Maria Idalia Gomez

@Gosimai

Es un hombre muy disciplinado, que cuida mucho su salud y su imagen; su trayectoria le importa en demasía, por eso, hoy más que nunca, en la Fiscalía General de la República es en extremo aséptico y cuida cada detalle.

Llega desde las siete de la mañana a su oficina y tiene una agenda muy precisa. Cuida con quién se reúne y, si le es posible, evita los encuentros, con el argumento que por ahora está concentrado en la revisión de la institución y el nombramiento de todo el equipo. Si es indispensable recibir a alguien, lo hace en la gran mayoría de las ocasiones en presencia de alguno de sus colaboradores de mayor confianza para tener testigos y que no se preste a malos entendidos o rumores.

Es difícil lograr que cambie de opinión, porque como todo abogado y más de origen alemán, la ley es la ley y el Estado de derecho es uno. Y su objetivo es dejar huella en la historia.

Sí, es Alejandro Gertz Manero, el abogado que había llegado al equipo de Andrés Manuel López Obrador para hacerse cargo de la Guardia Nacional, un organismo que él mismo sugirió y que logró convencer al presidente de crear.

Pero su ruta cambió cuando debieron nombrar a un encargado de despacho de la antigua Procuraduría General de la República (PGR), y para entonces Gertz Manero se había acercado más al ánimo del Presidente, tanto que la estrategia contra el combate al robo de combustible a Pemex fue de él, y fue prácticamente la misma que el propio Gertz había implementado en el gobierno de Vicente Fox, en los albores del nuevo milenio, pero que entonces se frenó, por lo que no tuvo repercusiones importantes.

Cuando se decidió atacar el huachicoleo, Gertz Manero estaba al mando de la Policía Federal, pero con la rueda de la fortuna a su favor terminó haciendo su tarea desde la PGR. Al Presidente le pareció tan exitosa la operación, que su confianza en el entonces encargado de la Procuraduría aumentó significativamente. Y así se le abrieron las puertas para convertirse en el primer fiscal general de la República.

Otra muestra de que el Presidente escucha y confía en Alejandro Gertz es el más reciente anuncio de convertir a las Islas Marías en un espacio turístico, una idea que el ahora fiscal pretendió consumar hace 18 años, como secretario de Seguridad Pública federal en el gobierno de Vicente Fox.

Es así que en temas de seguridad y procuración de justicia, Gertz Manero le habla al oído a Andrés Manuel López Obrador, convirtiéndose en uno de los hombres de mayor confianza para el Presidente en estos temas.

Si conserva esta cercanía, el fiscal podría constituirse, sorprendentemente, en el contrapeso y hasta freno a los intentos de abusos o persecuciones que algunos integrantes del gabinete están interesados en construir contra sus antecesores, algunos ciertos y otros sólo para intentar acreditarse ante su notoria ignorancia.

Varios integrantes del equipo  de López Obrador atribuyen a Gertz Manero la idea de la amnistía, pero también aseguran que al cambiar su papel y convertirse en el persecutor de los delitos, pieza clave para abatir la impunidad, aparentemente habría cambiado su posición.

Al menos se está tomando el cuidado de elegir a su equipo, ha estado entrevistando a un basto número de abogados de experiencia y con trayectoria en el servicio público y en el litigio. Pidió una auditoría en todos los niveles, generó la integración de un equipo especial para atender los casos que lleguen de la Unidad de Inteligencia Financiera y otro más para la revisión de casos relevantes.

Sumado a que Alejandro Gertz ha dicho a varios que defenderá su autonomía, por lo pronto, frenó la orden del Instituto Nacional de Transparencia de abrir una versión pública del caso Odebrecht. La razón, de acuerdo a lo que se discutió al interior de la Fiscalía fue que existía la posibilidad de que los abogados de los acusados argumentaran la violación al debido proceso, especialmente porque se busca inculpar a los directivos de la empresa, funcionarios y exfuncionarios.

Además, al interior del gobierno poco respeto existe para la mayoría de los comisionados del Inai, porque consideran que fue hasta después del triunfo de López Obrador que sus resoluciones, ahora sí, buscaban la máxima transparencia. Hay varias pruebas de sus posiciones contradictorias y no favoreciendo siempre la apertura. Aunque el organismo promociona como suya la apertura del expediente de Ayotzinapa, por ejemplo, en realidad la entonces PGR se les había adelantado y ya había fijado su posición de abrirlo.

Gertz Manero una cosa más ha comentado a su círculo cercano: que desde la Fiscalía sí se construirá y ejercerá un pleno Estado de derecho. De ser así, eso sería el tope a cualquiera intentona autoritaria, a cualquier pretensión del ejercicio de la justicia sin pruebas y, por otro lado, un dolor de cabeza a un Poder Judicial que apolilla la corrupción.

Compartir