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Redacción ejecentral
Foto http://blog.catedralasuncion.com/

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Redacción ejecentral 
El obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza, se justificó diciendo que es una labor pastoral los acercamientos con grupos del crimen organizado, o porque muchos de los sacerdotes estaban siendo amenazados, incluso hasta de muerte.

 
«Yo estoy haciendo mi labor pastoral, yo soy el obispo no soy el fiscal, creo que le toca a él investigar o ver las cosas, yo soy un simple instrumento de diálogo, de acercamiento, porque yo tampoco tengo la obligación de llevar a las personas o denunciar a las personas, si se han abierto conmigo, si han sido sinceros conmigo, yo tengo que ser leal”, dijo el sacerdote en entrevista con Radio Fórmula.

 
El Sur de Guerrero publicó que Rangel Mendoza declaró que las autoridades se han reunido con organizaciones del crimen organizado y que han tenido acuerdos “por debajo de la mesa”, pero que no han querido resolver el problema de la violencia porque no les conviene, debido a que “en el fondo hay cierta repartición de dividendos”.

 
Omitió decir con qué grupos se reunió, pero aclaró que son los que operan en la parte oriental (en referencia a los municipios de Mochitlán y Quechultenango), occidental (en la sierra) y en el sur del estado (el valle de El Ocotito y Tierra Colorada).

 
El Obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa contestó a reporteros en la Iglesia de la Inmaculada Concepción de María, de la colonia del PRI, a donde acudió para dar posesión al sacerdote Agustín Téllez Salazar, sustituto de Jesús Zepeda Ávila, quien fue cambiado a Chichihualco, mientras que Téllez Salazar vino de Huitzuco.

Ante Radio Formula, precisó que la mayoría de las ejecuciones que se dan es por el ajuste de cuentas que a veces se llevan a otros civiles, y expresó que no está de acuerdo con esa crueldad de quitar la vida sin ninguna razón a las personas, «pero lo que sí digo, es que vale la pena entablar un diálogo, vernos las caras, escuchar sus razones por qué obran así, porque casi la totalidad de Guerrero está en manos del narcotráfico y así como hay violencia, hay zonas muy pacíficas, pero ciertamente controladas por el narcotráfico y en toda esa zona de Chilapa, Zitlala, hay otro grupo con el que no nos hemos podido poner en contacto con ellos”.

 
El obispo aceptó que la solución en la entidad es tener un desarrollo social porque hay mucha pobreza, y es gente que no tiene otra manera de sobrevivir y por eso siembran la amapola y mariguana.

 
Al hablar sobre la petición de las autoridades para que declare sobre la información que tiene de esos grupos delincuenciales, el prelado expuso: «yo estoy haciendo mi labor pastoral, yo soy el obispo no soy el fiscal, creo que le toca a él investigar o ver las cosas, yo soy un simple instrumento de diálogo, de acercamiento, porque yo tampoco tengo la obligación de llevar a las personas o denunciar a las personas, si se han abierto conmigo, si han sido sinceros conmigo, yo tengo que ser leal con ellos».

Coparmex respalda a clérigo 

Adrián Alarcón Ríos, dirigente local de Coparmex, respaldo al Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, en el tema de sus encuentros con grupos de la delincuencia organizada porque le interesa la paz y la tranquilidad en Guerrero.

 
«El Obispo está cumpliendo con su labor pastoral de buscar los caminos para que en Guerrero la gente pueda caminar por las calles en forma tranquila», evaluó el líder en la zona centro de Guerrero de la Confederación Patronal de la República Mexicana.

 
El líder empresarial dijo que en los próximas días la Coparmex y otras agrupaciones empresariales convocarán junto con Rangel a una reunión para exigir a los tres niveles de Gobierno que modifiquen sus estrategias de seguridad.

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