción gubernamental, El Bronco saltó como la mejor opción de justicia, para un estado que también sufría los mayores embates de los grupos criminales, entre balaceras, asesinatos, secuestros y extorsiones.

Bajo la promesa de que acabaría con la corrupción y metería a la cárcel al gobernador Rodrigo Medina, conquistó la gubernatura como candidato independiente y también a los ciudadanos, que le dieron 48.8% de los votos, dos a uno sobre el PRI. Pero no dejaba de ser El Bronco. Estando ya en el palacio de gobierno, algunos a su alrededor escucharon un comentario que entonces soltó y que lo dibujaba completo. “(Yo) era mal estudiante, pero ahora (siendo gobernador) trabajan para mí los estudiantes que sacaban 10”.

Era el cenit de su carrera. No sólo en Nuevo León lo reconocían los ciudadanos, que querían sacarse fotos, darle la mano, abrazarlo o simplemente le aplaudían. Cuando viajaba a la Ciudad de México lo mismo ocurría. Era el político estrella y ya tenía en la mira la Presidencia de la República.

“Llevaba un par de semanas como gobernador de Nuevo León e hicimos varias visitas a distintos lugares. La gente común de la Ciudad de México se le acercaba para felicitarlo. Lo abrazaban, le pedían foto y autógrafos. Él nunca se negó, siempre (estaba) muy sonriente, muy amable. Era un rockstar. Yo estaba sorprendida y de alguna manera me encantó estar cerca de él. Era el primer gobernador independiente. Cuando la gente terminaba de platicar con él le decían: Bronco, ¿qué necesitas?, y él siempre respondía: Tu voto en el 2018”, recuerda una de sus excompañeras de trabajo.

Aunque para una de sus más cercanas excolaboradoras, Yessica De Lamadrid —encargada de diseñar la estrategia para posicionarlo como candidato independiente para la gubernatura—, en realidad Rodríguez Calderón comenzó a visualizarse como presidenciable apenas a inicios de 2017.

“Más bien fue cuando empezamos a salir de Nuevo León (…) La gente en la calle lo empezaba a abordar. La gente lo buscaba y (le decía) ‘no se me raje’ y ‘es mi gallo’. Y después de una conversación con su esposa, Ada, (le dijo) ‘si me dicen que no, me quedo’. Tal cual. ‘Y si me dan chanza, me voy’. Estamos hablando de principios del 2017”, relató.

Zurdazo. El gobernador de Nuevo Léon, Jaime Rodríguez, patea el balón durante un plantón de la CNTE contra la reforma educativa, realizado el 19 de julio de 2016, en la explanada de los Héroes. Foto: Cuartoscuro

Los “hoyos negros”

Muy pronto comenzó a naufragar el gobierno de Jaime Rodríguez. Bastaron 24 meses para darse cuenta que El Bronco no cumpliría sus principales promesas de campaña. Al contrario, la falta de transparencia fue evidente y los casos de corrupción aparecieron demasiado pronto.

Cuando llegó al gobierno de Nuevo León, en octubre de 2015, la entidad tenía pendiente de solventar ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) un total de mil 900 millones de pesos, de ellos 210 millones fueron herencia de José Natividad González Parás (2003-2009) y otros mil 690 millones de Rodrigo Medina de la Cruz (2009-2015), el mandatario priista que supuestamente El Bronco metería a la cárcel por actos de corrupción.

›Al dejar su cargo, para ser incluido como candidato a la presidencia, en diciembre de 2017, los gastos sin comprobar de Nuevo León se habían multiplicado por cinco. El primer gobernador independiente de la historia resultó un fiasco en el manejo de los recursos públicos, con peores anomalías incluso que sus rivales del PRI, a los que acusó de uso indebido de cargo y desvío de fondos.

Según datos históricos de la auditoría, Nuevo León tiene pendiente de justificar un acumulado de 9 mil 626.7 millones de pesos, de los cuales 7 mil 726.8 millones corresponden a 2016, primer año completo que El Bronco gobernó. No se incluye 2017, pues el informe de la cuenta pública de ese año aún no se publica.

Las irregularidades en un solo año de la administración de Rodríguez Calderón son equiparables a las cometidas en todo el sexenio del gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, actualmente preso en el penal de Neza Bordo por delitos de lavado de dinero y peculado, y quien dejó seis mil 732 millones de pesos sin comprobar.

En total, el gobierno de El Bronco fue sometido a 23 auditorías federales, las cuales arrojaron 42 casos documentados de daño patrimonial y 50 amonestaciones por mal desempeño de sus funcionarios.

Las inconsistencias se concentran en el manejo de la nómina. El expediente más cuantioso tiene que ver con falta de comprobación de pagos de plazas, categorías y percepciones a personal de gobierno, por un monto de 4 mil 607 millones de pesos. El daño fue identificado en las Participaciones Federales a las Entidades Federativas; es decir, los impuestos que el gobierno central recauda y después distribuye entre los estados.

En total, en 2016 a los estados se les transfirieron 566 mil 718.3 millones de pesos, de los cuales 309 mil 24 millones fueron revisados por la Auditoría Superior. Las anomalías halladas en todo el país ascienden a 23 mil 647.2 millones de pesos, equivalentes al 7.7% de la muestra analizada.

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Rivales. En 2016 y 2017, El Bronco y José Antonio Meade coincidieron en su calidad de servidores públicos.

Nuevo León es el segundo estado con mayores cantidades sin aclarar, suma 5,823.5 millones de pesos. En primer lugar aparece Veracruz, con 7 mil 458.5 millones; en tercer lugar Quintana Roo, con 2 mil 62.7 millones y Tamaulipas, con mil 594.4 millones de pesos.

Las irregularidades del ahora aspirante candidato independiente a la presidencia equivalen a 31% de la muestra auditada (18 mil 538 millones) y 21% de los 26 mil 925 millones de pesos que le transfirió la Federación. Es decir, al menos uno de cada cinco pesos de las participaciones federales se gastó con opacidad.

Otro expediente en el que la ASF detectó una mordida al erario público fueron los 536.3 millones de pesos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo que el gobierno de Nuevo León no pagó a personal docente.

El órgano fiscalizador también identificó 527.3 millones de pesos en pagos a tres mil 889 plazas no regularizadas con respecto al proyecto de presupuesto aprobado, y 445.1 millones de pesos que el gobierno de Nuevo León pagó en las nóminas de transferencias, asignaciones, subsidios y otras ayudas laborales, pero sin documentos para su comprobación.

Los malos manejos del gobierno de Rodríguez Calderón también impactaron en rubros sensibles como la salud. De acuerdo con la ASF, la administración de El Bronco no presentó documentación comprobatoria que ampare la utilización de 266.1 millones de pesos provenientes del Fondo de Aportaciones para Servicios de Salud (FASSA).

Su estrategia

Cuando la idea de ser gobernador era tan sólo una lejana posibilidad, en los albores de 2014. Rodríguez Calderón llamó a Yessica De Lamadrid. “Me dijo: mira, amiga, lo que hay que hacer es empezar a pensar es cómo sí voy a ser gobernador. Lo primero que me vino a la cabeza fue ‘¿y por qué partido?’. No sé, pero lo vamos a intentar”.

Para la estratega de toda la imagen de la campaña del primer gobernador independiente, la fórmula fue sencilla, porque “Jaime es una persona completamente convencida de sus ideales, y cuando algo se le pone en la cabeza, va por ello, va derecho y no se quita”.

Y no se quitó. Como aspirante a la candidatura a la presidencia, El Bronco consiguió dos millones 34 mil 403 firmas. Sólo que tuvo algunos problemas, un número importante de los que supuestamente apoyaron su postulación, estaban muertos, no aparecían en el registro del INE o sus nombres y números de credencial estaban repetidos. Por eso el Instituto Nacional Electoral sólo le validó 849 mil firmas, cifra que le era insuficiente, de acuerdo con la ley, para aparecer en la boleta.

Pero en una resolución muy cuestionada, incluso por tres de los siete magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la madrugada de este martes el órgano jurisdiccional determinó que se había violado su derecho de audiencia y cómo sólo le faltó el 1.92% de firmas para convertirse en candidato, ordenaron al INE lo registrara. El Bronco había seguido la transmisión de principio a fin.

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Dos poderes. Peña Nieto recibió a El Bronco en Los Pinos en noviembre de 2015.

Dos días más tarde, ya con el registro en el bolsillo, haciendo sonar los tambores de guerra, apareció El Bronco en la Ciudad de México. Altivo y sereno. Tan seguro de sí mismo y de la ruta por la cual debe transitar para conseguirlo, raya en lo arrogante. En su primera conferencia de prensa dio la sensación de que a nadie le teme, al contrario, tiene claro contra quién y cuál será su desquite. Lanzando retos, increpando y hasta amenazando con demandas.

“Vamos a demandar al INE por el hecho de que quiso hacernos sentir que íbamos bien y al final nos dijo que estamos mal, y nos denigró no sólo a mi persona, sino al proceso y la figura de los candidatos independientes”, fue el primer golpe que lanzó, acompañado de su esposa, Adalina Dávalos.

A su estilo, irreverente y directo, utilizando groserías, Rodríguez Calderón retó al resto de los candidatos, a quienes redujo a “capirotadas” que representan lo mismo, para que regresen el dinero público que les fue otorgado para sus campañas. Acusó de la disparidad en los topes de campaña y advirtió que buscará que el piso sea parejo en el sentido del financiamiento.

“Sin son honrados y honestos, que (los candidatos) les regresen el dinero a los mexicanos”. Por su parte, él reiteró que no aceptará “un solo peso del INE” y que como ha sido recurrente en su carrera política serán lo ciudadanos quienes hagan las aportaciones para solventar sus actividades de campaña. En un intento de guasa soltó a reporteros congregados, “si ustedes traen una lanita aporten porque ando muy jodidón”.

Con un sentido machista y tono burlón, envió un mensaje a la candidata independiente Margarita Zalava. “Está enojada porque pensó que iba sola, pero obviamente no va sola. Pues que la consienta Felipe Calderón, que le ayude, que le quite el enojo y que se ponga a chambear, pues esto es de trabajo, no es de enojo, no es de reacciones de enojo”.

Para Flores Caballero esta es su verdadera estrategia, la que lo coloca como antisistema y en hacerse pasar por víctima, por lo que no le extraña que su misión en el actual proceso electoral sea desarmar a Andrés Manuel López Obrador, candidato puntero en las preferencias electorales.

“La protesta ha sido una costumbre en su carrera política. Por definición está en contra de todo menos de lo que a él le conviene”, añade el exfuncionario neolonés.

Bajo el lema, que el “México bronco se despierte”. Jaime Rodríguez dice que su estrategia será “popular”, y va por los que no han optado por alguna propuesta partidista. Sus cálculos: son 60 millones de indecisos.

A pregunta expresa de porqué Rodríguez Calderón busca la Presidencia de la República, De Lamadrid respondió: “Todo mundo mira en las encuestas y miran que van a votar por tal, pero la columna del ‘no sé’ es siempre la más grandota. ¿Y si les damos chance? (…) La gente está harta de los partidos y de los políticos que prometen cosas y no pasa nada”.

Resolución del Tribunal 

Esto argumentaron los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para obligar al Instituto Nacional Electoral a registrar a El Bronco como candidato independiente a la presidencia:

“De esta forma, del examen de las constancias de autos, este Tribunal Constitucional alcanza la convicción de que en el procedimiento de verificación de respaldos ciudadanos existió una conducta indebida, lo cual, en vía de consecuencia, vulneró el derecho de audiencia y, correlativamente, el derecho de voto en su vertiente pasiva”.

“Ese conjunto de anomalías no dan certeza sobre que, efectivamente, el actor no hubiese alcanzado el umbral exigido, sino que, al contrario, dado todos los apoyos recabados y los que logró subsanar aquél, se puede presumir válidamente que de haberse hecho la verificación de las firmas faltantes, se hubiera satisfecho el requisito que nos ocupa, lo cual hubiese conducido a la obtención del registro”.

Las prácticas en contra de “la raza”

En su edición número 93, ejecentral publicó un diccionario sobre las principales anomalías en las que incurrieron los gobiernos estatales en 2016 respecto a las Participaciones Federales. Estas son algunas de las que cometió El Bronco:

La Caminera. Retribución ilegal que se les da a los trabajadores después de que se les ha dado de baja en el gobierno.

Nuevo León 1.5 millones

Embarazo de nómina. Acción y efecto de destinar recursos a personal que no está en los registros oficiales. El trabajador beneficiado dice formar parte de la plantilla laboral del gobierno, pero sus plazas no están legalmente autorizadas.

Nuevo León 1,122.6 millones

Ojo de hormiga. Actitud de las autoridades estatales cuando se les pide documentación comprobatoria de las participaciones transferidas por Hacienda.

Nuevo León 1,719.9 millones

Superbono. Compensación que de manera ilícita se les da a los trabajadores por arriba del tabulador autorizado.

Nuevo León 4,690.8 millones

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Las “ocurrencias” de El Bronco

Algunas de las frases de Jaime Rodríguez:

“Creo en el principio de la familia. Creo en el matrimonio, no en las otras zonceras (…) El matrimonio es hombre-mujer, punto”.

“A una niña gorda no la quiere nadie”. Después justificó su comentario haciendo referencia a las jóvenes embarazadas: “Ahora se le puede dar un condón a un chamaco, pero no le hacen conciencia (…) es mejor como padre sentar a tu hijo y decirle mira, esto te va a pasar. A una niña gorda no la quiere nadie”.

“Mi caballo anda conmigo como anda mi vieja, y come menos que mi vieja. Entonces me sale mucho más barato mi caballo que mi vieja”.

“La gente está hasta la madre de los partidos políticos y yo voy a aprovechar eso”. 

“(Los candidatos) son una capirotada, son lo mismo, unos son de plátano, unos son de pasas, otros son de pan, todos son el mismo sistema, vamos a trabajar contra todas esas propuestas que son las mismas que escuchamos cada seis años”.

“Vamos a demandar al INE y todo el proceso que hizo para denostar toda la figura de independientes. El INE coludido con un medio de comunicación está tratando de desprestigiar porque tiene enojos que no son para un proceso electoral”.

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