Luis M Cruz
El crecimiento es el principal problema en el mundo como lo es en México y así lo reconoce el proyecto de presupuesto entregado al Congreso

1.

 El paquete económico para el año 2020 enviado al Congreso por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador mantiene, para unos, un diseño optimista, pero en realidad es un diseño cautelar y prudencial conforme a las expectativas de responsabilidad, equilibrio y salud de las finanzas públicas, reconociendo el complicado entorno en que habrá de moverse la economía mexicana el próximo año.

2.

 En general, el mundo enfrenta el fantasma de una recesión, derivada del cambio de reglas en la economía mundial. Hasta hace unos años, las reglas eran dispuestas por organizaciones globales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización (OMC). Estados Unidos comenzó a cambiar el juego, primero con la revolución energética, al pasar de ser consumidor de petróleo a exportador neto, gracias al desarrollo de ingentes campos de aceite y gas shale en el medio oeste usando el fracking, reduciendo el papel de la OPEP en el mercado. Con ello, el precio del barril de petróleo cayó de unos 100 dólares a un promedio de 50 al momento actual, en beneficio de los países consumidores.

3.

 El segundo aspecto del cambio global de reglas son las guerras comerciales iniciadas por la administración Trump para retener empresas y capitales en suelo estadounidense, aplicando tarifas arancelarias a países con superávit comercial. Con alevosía evidente, renegoció el TLCAN y obtuvo el Acuerdo Comercial con México y Canadá próximo a ratificarse, en el cual impuso condiciones drásticas a sus socios comerciales, tales como la revisión obligatoria cada cinco años, el predominio de los tribunales estadounidenses sobre el arbitraje, la propiedad intelectual por periodos largos, las cuotas-tope al sector automotriz, la cláusula de origen de 75% con preponderancia de Estados Unidos y las ventanas estacionales agropecuarias, sin demérito de la imposición unilateral de tarifas como ha sucedido con los paneles solares, acero, aluminio y eventualmente jitomate, cítricos o aguacate, según les convenga. La guerra comercial con China ha traído incertidumbre y desconfianza en el mundo, además de reducir las expectativas de crecimiento al afectarse el ciclo expansivo del comercio mundial.

4.

 De esa forma, el crecimiento es el principal problema en el mundo como lo es en México y así lo reconoce el proyecto de presupuesto entregado al Congreso el pasado 8 de septiembre. Este año, la economía mexicana habrá de crecer menos de 1% y la expectativa del próximo año se ubica entre 1.5 y 2.5%, con la lógica del mercado situándola en 1.4 por ciento. Prudencialmente, el proyecto presupuestal sostiene el equilibrio entre ingresos y egresos, ambos en 6.09 billones de pesos, y las variables de inflación en 3%, tipo de cambio en 20 pesos por dólar, precio del petróleo en 49 dólares el barril y tasa de interés en 7.1%, incorporando el ritmo de recorte de tasas que está ocurriendo en otros bancos centrales. 

5.

 El balance presupuestal se orienta a privilegiar el gasto social, la seguridad pública y la recuperación de Petróleos Mexicanos, ampliando su potencial de extracción y refinación en una apuesta que no gusta demasiado a los mercados, pero que es esencial en el cambio de terreno en los sectores estratégicos de petróleo y electricidad impulsado por el gobierno mexicano. La inversión en infraestructura en general es baja, pero se sostienen las prioridades insignia del nuevo aeropuerto en Santa Lucía, el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Transístmico de Tehuantepec. Empero, como sucede en el resto del mundo, el problema de fondo sigue siendo el crecimiento de la economía, el cual, reconoce Hacienda, es una condición necesaria para el desarrollo inclusivo que se pretende. Los márgenes son muy estrechos, verdaderamente franciscanos, pero difícilmente podrá llegarse al desarrollo sin el debido crecimiento.

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