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Viernes 26 de diciembre, 2014 | 9:47 pm

Omisiones reveladoras

     A querer o no el cabildeo es una actividad mundial pero México, al menos a nivel internacional, parece usarlo de manera esporádica y en situaciones muy concretas, aunque probablemente sería un instrumento valioso sobre todo en la relación con Estados Unidos.

 

     Un nuevo libro testimonial con entrevistas a dos de los principales candidatos presidenciales sólo hace mención esporádica de temas internacionales, como reflejo de la relativamente escasa atención que la política exterior merece a los mexicanos, a pesar de su importancia.

 

     Libros disímbolos ciertamente pero vinculados en mas de una forma. Por su temática y su valor son cada uno lectura obligada.

 

     Bajo el título “2012: Los Punteros”, de Ana Paula Ordorica, es de esos textos cuya inmediatez los hace importantes al convertirse en testimonio de lo que dicen y piensan en este caso dos candidatos, Josefina Vázquez Mota, del Partido de Acción Nacional (PAN) y Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La ausencia del tercero puede ser visto también como testimonial: aceptó pero luego declinó ser entrevistado por una periodista que no está catalogada como su simpatizante.

 

     El segundo, llamado “Lobby y democracia”, del embajador mexicano retirado Walter Astié Burgos, es un examen del cabildeo en Estados Unidos y la Unión Europea, y un análisis del cabildeo mexicano, o mas bien de la discontinuidad de los esfuerzos de hacerlo, en el país hegemón mundial, que es además el principal socio comercial de México y un vecino abrumador en muchos sentidos. México debiera ser el país que mejor lo conociera y usara en su beneficio las posibilidades de su sistema, incluso el cabildeo.

 

     Astié tuvo puestos elevados en  las Embajadas de México en Washington y de México en Bruselas, sede de la Unión Europea, lo que da a su texto un carácter, también, de testimonio. 

 

     Aparentemente no hay relación entre ellos: mientras las entrevistas de Ordorica están enfocadas a la política doméstica, el trabajo de Astié se enfoca en temas exteriores. Aquella hace apenas mención de temas de política exterior, éste no aborda el tema del cabildeo en México. 

 

     Pero en realidad ambos representan facetas muy importantes de la política mexicana. La principal, tal vez, la aparente desconexión entre lo doméstico y lo internacional en México, un país que sin embargo tiene una enorme inversión política, social y económica en sus vínculos con el mundo, esencialmente con su entorno inmediato.

 

     El valor de la información aportada por Ordorica está precisamente en su enfoque sobre la campaña en curso y la exposición, en blanco y negro, de lo que dicen dos de los principales candidatos presidenciales en sus propias palabras, en entrevistas neutrales que pueden ser usadas como punto de referencia posterior: hoy dijo esto pero “entonces” dijo aquello. El tercer candidato perdió, infortunadamente no por primera vez, una oportunidad de presentarse y contrastar.

 

     El reporte de Astié sobre el cabildeo y su uso o abuso como instrumento que en su opinión favorece ahora a los grupos o empresas de mayores recursos pese a que surge del derecho de petición, es al mismo tiempo una puntual introducción a una actividad que en el mejor de los casos puede funcionar en favor de la sociedad y el buen gobierno pero en el peor convertirse simplemente en lo que los mexicanos llamamos “coyotaje”, pero en grande.

 

     Mencionar la omisión en el caso de Ordorica no es crítica: después de todo, para muchos políticos “fuera de México todo es Cuautitlán” y la ausencia de definiciones esenciales y de doctrinas de política exterior y de seguridad nacional no aparece en el debate político-electoral actual.

 

     Hablar de la falta de mención del cabildeo en México en el caso de Astie es explicable: Pasó gran parte de su vida como representante de México en el exterior y el estudio a fondo del cabildeo en México, un fenómeno tan nuevo como antiguo, está todavía por hacerse. Pero su relato del “lobby” mexicano para lograr el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLC) debería ser estudiado por políticos, técnicos y diplomáticos interesados en la relación mas importante para México en el mundo.

 

     Ambos libros son de lectura importante, tanto por su contenido como por lo que implican sus omisiones.

Eje Central | Domingo 6 de mayo, 2012