Luis M Cruz

1.

Conforme las previsiones de crecimiento se van retrayendo,  el fantasma de la recesión recorre el mundo. En la gran crisis financiera global de 2007-2008, fue la intervención gubernamental ágil y oportuna de los gobiernos occidentales, liberados por Barack Obama y la dirigente alemana Angela Merkel, lo que sostuvo férreamente los mercados mediante la inyección de ingentes cantidades de dinero público, además de establecer una regulación estricta de las operaciones bancarias y financieras para evitar que el dinero fácil convirtiera en chatarra los bonos y valores bursátiles.

2.

El gobierno de Estados Unidos llegó a poseer la mayoría de  acciones de los principales bancos en su país y las deudas públicas de los países más fuertes rondaron el 100% del PIB, por señalar en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, España e Italia. En México, la deuda es un gran peso para las finanzas públicas y acaso representa 48% del PIB nacional, sólo para comparar la escala de la intervención gubernamental en la economía.

Paulatinamente, dado el gran respaldo gubernamental, la confianza retornó a los mercados y las operaciones financieras a la normalidad. La Reserva Federal inició su programa de normalización con la venta de los activos en su poder por varios miles de millones de dólares, para proseguir con el incremento de las tasas de interés, que llegaron a caer a sólo un cuarto de punto y hoy se ubican entre 2.25 y 2.50 por ciento.

3.

 En Europa las cosas han ido un poco más lento. Alemania ha sido el sostén de la estabilidad del euro; a un alto costo rescató a Grecia, pero propició en cambio la salida de Gran Bretaña, país poco dispuesto a operaciones filantrópicas para mantener el ideal de la Europa unida. Pero el crecimiento en estos 10 años en la zona euro fue muy reducido, inferior a 1%, provocando el retroceso del sistema de bienestar en España, Portugal, Italia y Francia.

4.

 De ahí vienen las olas del populismo y proteccionismo que han puesto en jaque el sistema de libre mercado en el mundo. Ahora, al aligerarse los controles, está sonando la cuenta regresiva para una recesión global en menos de dos años. De ser así, el 2020 sería un año de mayores tensiones, dadas las elecciones presidenciales estadounidenses, la decisión china de librar un largo conflicto comercial y el pase a retiro de la canciller Merkel.

5.

 ¿Y a México cómo le va? Los números son simples. Si en la etapa neoliberal el crecimiento promedio fue un mediocre 2% con inflación del orden del 4% y los rezagos se multiplicaron, ¿qué haría que las cosas fueran diferentes en una nueva era, en un contexto de recesión como el que se avecina, con una previsión de crecer si acaso 1%, tasa de interés en 8.25% e inflación del 5 por ciento? Será el ajuste o un milagro. 

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