Maria Idalia Gomez

El presupuesto que presente la administración de Andrés Manuel López Obrador ante los legisladores para su discusión y aprobación no sólo traerá tranquilidad a los mercados, sino que mostrará con claridad si cumplirá sus promesas de campaña y cómo planea transformar la administración pública.

Para el diseño institucional que contendrá el presupuesto, especialmente en materia de seguridad, es importante que antes se reformen algunas leyes para que puedan operar los cambios con los recursos necesarios. Es por eso que a toda prisa se prevé que la próxima semana, en los primeros días, se aprueben en comisiones y luego en el pleno, reformas a la Ley de Seguridad Nacional, al Código de Procedimientos Penales y a la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada. En paralelo, los legisladores continuarán cabildeando la Ley Orgánica de la Fiscalía General.

De acuerdo a las reuniones que ha sostenido algunos integrantes de las comisiones de Hacienda, se calcula que el Ejecutivo enviará el paquete presupuestal 2019, a más tardar el martes 18 de diciembre, por lo que el miércoles o jueves se declarará la Comisión en reunión permanente de trabajo para analizar y modificar en su caso la primera de las iniciativas, la Ley de Ingresos.

El viernes por la tarde, con un primer borrador, se iniciaría la discusión en comisiones Unidas para emitir un dictamen que sea aprobado el sábado, a más tardar, y sea presentado ante el pleno de la Cámara de Diputados.

La propuesta de Ingresos suele no ser tan controversial, salvo en el caso de cuánto se calcula el precio del petróleo y del tipo de cambio. Pero requiere de su aprobación para empezar con la discusión de la Ley de Egresos, la cual sí genera largas discusiones y, sobre todo, la visita de diferentes sectores de los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y hasta del ámbito federal, que buscan cabildear con los legisladores para que sean aprobados distintos proyectos o simplemente no se disminuya el monto disponible para gastar.

Desde esta semana comenzaron a llegar a la Cámara presidentes municipales de todo el país, a quienes año con año se les recibe. Esta vez se agotaron las fichas el primer día, en total 200, el problema es que el presidente de la Comisión de Presupuesto, Alfonso Ramírez Cuellar, no pudo atenderlos, algunos aseguran que por inexperiencia y otros por desorganización, el problemas es que se les obligó a regresar al día siguiente, el martes, cuando la mayoría tenía su boleto de regreso entrada la noche y no pagar hospedaje. Así lo hicieron, y tampoco pudieron atender a todos, lo que incrementó el malestar, pues ellos sólo quieren defender los proyectos de sus comunidades e impedir que les quiten presupuesto.

De acuerdo con algunos datos sobre la ley de Egresos, en materia de seguridad se garantizará el despliegue y operación de la Guardia Nacional, con ahorros que se darán en la Secretaría de Seguridad, también se establecerá un amplio plan de evaluación y entrenamiento para los elementos en activo de la todavía hoy Policía Federal.

Lo que desde hace nueve años identificamos como fuerzas federales, ahora se le llama públicamente Guardia Nacional, aunque todavía no existe legalmente. Su despliegue se inició en los primeros momentos del nuevo gobierno con los recursos que existen aún del presupuesto 2018, y continuará sus operaciones en puntos estratégicos, identificados en la planificación de la Secretaría de la Defensa. Para el próximo año, ya con el nuevo presupuesto se ampliará su capacidad operativa.

En esta semana y paralelamente al despliegue comenzarán las reuniones de coordinación con autoridades federales, gobiernos estatales y municipales para construir grupos en los que se establezcan objetivos específicos, se implementen y evalúen los resultados. Esta estrategia hace más de 20 años la diseñó e implementó el almirante Wilfrido Robledo, y fue exitosa; permitió tener resultados pronto en estados como Chihuahua o cuando se combatió al secuestro en varios puntos del país o en los robos a transportistas y pasajeros.  Para lograrlo requirió de varias cosas, dos de ellas encabezaron la lista: tener información de inteligencia confiable que él mismo perfiló y el respeto de todos los que participaban en cada grupo de coordinación.

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