Foto: ejecentral

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José Antonio Rivera y Eduardo Castellanos

Tras una reducción en la cantidad de fertilizante para distribuir y la fallida operación de reparto por parte del gobierno de la Cuarta Transformación, Guerrero se encamina hacia un fenómeno de hambruna que podría convertirse en una crisis de seguridad nacional, advirtieron líderes sociales.

Al revisar la estrategia y logística que implementó en la entidad la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), desde el principio se cometieron errores que ahora impactarán a las zonas de producción agrícola, pues cuando inició el programa hace 24 años, fue pensado para garantizar la producción de maíz de autoconsumo en amplias zonas rurales.

“Casi toda la producción del fertilizante que se reparte en la Sierra Madre o La Montaña es para autoconsumo, es decir, que la gente se come lo que produce o lo usa para darle de comer a sus animales. Entonces, estamos ante un grave problema y un potencial muy grande de que haya una hambruna en toda esa zona.

“A ello habría que agregar la caída en el precio de la amapola, que ha sido el medio de sustento de esas dos regiones, y pues entonces hay un enorme potencial de un estallido social muy grande en todo lo que es la Sierra Madre y La Montaña de Guerrero, problema que yo creo que no están visualizando o no entienden lo que está pasando, o no les interesa”, advirtió el exdiputado y heredero de una casta de gobernadores, Rubén Figueroa Smutny, en entrevista con ejecentral.

›De acuerdo con un análisis de la región, se ha calculado que en la Sierra Madre hay mil 287 comunidades dedicadas al cultivo de amapola en 14 municipios, lo que arroja un universo de población de casi 150 mil personas. A ello habría que sumarle entre 30 o 40 mil que la cultivan en La Montaña.

Figueroa Smutny sabe de lo que habla: su abuelo fue gobernador, Rubén Figueroa Figueroa, y años después lo fue su padre Rubén Figueroa Alcocer, quien en 1993 implementó el programa gratuito de fertilizante para impulsar la producción de maíz de autoconsumo, particularmente en las regiones más pobres de Guerrero. Desde entonces los gobiernos estatales continuaron con la estrategia.

“Guerrero es un estado complicado (…)Sólo hay que revisar la historia: grandes movimientos guerrilleros se dieron aquí en Guerrero y si les das la bandera de la falta de alimentos, pues la gente está dispuesta a todo. El gobierno federal está jugando con fuego y ojalá no se vayan a quemar, porque por ahorrarse algunos millones de pesos están poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de una parte importante de los guerrerenses, lo que conlleva la paz social del estado y del país, todo lo cual nos puede llevar a una crisis de seguridad nacional”, advirtió Figueroa Smutny.

El daño está hecho

El pasado 28 de junio, durante una de sus conferencias, el presidente Andrés Manuel López Obrador fijó como último plazo el 15 de julio para terminar de repartir el insumo en Guerrero, algo que incumplió el Coordinador Nacional del Programa, Jorge Gage Francoise.

Aunque en un informe reciente, el funcionario aseguró haber entregado vales al 98.5% y la entrega física del fertilizante por encima de 75 por ciento. Sin embargo, al ser consultados por este periódico, los líderes y gestores sociales no avalaron esas cifras.

›A lo sumo, consideran, se entregó hasta ahora entre el 55 y 60% del fertilizante entre los campesinos beneficiarios. Eso significa que se rebasó el tiempo límite de cultivo, que está determinado por el ciclo de lluvias, afirmó Rigoberto Acosta González, dirigente del Consejo Regional de la Sierra de Guerrero (CRESIG).

Con más de 25 años de hacer gestión en favor de los pueblos de la sierra, Acosta González explicó que los campesinos necesitaban el insumo a más tardar en junio, cuando comienzan a sembrar en consonancia con la cercanía de las lluvias.

A estas alturas, abundó, las lluvias ya se generalizaron en las partes altas de Guerrero, lo que hace imposible la logística del reparto en las regiones más abruptas, cuyos caminos son ya intransitables. 

“En condiciones así ¿cómo pretenden hacer llegar el insumo al campo?”, cuestionó el dirigente.

El ingeniero agrónomo Arturo García Jiménez descartó un “escenario catastrófico” por la falta del insumo, porque, dijo, muchos campesinos siembran con fertilizante y sin fertilizante. Es probable que tengamos alguna caída en la producción de maíz, pero no a niveles tan graves, aseguró el experto.

García Jiménez es egresado de la Universidad Autónoma de Chapingo, con 30 años de ejercer su profesión en la Costa Grande de Guerrero, particularmente en la región de Atoyac de Álvarez, y en la actualidad como promotor y coordinador estatal del Movimiento Nacional Plan de Ayala (MNPA), organización campesina que congrega a 38 agrupaciones locales y regionales con presencia en mil 150 núcleos agrarios.

“El problema más fuerte está en la Tierra Caliente; la gente siembra con maquinaria y junto con la semilla ponen el fertilizante. De 400 mil hectáreas que se siembran en Guerrero, una cuarta parte corresponde a la Tierra Caliente”. Arturo García, ingeniero agrónomo de la Universidad Autónoma de Chapingo 

Los rezagos

Si bien debió concluir el pasado 15 de julio, el programa de reparto gratuito de fertilizante no se ha entregado en 27 de 81 municipios de la entidad, los cuales han recibido apenas las cantidades mínimas que no alcanzan a cubrir las necesidades más elementales de los campesinos de Guerrero.

›Como consecuencia, los grupos campesinos que, con apoyo o no de organizaciones, en los últimos dos meses han bloqueado carreteras, han saqueado bodegas de fertilizante y han secuestrado a funcionarios públicos, especialmente a los jóvenes llamados “Servidores de la Nación”.

Pero Rubén Figueroa fue más radical en su descripción del escenario que se avecina para esas regiones de Guerrero como podría ser el resurgimiento de grupos insurgentes que recuerdan la lucha de Lucio Cabañas o de Genaro Vázquez Rojas.

“Creo que si se empieza a radicalizar el problema y hay hambruna, lo primero que va a ocurrir es el renacimiento de la guerrilla; movimientos guerrilleros como había en la década de los setenta, con atentados, asesinatos; es decir, se puede agravar mucho el problema de la inseguridad, (porque) lo lógico es que bajen a las ciudades donde generarán nuevos cinturones de pobreza alrededor de las urbes grandes del estado, como Acapulco, Iguala, Chilpancingo, Zihuatanejo, Chilapa y Tlapa”. 

Aunque luego reformula su escenario: “Ojalá estemos equivocados y el gobierno federal tenga un plan B o una alternativa si no completan el reparto del fertilizante a tiempo y se derrumba la producción de maíz en estado. Tendrán que hacer algo y sin duda deberán resarcir el daño causado a los campesinos pagando las hectáreas siniestradas, pagando el costo de aprendizaje aunque al final les va a salir más caro el caldo que las albóndigas”.

Los tiempos

Usted comentó que, normalmente, cada año el fertilizante se comenzaba a entregar entre enero y febrero.

—Así es, el programa ya contaba con una gran experiencia después de muchos años de aplicarlo, de modo que cada año comenzaban a hacer los concursos en enero, se empezaba a surtir en febrero-marzo, para abril ya estaba todo el fertilizante en el estado y antes de que empezara a llover ya estaba todo entregado o cuando menos un 85 o 90 por ciento. Se Dejaba una reserva estratégica para resolver problemas sociales y políticos para organizaciones sociales en el estado. Se les entregaba fertilizante y con eso en muchos casos se desactivaban problemas políticos y sociales que se pudieran generar. 

“Entonces era sin duda una forma de control político, pero lo más importante es que era una forma de levantar la producción y de alimentar a una parte muy importante de la población del estado. Yo creo que ahora están simplificando el tema del fertilizante a un tema de pesos y centavos pero no ven lo que hay atrás: el beneficio que traía para la generación de alimentos en el estado y que mucha gente comía de eso”.

¿Qué viene después de esto?

—Vamos a ver en algunos meses: si la lectura que hicieron en el gobierno federal es la correcta, pues no va a pasar nada. Pero si están equivocados, hay graves riesgos de un estallido social en el estado en toda esa zona.

En este contexto ¿las zonas más afectadas son la sierra y La Montaña?

—Así es, la zona más pobre del estado, donde la gente no tiene que comer y la producción del maíz que se produce en esas regiones no es para hacer negocio, es para sobrevivir. Entonces están jugando con el alimento de una parte muy importante de la población de Guerrero. Yo creo que hay al menos 100 mil personas en esas regiones que, como consecuencia de estas decisiones fallidas, si bajan a las ciudades, pues van a generar un gravísimo conflicto social y de inseguridad en el estado y el país.

En todo caso, así como están las cosas el daño ya está hecho…

—El daño ya está hecho porque nadie puede controlar las lluvias. Por más que tú quieras subir los camiones a esa zona, ya no van a poder subir. En estos momentos las lluvias ya comenzaron y conforme se asienten pues es prácticamente imposible repartir miles de toneladas que ya deberían estar en esos municipios. Tendrías que subir en camionetas de media tonelada o en bestia, lo que hace esa misión francamente imposible.

En La Montaña de Guerrero las tierras son productivas, sembrar en alguna de las 152 comunidades que integran el municipio de Cochoapa, pero  representa una dificultad por su clima extremo y los escasos recursos de sus habitantes.

Cifras imposibles

“Hay un enorme potencial de un estallido social muy grande en todo lo que es la Sierra Madre y la Montaña de Guerrero, problema que no están visualizando o no entienden lo que está pasando, o no les interesa”. Rubén Figueroa Smutny, diputado federal

Figueroa y Acosta González coinciden en que los problemas comenzaron a partir de la adquisición del fertilizante por parte del gobierno federal, dotación que fue un 50% menor que la del año pasado.

De acuerdo con información oficial, el gobierno de la Cuarta Transformación adquirió este año 110 mil toneladas del insumo, contra 203 mil toneladas repartidas en 2018 por el gobierno de Guerrero en coordinación con los 81 ayuntamientos que lo integran.

Acosta González sostuvo que, en apariencia, el objetivo del gobierno de López Obrador era eliminar los intermediarios que utilizaban el fertilizante para cometer corruptelas y como un mecanismo de control político, en especial para canalizar el  llamado “voto verde” en favor de tal o cual partido político.

Esas 203 mil toneladas eran utilizadas para suministrar el abono a un universo de beneficiarios de 328 mil productores registrados, que siembran fundamentalmente maíz, frijol, calabaza y chile, en poco menos de 400 mil hectáreas destinadas al cultivo en Guerrero.

Con la dotación de 110 mil toneladas que se adquirieron este año, el universo de beneficiarios se redujo a 165 mil productores, lo que dejó en el abandono a un número similar de campesinos que, este año, no contarán con abono para sus cultivos.

Según el análisis de los entrevistados, a ello hay que agregar las torpezas cometidas por  Gage Francoise, coordinador nacional del fertilizante, y Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros –delegado en Guerrero del presidente López Obrador y hermano de la secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval–, quienes dejaron pasar el tiempo en trámites burocráticos de modo que en junio, cuando el insumo ya debía estar entregado, ellos apenas estaban repartiendo vales entre los beneficiarios. 

Una estimación probable es que el fertilizante está llegando apenas a un tercio de los productores agrícolas de Guerrero, que en total se calculan en 343 mil 174 campesinos. Es sumamente grave, coinciden tanto Figueroa Smutny como Acosta González, ambos entrevistados por separado.

“Estos funcionarios están viendo el asunto sólo como un tema de pesos y centavos, porque debieron haber comprado las otras 100 mil toneladas y no tendrían este problema. Les va a salir más caro pagar las hectáreas siniestradas en lugar de comprar la dotación completa de fertilizante, porque el problema no era pagar el fertilizante, lo que se puede hacer con una simple transferencia bancaria, el problema era repartirlo y ellos (los funcionarios federales) no vieron ese pequeño detalle”, comentó Figueroa Smutny.

Acosta González sostuvo que tanto Gage Francoise y Sandoval Ballesteros desdeñaron un padrón de beneficiarios muy confiable elaborado en 2017-2018 por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), que registró a 328 mil productores con huellas digitales, iris del ojo, voz y firma, en lo que pretendía ser un padrón único de productores.

›Tampoco le hicieron caso al padrón del programa Procampo, como se lo propusieron un nutrido grupo de gestores para agilizar el proceso, con el objetivo de cruzar los datos con asambleas comunitarias que permitieran la elaboración de un padrón único que pudieran utilizar para el reparto del insumo.

En lugar de ello, los funcionarios encabezados por Sandoval Ballesteros desestimaron la colaboración del gobierno estatal y los ayuntamientos, y comenzaron a utilizar a un grupo de “Servidores de la nación”, un grupo de personas que carecen de formación, del perfil técnico necesario y de la sensibilidad para tratar a los campesinos, lo que provocó malestar en las comunidades.

Jorge Gage Francois, responsable del Programa Nacional de Fertilizantes de la Sader, aseguró que el proyecto incluiría fertilizantes químicos y biofertilizantes, pero además contempla la entrega de semilla mejorada.

Una opinión diferente

El ingeniero agrónomo García Jiménez asegura que se cometieron graves errores en el reparto del fertilizante, reconoció, principalmente en materia de logística. Para concretar la distribución de esas más de 110 mil toneladas, sostuvo, era necesaria la contratación de más de cuatro mil 500 tráileres de 25 toneladas cada uno, para repartir en las 133 bodegas distribuidas en todo el estado, algo que no hicieron los funcionarios federales, especialmente Gage Francoise.

Tengo entendido que se comenzaba a entregar el fertilizante desde febrero, de modo que cuando llegaba el 15 de mayo, que es la fecha oficial en la que arrancan las lluvias, ya casi todo el fertilizante estaba entregado.

—Sí, la mayor parte, eso es cierto. Por otra parte la Sader está en estos momentos en un proceso de restructuración: se van todos los jefes de distrito y eso creó un vacío. Y lo peor del asunto es que ponen a los Servidores de la Nación como encargados de entregar el fertilizante. Son empleados, hay como 10 mil a nivel nacional. Después los contratan como servidores y su misión ahora es terminar los censos y andar repartiendo las tarjetitas. Y como la Sader tiene este vacío, pues meten a los servidores. 

“Estos servidores no tienen el perfil de profesionistas, no necesariamente le saben al campo, mucho menos al fertilizante. Imagínate un cuate que no sabe nada de este tema, pues terminaron irritando a los campesinos. Un campesino que caminó todo el día para llegar a los centros de atención, que no tiene computadora para imprimir documentos y se topan con este tipo de funcionarios que, además, en muchos casos se portaron altaneros, pues eso terminó por enojar a los campesinos. No tenían la sensibilidad con la gente”.

Si no se ha repartido totalmente el fertilizante, ¿cuáles serán las consecuencias? ¿Tendremos una crisis alimentaria?

—Son regiones que hay que diferenciar. El problema más fuerte está en Tierra Caliente porque allá la gente siembra con maquinaria. Entonces junto con la semilla ponen el fertilizante, ellos van a estar muy afectados. De 400 mil hectáreas que se siembran en Guerrero, una cuarta parte corresponde a la Tierra Caliente.  

Miseria. Cochoapa es la comunidad más pobre de la zona de la Montaña Alta de Guerrero y de las que resentirán la falta de fertilizantes para sus siembras. 

Afectados. El 15 de julio, campesinos de varias regiones de Guerrero bloquearon la carretera federal Acapulco-Pinotepa para exigir abono para sus cosechas.

Protestas. Campesinas de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas se
manifestaron en junio pasado para exigir fertilizantes.

Invito que se revise el desempeño del Programa de Fertilizante. El gobierno del estado demanda que se evalúe la posible afectación a la producción de granos básicos, a efecto de plantear un programa alimentario emergente. Héctor Astudillo, gobernador de Guerrero, en conferencia de prensa el pasado 6 de agosto. 

Entrega. El programa de reparto gratuito de fertilizante no se ha entregado en 27 de los 81 municipios de Guerrero.

Costos. El programa de reactivación de la producción de fertilizantes del gobierno federal dispondrá de 12 mil millones de pesos.

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