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Bet Birai Nieto

bnieto@ejecentral.com.mx

La invención del plástico basado en un polímero sintético ocurrió en 1907, uno de los materiales más versátiles jamás producidos y que ha revolucionado la forma en que empacamos, comemos, viajamos y vestimos. Con la evolución de este producto, surgieron los microplásticos que están hechos de polímeros derivados del petróleo o de base biológica.

En el estudio Los microplásticos primarios en los océanos: una evaluación global de sus fuentes se visualiza la brecha de conocimiento con un punto de referencia para los tomadores de decisiones a medida que diseñan e implementan políticas y prácticas de producción para la transición hacia una economía global.

Las pérdidas y liberaciones de microplásticos primarios se cuantifican a escala global para las siete fuentes identificadas como dominantes en estudios anteriores: bolitas de plástico, textiles sintéticos, llantas degradadas, marcas viales, impermeabilizantes marinos y productos de cuidado personal.

Las fuentes microplásticas que considera este informe provienen de un consumo global de plásticos de poco más de 300 millones de toneladas, mientras que los principales usos corresponden a productos que comienzan su vida como bolitas de plástico (85%), textiles sintéticos (12%) y caucho sintético de neumáticos (2%).

Pero las pérdidas por productos de cuidado personal son las únicas que pueden considerarse intencionales, pues contiene microplásticos primarios que se vierten a propósito en las aguas residuales. Al contrario, otras fuentes generan pérdidas involuntarias por abrasión, intemperie o derrames involuntarios durante la producción, transporte, uso, mantenimiento o reciclaje de productos que contienen plástico. 

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