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Ana Saldaña

FullSizeRenderFOTOS | ANA SALDAÑA

El recién inaugurado restaurante se ubica en lo que antiguamente era la cafetería del hotel Westin Santa Fe. El lugar es muy agradable. Está decorado en tonalidades neutrales y cuenta con unos amplios ventanales que evocan para el que visita el lugar sensaciones de amplitud en los espacios. El menú esta diseñado por el famoso Chef Jean-Georges Vongerichten, quien tiene más de 27 restaurantes en todo el mundo y es toda una celebridad culinaria.

Confieso, que visité el lugar un poco escéptica. Cuando escucho que han abierto un nuevo restaurante en la ciudad y que la cocina está comandada por un Chef de renombre internacional, lo más común es que a pesar de contar con sus recetas, luego la experiencia resulta muy pobre comparada con los restaurantes del mismo chef en ciudades como Nueva York. Justo, el Chef Jean-Georges Vongerichten abrió en el St. Regis el J&G Grill que únicamente visité una vez y nunca regresé. No sólo el servicio era terrible, sino que la cocina no estaba al nivel de lo que uno esperaría.

Sin embargo, desde el momento en que llegué Market Kitchen, me sentí acogida inmediatamente. En el acceso, uno puede ver en unas amplias vitrinas su selección de quesos artesanales, así como charcutería que forman parte de la oferta del lugar. En un costado del restaurante, hay una larga cocina abierta, en la que preparan pan recién horneado que llega calientito a las mesas, así como pizzas, que forman parte del menú. El concepto, gira en torno a la idea popular de “farm to table” o lo que conocemos como “del productor al restaurante” en la que utilizan ingredientes locales obtenidos de pequeños productores de la zona.

El servicio es atento y amigable. Para empezar pedimos una tártara de salmón, aguacate, rábano picante con un aderezo de jengibre y un pulpo a la pimienta negra con cebolla dulce rasurada y  puré de estragón. Ambos platillos estaban muy buenos. La sazón tenía un toque oriental, pero también habían sabores típicos de nuestra gastronomía, como los son los chiles secos. Sin duda, una oferta diferente y muy agradable al paladar.

De plato fuerte pedí unas costillas de res glaseada de soya con puré de manzana y jalapeño con migas con romero. La carne se deshacía y una vez más la combinación de sabores era muy buena y acertada. Para acompañar nuestros platos fuertes pedimos una botella del Shiraz/Merlot, Villa Montefiori 2011, del Valle de Guadalupe, que resultó un maridaje ideal para el platillo. Lo que si me sorprendió es que el vino no estuviera a temperatura de cava y que tuviéramos que refrescarlo, ya que uno esperaría que un lugar como este, el servicio del vino fuera impecable.

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Para terminar pedimos una tabla de quesos, aprovechando que cuentan con un menú especial de quesos y charcutería. Al preguntarle a nuestro mesero sobre los quesos disponibles, nos indicó que podría ofrecernos una tabla de quesos mexicanos: uno madurado en vino tinto y un tipo manchego (ambos de Querétaro), así como un Brie de Puebla. Le pregunté si eran quesos de Villa Nolasco (un proyecto increíble en Puebla que apoya a una fundación que trabaja con niños de la calle), pero ya no pudo darme más información. Luego, llegó otro mesero con la tabla de quesos y al preguntarle sobre su origen, nos dijo que eran españoles. Optamos por mejor preguntarle a nuestro mesero si los quesos eran mexicanos o españoles. Vimos el ir y venir de ambos meseros. Lo evidente era que nadie tenía información sobre los quesos que nos habían servido. Después, llegó la gerente del lugar y nos ofreció una disculpa. Sin embargo, tampoco sabía identificar los quesos que estaban en nuestra tabla, por lo que se llevó el plato de quesos y nos pidió unos minutos para descifrar el enigma. Después llegó con una charola de cortesía que sin duda agradecimos y finalmente, tiempo después nos trajo una nueva tabla de quesos. Al final comimos dos quesos de Querétaro y uno de la casa, que ya no quisimos preguntar sobre su origen al ver que sería una pérdida de nuestro tiempo hacerlo.

Los quesos estaban buenísimos. Sin embargo, esto nunca debería pasar en un restaurante que tome en serio el concepto de “farm to table”. Justo mientras pasaba todo esto, recordaba la experiencia que tuve en The Whale Wins en Seattle. Un restaurante que maneja religiosamente este concepto. Todos los meseros dominaban la información sobre los ingredientes de todos sus platillos, así como datos organolépticos del terroir y en ocasiones hasta nos mencionaba alguna historia de los mismos productores.

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Era evidente que en Market Kitchen, el “farm to table” es un concepto que han incorporado como parte de su filosofía, pero que por lo que vi, es tomado a la ligera. Cuando pasa esto, sin duda uno se cuestiona si en serio es algo en lo que creen o si es sólo una herramienta de marketing para estar a la moda y cobrar un precio más alto al ofrecer “ingredientes artesanales”.

Ahora si que la comida está muy buena. El servicio es excelente. El lugar es súper agradable. Si me preguntas, ¡claro que me quedaron ganas de regresar! Pero bueno, lo único que no me cuadra es ¿por qué utilizar un concepto como bandera del lugar como lo es el “farm to table” si no se tiene la seriedad para aterrizar este concepto? Sin duda, espero que con el tiempo puedan ser honestos y congruentes consigo mismos. Ya sea que eliminen el concepto de su filosofía o si en serio es algo en lo que creen, deben urgentemente capacitar seriamente a su personal para que como comensales podamos tener una verdadera experiencia de “farm to table”. Que sea dicho, es lo menos que esperaría de un restaurante que lleva el nombre del Chef Jean-Georges Vongerichten.

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Como dice el dicho, “del plato a la boca se cae la sopa”. Al final la intensión es buena, pero en el momento de la verdad, se quedó sólo en promesas. Espero que tengas un fabuloso día y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

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PARK PLAZA,

Javier Barros Sierra 540,

Lomas de Santa Fe, 01219

Tel. 5089-8043

http://www.marketkitchendf.com

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