Luis M Cruz

1. Esta semana coincidieron en Washington las reuniones de otoño de las instituciones globales del FMI y el Banco Mundial, con la cuarta ronda de negociaciones del TLCAN, ambas con apreciaciones contradictorias sobre el desempeño mexicano en la economía mundial.

Por un lado, habrá un cierto reconocimiento al desempeño de la economía mexicana, pues en un contexto de enorme volatilidad y riesgos por la baja tasa de crecimiento del mundo y por las tendencias proteccionistas que se han presentado en Europa y Estados Unidos, México ha mantenido un desempeño más allá de lo notable, siendo un campeón del libre comercio y del cumplimiento de sus obligaciones de pago de la deuda externa.

2. En los últimos cinco años, el país ha crecido al 2.1% promedio, en tanto que la deuda pública se ha situado en 50.4% del PIB, alta en referencia a la situación interna, pero corta respecto del nivel observable en las economías de la OCDE, en donde los promedios rondan 100% después de la gran crisis global de 2009, resuelta en gran medida con apelación a la deuda pública, incluido Estados Unidos cuyo nivel de deuda es de 100%, esto es más de 20 trillones de dólares.

No obstante la caída de precios del petróleo a menos de la mitad de lo que se tenía hace dos años, el comportamiento general del país no es el de un país dependiente del petróleo, pues ni las finanzas públicas ni la economía en general sufrieron un desplome como el observado en países realmente dependientes de los ingresos petroleros. Este comportamiento ya se venía observando, que la dependencia de los ingresos petroleros tendía a disminuir siendo ya más un país manufacturero.

3. De ahí que en la reunión de otoño, a realizarse del 10 al 14 de octubre en la capital estadunidense, en el contexto de  análisis de las perspectivas económicas de América Latina la economía mexicana se ve muy lucidora. En la región las economías seguirán creciendo aunque mesuradamente, constreñida por la limitante del bajo crecimiento mundial  prevaleciente (las economías europeas, salvo Alemania, crecen menos de 1%; las economías asiáticas, sin contar China ni la India, crecen en torno al 2% y Estados Unidos, entre dos y 3%), lo que provoca menor demanda de materias primas).

4. En todo ello, se dirá, México ha sido un alumno aplicado, en un entorno de dificultades externas y desigualdad interna. En lo que respecta a la cuarta ronda de negociaciones del TLCAN, que tendrá lugar del 11 al 15 de octubre también en Washington, habrá de contrastar la actitud hostil de la delegación estadunidense con el buen ambiente que tiene México en el contexto global.

Al momento, la situación de las negociaciones ha pasado de un moderado optimismo que se tenía al inicio, a un pesimismo razonado en donde el abandono del TLCAN podría ocurrir, de persistir la tozudez norteamericana en lo que consideran un “comercio justo”, que no es otra cosa que un comercio administrado, acotado por salvaguardas o alcabalas que menoscaban las ventajas competitivas de los países socios, lo que al ser inaceptable llevaría a adoptar las reglas de la Organización Mundial de Comercio, restando aún por saber si Estados Unidos las acatarían. Conforme a su rol hegemónico el presidente Trump  usa la agenda para eludir las acusaciones de injerencia rusa e impiedad en sus políticas, apelando para ello a la construcción del muro con México, el abandono del TLCAN, el maltrato a los inmigrantes y la imposición de su noción del “comercio justo” ante el déficit comercial con México, China y los países europeos. Tal es la paradoja que de prevalecer podría dar al traste con el esfuerzo de muchos años de contención social en aras de estabilidad y crecimiento, así fuera asimétrico.

Compartir