FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO

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Redacción ejecentral

Pareciera que en el gobierno hay quienes no han medido las jugadas que estarían en el tablero de la CNTE y que se podrían convertir en un dolor de cabeza para el presidente Andrés Manuel López Obrador. En este año no sólo jugarán su típica estrategia de presión para conseguir mayores beneficios económicos y políticos, sino que se calcula que en marzo se renueve la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y se supone que, por primera vez, se ejercerá el voto libre de los maestros, en el marco de las reformas a la ley en consonancia con las reglas de la OIT; pues resulta que si hacen cuentas, dicen los que saben, la CNTE representa una base calculada en unos 300 mil trabajadores y a pesar de que el SNTE supere los 900 mil, hay divisiones internas muy fuertes, que está tratando de cicatrizar la maestra Elba Esther Gordillo, pero la Coordinadora ha sabido utilizar. Si a este proceso le sumamos un tercer jugador, el líder del Sindicato de Trabajadores para la Educación (STE), Carlos Jongitud Carrillo, que los que saben le atribuyen entre 400 y 500 mil agremiados, quien ya está apuntado para buscar la dirigencia magisterial y comenzó a trabajar por el país buscando apoyo entre las bases y líderes seccionales, oséase que esto puede subir de nivel.

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