Ana Saldaña

Diciembre invariablemente llega acompañado de invitaciones y todo tipo de eventos sociales, entre ellos, reuniones en casas. Sin importar la naturaleza de la invitación, ya sea por temas de trabajo, entre amigos o de familiares, siempre considero importante pensar en como podemos comportarnos a la altura, ya que finalmente nos están abriendo las puertas de su hogar. Por lo mismo, te comparto 10 reglas de etiqueta que estoy segura garantizarán una invitación en el futuro:

1) Sé el invitado perfecto. Sé puntual. Sé que en las épocas Navideñas el tráfico es infernal. Por lo mismo, trata de planear tu día y de salir con tiempo. Llegar entre 15 minutos a media hora después de la hora citada es lo correcto. Nunca llegues con las manos vacías y agradece al anfitrión su hospitalidad con un detalle, por ejemplo una botella de vino o si es un compromiso más formal, pide a la florería de tu preferencia un arreglo de flores para la anfitriona. Si te han pedido que cooperes con un platillo para la cena, prepáralo en tu casa y llévalo listo para calentar en el plato en que lo vayas a servir. Si la anfitriona es de tu confianza y ves que aún hay trabajo por hacer en la cocina, ofrécete a ayudar. Pero también, recuerda que mucho ayuda el que no estorba.

2) En los intercambios de regalos olvídate del roperazo. Trata de evitar reciclar regalos y si lo vas a hacer, hazlo con cautela. ¿Estas seguro que no te lo dio alguna persona que estará en la reunión? ¿Está en buenas condiciones? Y bueno, si aun después de responder a estas preguntas lo quieres hacer, yo te haría una más: ¿por qué si tu no quieres ese regalo, le gustará a alguien más?

3) Modérate. Come, bebe y disfruta el festejo sin perder el estilo. Trata de no monopolizar la conversación y deja que todos los invitados puedan integrarse a la conversación. Si hay viejas rencillas o resentimientos con alguno de los invitados, trata de evitar comentarlos en la mesa. No hay nada como resolver los problemas en privado, sin incomodar a los demás invitados.

4) Agradece. Envuélvete del espíritu Navideño. Reacciona con gusto sin importar el regalo que te den en el intercambio. Recuerda que alguien pensó en ti. Agradece la hospitalidad del anfitrión. Pero sobre todo, agradece lo afortunado de que alguien quiera abrirte las puertas de su hogar.

5) Disfruta la invitación y olvida el celular. Deja el teléfono celular en tu bolsillo y nunca lo pongas sobre la mesa. Olvídate de responder los mensajes hasta que estés ya en casa. Apágalo y dedícale el tiempo a las personas con los que compartes la mesa. Es una gran oportunidad para convivir.

6) Llénate de buen ánimo. Ármate de una sonrisa, se optimista y transmite sentimientos positivos. Como decía el novelista inglés William M. Thackeray, “el buen humor es el mejor traje que puede lucirse en sociedad”.

7) Socializa con los demás invitados. Ya sea que conozcas a los demás invitados o no, practica el arte de la buena conversación y haz un esfuerzo por integrarte y conocer a los demás invitados. Un buen conversador siempre se presenta, mira a los ojos de la persona con quien platica, hace preguntas para conocer a la persona y además escucha. Un buen conversador, también debe saber cuando se agotó el tema de conversación. Por lo mismo, busca a alguien conocido, dile a la persona con quien estuviste platicando que fue un placer conocerlo y brinca a otra conversación.

8) Practica la tolerancia. Es casi imposible pensar que en una reunión, todos van a compartir la misma opinión. Evita temas que podrían generar controversia. Dicen que es recomendable no hablar de política o de religión. Yo soy de la opinión que más allá de la temática, es mejor no enfrascarte en discusiones eternas. No te enganches y se tolerante. Si hay algo que te molesta o una opinión que va en contra de tus creencias, déjalo pasar, no ganarás nada, ni convencerás a nadie, solo harás que todos los invitados se sientan incómodos.

9) Ayuda antes de irte. Cuando estés listo para partir, da un vistazo a tu alrededor y ve si hay alguna manera en que puedas ayudar al anfitrión. Tal vez entre todos los invitados antes de irse pueden llevar las copas a la cocina o cargar los platos que se quedaron en la mesa si no contrataron a algún mesero o tienen alguien le les ayude. El anfitrión te lo agradecerá, pero sobre todo, quedará a invitarte otra vez. Como dice el popular refrán: “te reciben según te presentas; te despiden según te comportas”.

10) Agradece la invitación el día después. Te tomará poco tiempo, pero siempre, mándale un correo o un mensaje telefónico al anfitrión agradeciéndole la invitación.  Sin duda si lo haces, harás sentir bien al anfitrión y sabrá que a pesar de estar agotado, valió la pena el esfuerzo, porque todos se la pasaron bien.

Y bueno, esto no solo aplica para las épocas Navideñas, sino para todo el año. Estoy convencida que ser el invitado perfecto no toma mucho esfuerzo, pero si lo logramos, tiene un impacto brutal en generar una imagen personal positiva en nuestro entorno.

Espero que tengas unas felices fiestas y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

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