Foto: Bertrand Guay/AFP

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AFP

Centenares de mujeres «chalecos amarillos» se reunieron este domingo en varias ciudades de Francia para dar una imagen pacífica del movimiento que desde hace ocho semanas organiza protestas en las ciudades y carreteras del país y que el sábado terminó con incidentes violentos.

Cerca de 50 mil personas se manifestaron el sábado en Francia en el «acto VIII» de la movilización, marcada por nuevos enfrentamientos con la policía. Este domingo, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, hizo un llamamiento a los franceses para que exijan el cese de las violencias.

«Deseo que todos los que creen en la democracia, en la representación soberana del pueblo francés se reúnan y digan ‘es suficiente'», declaró Le Maire en una entrevista radiofónica. Entre los incidentes del sábado, el portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux, tuvo que ser evacuado de su despacho tras una intrusión de «chalecos amarillos».

En París, las mujeres se reunieron en la mañana del domingo en la plaza de La Bastilla y en la plaza de la República vestidas con gorros y portando globos amarillos.

«Esta manifestación no es feminista sino que quiere dar una imagen inédita al movimiento», dijo a la AFP Karen, enfermera de 42 años de Marsella (sur) y una de las fundadoras del grupo Facebook «Mujeres chalecos amarillos».

«A través de esta primera manifestación de mujeres, queríamos tener otro canal de comunicación que la violencia, porque todo lo que sale del movimiento en los medios son los actos de violencia y nos olvidamos del fondo del problema», agregó.

Sophie Tissier, una mujer de 40 años, «aislada con dos hijos», coincide. Por megáfono, subrayó la dificultad para las mujeres de «destacar en la sociedad». «Somos más pacíficas que los hombres y queremos movilizarnos pacíficamente. (…) Somos muchas en las manifestaciones, en las rotondas, porque somos las más afectadas por el trabajo precario», declaró.

En Toulouse, en el sur de Francia, cerca de 300 mujeres se reunieron en la plaza Arnaud-Bernard antes de dirigirse hacia los bulevares del centro de la ciudad, según informó la prefectura. Una gran pancarta negra rezaba: «Precarizadas, discriminadas, indignadas, mujeres en primera línea».

«Vine por el futuro de nuestros hijos. Les dejamos una sociedad podrida. Muchos estarán desocupados y las personas mayores trabajarán siempre más. No tendrán derecho a expresarse si no actuamos ahora», explicó a la AFP Monique, una funcionaria de 64 años.

En Caen, una ciudad ubicada en el noroeste de Francia donde también hubo escenas de violencia el sábado, un centenar de mujeres, algunas acompañadas por sus hijos, desfilaron en las calles de la ciudad gritando consignas como «las mujeres con nosotras», «Fuerzas de seguridad, antes de gasear, den a luz».

«El gobierno quiere dar la imagen de que somos violentos, pero hoy somos las madres, las abuelas, somos las hijas, las hermanas de todos los ciudadanos y queremos decir que (…) nuestro enojo es legítimo», declaró Chloé Tessier, una profesora de equitación de 28 años. «Es durante las crisis sociales que los derechos de las mujeres están en peligro», agregó.

Otras manifestaciones tuvieron lugar en Saône-et-Loire y en Montceau-les-Mines (centroeste). Entre las manifestantes, una mujer joven empujaba un cochecito con la siguiente inscripción: «Soy una niña y no quiero tener hijos en este mundo».

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