Luis M Cruz

1.

 Como si hubiera ido de fiesta, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se apoderó por completo del escenario previsto en la reunión del Grupo de las 20 economías más desarrolladas del mundo realizada en estos días en Osaka, Japón. La agenda de la reunión preveía abordar los temas globales, como son la desaceleración de la economía mundial, los riesgos geopolíticos, la gravedad del cambio climático, los problemas de la migración y la lucha contra el terrorismo internacional. 

2.

 Pero el presidente Trump le ganó el escenario a los demás, se vio más desenvuelto y certero que de costumbre y opacó a Angela Merkel, Shinzo Abe, Vladimir Putin, Emmanuel Macron o cualquiera otro de los líderes asistentes. Dados los múltiples conflictos comerciales abiertos, la agenda comercial era tan importante como la del propio G-20. Desde el principio, agencias y corredurías destacaron las reuniones bilaterales con la gran potencia asiática coronadas con el bocado de cierre, el satélite norcoreano. Es así que los mercados descontaron riesgos al pactarse una tregua en la guerra comercial para dar espacio a la reanudación de negociaciones, congelando los aranceles en el estatus en que se encuentran y levantando las sanciones a Huawei, el gigante tecnológico chino, a cambio del compromiso de adquisición de grandes cantidades de productos agroalimentarios estadounidenses (—sic— como lo exigido a México en el acuerdo migratorio).

3.

 Trump tuvo también reuniones bilaterales con otros países a los que ha aplicado aranceles. Tal es el caso de Turquía y de la India, a quienes recién sacó de la lista de naciones en desarrollo sujetándoles por ende a mayores aranceles, así como con Arabia Saudita, para negociar la situación del petróleo y la escalada militar contra Irán. En el caso de México, tras una fotografía con el canciller Ebrard, el presidente Trump mostró satisfacción por las medidas aplicadas en la contención de migrantes, señalando que por ahora no aplicará la lógica de los aranceles. 

El corolario del periplo por Asia fue la visita a la península de Corea al obtener, con el consentimiento tácito de China, otra foto no menos importante con Kim Jong Un y entrar simbólicamente a suelo norcoreano, siendo el primer presidente estadunidense en funciones en hacer tal cosa, lo que significa que en la gran negociación con China por venir, la distensión y desnuclearización de la península coreana podría ser incluida. 

4.

 Más allá del show mediático, entrando en los temas de fondo, la agenda de la cooperación internacional y la igualdad entre las naciones se debilitó, al ganar puntos el proteccionismo ante el libre comercio global; la inmediatez del capitalismo rapaz ante la sustentabilidad y sostenibilidad del desarrollo, pues los temas globales, como son el cambio climático, la migración y el combate al terrorismo apenas sí lograron el ser integrados en la Declaración de Osaka, como referencias en el discurso internacional, pero sin sustancia práctica. 

5.

 Estados Unidos sigue fuera del Acuerdo de París para tomar acción contra el cambio climático, esencialmente porque no aceptan responsabilidad en el tema y no desean cargar con las aportaciones que les corresponderían para integrar los fondos necesarios para las acciones de mitigación y remediación pactadas. En el tema migratorio, la posición de México obtuvo solidaridad de varios países pero sin compromisos en efectivo para financiar políticas de desarrollo que anclen a la población en sus lugares de origen. Y en lo que respecta a la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el lavado de dinero, quedó claro que Estados Unidos manejará la política de la presión, la fuerza o los aranceles, según lo consideren necesario y útil a sus intereses. Total: habrá Trump para rato. 

Compartir