Luis M Cruz

1.

 Casi a la par de la reunión del Grupo de las 20 economías más desarrolladas del mundo en Osaka, Japón, tuvo lugar en Lima, Perú, una cumbre de la Alianza del Pacífico en la que participan los países de América Latina comprometidos con la integración y el libre comercio, entre los que figuran Colombia, Chile, México, Perú y quizá pronto, Ecuador. Al igual que en Japón, el tema central fue la confrontación abierta entre el proteccionismo y el comercio controlado impulsado por Estados Unidos frente al ideal de apertura y competitividad que antes impulsaban el mismo Estados Unidos como paradigma del mundo libre. 

2.

 En realidad, el paradigma actual es algo así como “lo que a Estados Unidos le convenga”, como en el siglo XIX diría el presidente John Quincy Adams, este país no tiene amigos sino sólo intereses. El interés actual pregonado por el inquilino de la Casa Blanca es aplicar reglas para favorecer las granjas, industrias y corporativos estadounidenses más allá de la innovación, competitividad o niveles de inversión, en detrimento del esfuerzo realizado por otras naciones para mejorar las condiciones de intercambio. Definitivamente, ante la embestida del proteccionismo, la Organización Mundial de Comercio (OMC) está en ruinas, no pudiendo regular las incursiones arancelarias de la administración Trump contra México, China, la India, Turquía y ahora la Unión Europea, haciendo del comercio no un dispersor de bienestar y desarrollo internacional, sino un instrumento geopolítico de un orden mundial asimétrico.

3.

 La guerra comercial con México fue zanjada mediante la firma de un acuerdo trilateral de comercio controlado en el que Washington obtuvo la parte del león, sin renunciar al uso de los aranceles como ariete para alinear otras políticas a sus intereses, como son la migratoria, la seguridad en las fronteras o el tráfico de armas y drogas, asuntos todos en los que actúa como juez y parte. En el conflicto con China se abrió una tregua para reanudar las negociaciones mediante las cuales Estados Unidos busca acceder al mercado del gigante asiático a la vez que imponer píldoras tóxicas en propiedad intelectual, moneda y transacciones financieras conforme al concepto del “comercio justo” que para controlar el comercio los aranceles buscan imponer al mundo. 

4.

 Con la Unión Europea, la administración Trump juega a las vencidas sin atreverse todavía a ir a más, no obstante lo cual prepara aranceles por 21 mil millones de dólares a productos agrícolas como el vino o los quesos, además de los ya aplicados al acero y el aluminio, lo que abriría otro frente en las guerras comerciales con la previsible respuesta europea contra productos icónicos como Budweiser, Levi’s o Harley-Davidson. 

5.

 De ahí que en Lima, el bloque de países que integran la Alianza del Pacífico deploró las barreras del proteccionismo, al señalar el debilitamiento paulatino de la OMC, hoy absurdamente estancada. Buscando trascender la desaceleración de la economía mundial y el fantasma de una recesión inminente en el 2020, las delegaciones participantes en Lima subrayaron el ánimo de proseguir trabajando por un mundo sin aranceles, más vivible y sustentable, en lo cual resulta fundamental reforzar el rol de la OMC y crecer el intercambio y cooperación entre los socios latinoamericanos. En este sentido, destacaron la responsabilidad común ante problemas globales como el cambio climático, la migración, las drogas y la desaceleración económica, en los cuales los países de América Latina son especialmente vulnerables, pero están dispuestos a hacer su parte, estableciendo en principio el ideal de un océano libre de plásticos dentro de un compromiso de gestión sostenible entre los países de la región. 

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