Luis M Cruz

1.

 Inmerso en la carrera presidencial de su país, el presidente Donald Trump retoma el alicaído muro fronterizo con México. No sólo vetó la resolución del Congreso en rechazo a la declaratoria de emergencia nacional realizada hace un mes para hacer uso de la autoridad presidencial y disponer de fondos militares en dicha obra, sino que ha pedido en el proyecto presupuestal por venir otros ocho mil 600 millones de dólares con similar propósito. 

2.

Lo que está haciendo no es un secreto, es hacer del tema de la seguridad nacional un asunto de campaña. Trump sabe que el tema migratorio le genera votos conservadores además de aquellos liberales hoy atemorizados por la escalada de violencia, quienes consideran a los migrantes latinoamericanos como una amenaza al statu quo. El argumento del muro les viene bien, dado que consideran la migración como un problema de vecindario. 

3.

 La seguridad nacional de Estados Unidos es también esgrimida por Trump en cuestiones comerciales. Una vez más, haciendo uso de la autoridad presidencial, aplicó aranceles a todas luces arbitrarios al acero y aluminio mexicano y canadiense. Ha amenazado con hacer lo propio con los automóviles, para afectar aquellos de gran clase, calidad y mejor precio provenientes de Asia y Europa. Para México, en la negociación del Acuerdo Comercial para sustituir al TLCAN se estableció una cuota de 2.4 millones de vehículos, después de los cuales se aplicará un arancel de hasta el 25%, que es lo que sucederá con los automóviles japoneses y alemanes, fustigados como amenaza a la seguridad nacional.

4.

 Estos son temas que en el mundo abierto, interdependiente y globalizado no debieran tener cabida; sin embargo, en el plano de la política interior resultan de la mayor relevancia. El discurso proteccionista y nativista se extiende y causa efectos en los estados y condados menos avanzados de este país, poniendo a prueba la determinación más abierta y universalista de los estados liberales y desarrollados de las costas este y oeste. 

5.

 Insólitamente, las investigaciones que involucran a Trump en diversas felonías tienden a ser soslayadas en los círculos políticos y judiciales, tornándose en un asunto mediático y del manejo de las siempre impredecibles redes. La otra parte de la gran oferta al electorado ha sido la reducción fiscal, ese aligeramiento de la carga tributaria a las empresas al 20% que le granjeó un amplio respaldo en Wall Street, con la extensión propuesta para las clases medias, quienes pagarían 26% de ISR e impulsar la economía con más dinero en los bolsillos, algo que al menos electoralmente funciona y muy bien. Así, un juicio de destitución a Trump no prosperaría y más bien le victimizaría, concentrándose entonces los demócratas en el juicio de las urnas en noviembre del 2020. 

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