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AFP

Islamabad. Paquistán reiteró este martes que no alberga a organizaciones terroristas dentro de sus fronteras, como señaló el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

El gobierno paquistaní tildó este martes de «decepcionantes» las críticas del presidente Trump, que lo acusó de apoyar a grupos terroristas así como que esa nación ignore los «enormes sacrificios» que ha realizado en la lucha contra el terrorismo.

Ningún país en el mundo ha sufrido más que Paquistán el azote del terrorismo, a menudo proveniente más allá de nuestras fronteras.

Es por ello decepcionante que la declaración estadunidense ignore los enormes sacrificios de la nación paquistaní», explicó el comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores.

El presidente Donald Trump, al presentar el lunes su estrategia para la guerra en Afganistán, había acusado abiertamente a Paquistán de ser «refugio» de «terroristas» que desestabilizan al país vecino, y pidió que eso cese de «inmediato».

Paquistán indicó en comunicado que «no autoriza el uso de su territorio contra otro país».

Estados Unidos en vez de hacer acusaciones falsas, «debería trabajar con Paquistán para erradicar el terrorismo», concluyó.

El secretario de Estado estadunidense, Rex Tillerson, dejó ver este martes una posibilidad: «tenemos medios de presión», entre ellos, que el estatus de Paquistán como «aliado privilegiado» de la OTAN sea puesto en cuestión.

Presión a Paquistán, arma de doble filo: Afganistán

La nueva estrategia de Donald Trump para salir victorioso en Afganistán se basa en viejas recetas militares, pero incluye también un arma diplomática de doble filo por las críticas que el presidente estadounidense hizo a Pakistán, potencia nuclear de frágil equilibrio.

El territorio paquistaní «es un refugio para organizaciones terroristas», denunció Trump el lunes. Paquistán «tiene mucho que perder si sigue acogiendo a criminales y terroristas», que desestabilizan al vecino Afganistán, añadió, asegurando que eso debe cambiar «inmediatamente».

No es la primera vez que Washington pone presión a Islamabad, acusado de ser demasiado suave con la red Haqqani, aliada de talibanes afganos y que desde hace tiempo se considera tiene lazos con los servicios secretos de Pakistán.

Pero «de parte de un presidente, es el discurso más duro que se ha hecho», destacó Sadanand Dhume, investigador del centro de estudios conservador American Enterprise Institute.

Paquistán, único país musulmán con arsenal nuclear conocido y que había tomado la delantera anunciando el lunes que no acoge «ninguna estructura organizada de ningún grupo terrorista», expresó no obstante este martes su «deseo de paz».

Mientras que China emprendió una vigorosa defensa de su aliado estratégico, al estimar que «la comunidad internacional deberá apoyar los esfuerzos de Paquistán», lo que deja ver que surgirían nuevas tensiones regionales si Estados Unidos confirma el endurecimiento de sus acciones.

Los expertos están a la expectativa sobre cómo Washington ejecutará en la práctica la presión anunciada por Trump y también para ver qué medidas serán tomadas si Islamabad se niega a cumplir.

Dhume enumeró algunas otras, que van de una reducción de la ayuda militar estadounidense a sanciones a personas o sociedades vinculadas al ejército paquistaní. Incluso, Estados Unidos podría «ampliar las operaciones con drones sobre territorio paquistaní» dirigidas contra yihadistas. EC

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