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Bet Birai Nieto

Crisis humanitarias, problemas económicos, de violencia, escasez de alimentos o medicinas son algunos de los factores que en Latinoamérica, y otras partes del mundo, obligan a hombres, mujeres y niños a abandonar sus países.

En México, el año pasado, la cifra de peticiones de refugio se elevó 65%, pero disminuyó en 39% los casos aceptados por las autoridades. Al menos 14 mil 596 peticiones, pero sólo cuatro mil 475 fueron aceptadas. Hacia 2016 se tramitaron ocho mil 796 casos, aunque más personas fueron aceptadas como refugiadas, un total de seis mil 245, según datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

El caso de Honduras es especial. Las malas condiciones socioeconómicas, la presencia del crimen organizado y pandillas, la violencia son factores para el autoexilio de sus pobladores. En 2017, cuatro mil 272 de las peticiones llegaron de ese país centroamericano. En El Salvador, que enfrenta características sociales y económicas similares, sus ciudadanos han tramitado tres mil 708 peticiones. Desde el 25 de marzo, un grupo de migrantes de esos países, además de nicaragüenses y guatemaltecos transitaron por México en la Caravana 2018 Viacrucis Migrante en Lucha.   

En segundo lugar está Venezuela, país con una crisis política, que ha arrastrado también la sanitaria, social y económica, con 2,616% de inflación al cierre de 2017. El año pasado se presentaron cuatro mil 272 solicitudes de refugio en nuestro país.

La situación en México no es menos halagüeña que en los países centroamericanos, pues desde 2004 el total de mexicanos refugiados en el mundo ha ido en aumento, entre 2014 y 2015 subió 6.3 por ciento. Los países donde solicitan refugio son los mismos a los que llegan los migrantes: Canadá y Estados Unidos.

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