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Palabras y cifras

Fausto Pretelin | Lunes 23 de abril, 2012
Fausto Pretelin

Hoy es el día Mundial del Libro. México celebra la fiesta desde la ignorancia. Leer es una obligación y no un placer

No tengo tiempo”, es la expresión súbita y típica del mexicano con la que intenta justificar su nimio acercamiento hacia la lectura.

 

Entre los desincentivos para practicar la lectura sobresalen el culto por la televisión y la ausencia de una pedagogía infantil que se encargue de relacionar a la lectura con el placer de la imaginación. Por el contrario, el rigor escolar se acota a la obligación de leer obras poco entendibles para los niños.

 

El día de mañana, 23 de abril, se celebrará el día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Festejo promovido por la UNESCO para inculcar la relación entre el ser humano y los libros; fecha simbólica para el mundo de la literatura pues Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega murieron en ese día. También, durante varios 23 de abril, nacieron Nabokov, Josep Pla y Maurice Druon.

 

México, entre los países con mayor población en Iberoamérica (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España y Perú) ocupa el último lugar en la lectura de libros. Ni hablar de la lista de países pertenecientes a la OCDE donde también se encuentra en el sótano.

 

Sólo dos de cada diez mexicanos tienen como hábito la lectura de libros, cifra que al extenderse al total de la población (para promediar la lectura per cápita) no rebasa los tres libros por mexicano al año. En el otro extremo se encuentra España, donde el 61% de la población es lectora asidua y el promedio per cápita anual es de 10 libros al año.

 

Pero si abrimos el análisis más allá de Iberoamérica, Suecia, Finlandia y Japón son los países con mayores índices de lectura con más de 20 libros al año per cápita en cada uno de ellos.

 

Francia, durante muchos años la cuna de los escritores, sólo el 15% de la población lee más de 25 libros al año.

 

La industria editorial se encuentra en transición. Frente a ella, el dilema del libro electrónico (las editoriales españolas han mostrado cierta ambigüedad al mudar sus soportes clásicos a los modernos versus las anglosajonas, que utilizan el Kindle como su principal vehículo), y junto a ella una crisis económica que afecta a la elasticidad precio del libro provocando un descenso en las ventas.

 

En México, de manera natural, el índice de lectura se encuentra correlacionado con el nivel educativo (a nivel universitario el promedio per cápita sube hasta los cinco libros –dos más que el promedio general-), sin embargo, los niveles socioeconómicos también influyen, pues en las capas media alta y alta el índice alcanza a la cifra de siete libros per cápita.

 

Lo que es cierto es que los índices de lectura en México caen si no se toma en cuenta a los estudiantes. Un estudio realizado por CONACULTA (Atlas de infraestructura y patrimonio cultural de México 2010) señala que el 63.6% de los encuestados leen para cumplir las peticiones de la escuela (en cierto sentido existe un elemento de obligatoriedad). El gusto natural por la lectura es referido por el 9.2% y por diversión 6.8%.

 

En Latinoamérica el promedio de la población que lee libros es de 40%. Argentina supera la cifra y ocupa el primer lugar con el 55% de la población. Al año el índice de lectura per cápita es de 4.6 libros.

 

Uno de los elementos torales para la venta de los libros son las librerías. En Argentina existe una por cada 19 mil 827 habitantes frente a los 69 mil 529 de México. En España la relación mejora, pues por cada 10 mil 306 habitantes, existe un punto de venta. Países pequeños como Costa Rica mantiene una relación muy positiva superando, inclusive, a Argentina. Los ticos tienen una libraría por cada 16 mil habitantes.

 

Por otra parte, uno de los elementos que subyace en el placer de la lectura es el tipo de librería. En Barcelona, una de las sucursales de la librería La Central, que se encuentra ubicada en el barrio Raval, sobresale por su atmósfera agradable, y con ella, logra convertirse en un incentivo para visitarla y, probablemente, para comprar libros. En México, el mayor número de puntos de venta pertenece a Sanborn´s, una tienda de múltiples ofertas comerciales, desde comida hasta perfumes, y por su puesto libros. Tiene más de 160 sucursales lo que representa el 30% del total de los puntos de venta pertenecientes a cadenas (524). Dos de las librerías mejor posicionadas es Gandhi, con 21 sucursales y El Péndulo, con seis (únicamente en la ciudad de México).

 

En Francia, un modelo similar al del supermercado, pero que vende libros, productos electrónicos como el iPad, y videojuegos es la FNAC. Tiene 90 sucursales. Se trata de un negocio que busca elevado volumen de venta sacrificando a la clásica atmósfera de las librerías.

 

Otro de los rasgos importantes entre los lectores mexicanos es la preferencia temática. En Sanborn´s existe una oferta abrumadora de libros de superación personal y de best sellers que, recientemente, son cooptados por la temática de historias de vampiros. Las novelas, los libros de historia y las biografías representan el 62% de las preferencias entre los lectores mexicanos. El ensayo no interesa.

 

Una especie de República de las Letras vincula a una comunidad pluricultural de lectores, escritores y editores. El día Mundial del Libro puede ser una buena excusa para unirse a ella.

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