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Jueves 30 de marzo, 2017 | 10:29 am

Trazos gruesos

Ricardo Eguia | Lunes 28 de noviembre, 2016

PREMISA MAYOR | La columna de Ricardo Eguía Valderrama

Paradójico  que un magnate ultraconservador y sin experiencia política sea el catalizador de la desigualdad que lastra el crecimiento económico.

 

Aunque los vividores de la globalización pretenden minimizar en el triunfo de Mr. Trump las causas económicas sociales, étnicas y de elitismo antidemocrático, a juicio de analistas serios, menos influenciados por la inercia basada en los intereses de los poderes fácticos consideran decisivos dichos factores para que millones volcaran su furia en las urnas en manifiesto rechazo a la exclusión y la desigualdad provocada por la globalización que concentró la riqueza en el uno por ciento y en contra del 99% restante.

 

La globalización privatizadora erosionó a la clase media en los países ricos y la exterminó en los países llamados emergentes…

 

El “FMI” como bastión del neoliberalismo globalizador nunca valoró sus perniciosos efectos y es ahora, después del Brexit, del fenómeno Trump que llega tarde y a recetar placebos mal hilvanados…

 

Al “FMI” nunca le preocupó la recuperación de los salarios y hasta ahora cunde la alarma y empieza a balbucear temores ante la situación explosiva por el proteccionismo arancelario, la negación de la multilateralidad y el aislacionismo hostil incompatible con esa globalización que esparció crisis cíclicas pre-diseñadas, daños, fraudes, saqueos, parálisis y retrocesos con lo cual entra a un punto muerto… ¿un muerto insepulto?

 

La globalización privatizadora con sus asperezas congeló, saqueó y secó la economía del mundo.

 

Difícil de aceptar por los globalifílicos que la globalización engendrada, no creada, nació con el estigma de la desregulación para favorecer el libertinaje de los parásitos, de los señoritos de alcurnia que propiciaron el desorden, la pobreza y el atesoramiento de la riqueza, pero se fruncen, reculan y se escandalizan cuando el lumpen hambreado irrumpe en las calles con algaradas, alborotos y disturbios callejeros les entra la temblorina y le exigen a sus secuaces en el poder la represión y hasta los extremos de la militarización para seguir robando impunemente desde el vértice de la pirámide del poder económico y político amancebado como la peor plaga infecciosa y purulenta, nunca ahíta que devora a tarascadas la riqueza social de las naciones.

Focalizando a nuestro país bajo la férula de las élites tecnócratas encontramos un modelo económico saqueador y carcomido desde sus entrañas por la más pútrida corrupción estructural del clonado sistema neo-liberal draconiano, pugnaz y rupturista que bien podía ser bautizado como el libro de Humberto Eco titulado “De la estupidez a la Locura”.

 

México “es visto como un país marginal, emergente, violento y exótico” (El País) y se basa en el reporte denominado “Imagen de México en el mundo 2006-2015″ que recopila más de un millón de piezas informativas de expertos, opiniones de analistas, búsquedas de google y hasta twits donde se plasma una ominosa realidad donde destaca la falta  de un real estado de derecho; se ubica la más aberrante corrupción; el crimen impune; la violencia como experiencia cotidiana y traumática; desorden, indisciplina en el gasto, desvío y malversación de fondos públicos y una clase política histriónica, oscura, enfangada en el permanente conflicto de intereses… y donde la globalización privatizadora que escuece deja como saldos más pobreza, más ignorancia y más miseria…

 

“Los partidos desideologizados y controlados por facciones que giran alrededor de los presupuestos y para el reparto de los recursos públicos se ponen al servicio de la tecnoburocracia rapaz incubada en los cubículos financieros y sumisos ante el imperio categórico del capital financiero trasnacional…partidos a la deriva, sin compromiso con la sociedad” (Raffaele Simone, autor de la Hada democrática,… hada por las promesas falsas, mitos y utopías desmoronándose).

 

Democracia degenerada en partidocracia, plutocracia, cleptocracia y autocracia en vías de militarización que produce escalofríos en la población.

 

Ninguna fabulación…ya se conspira para legislar la barbarie de otorgar a las fuerzas armadas facultades de Ministerios Públicos y policías con una dualidad aberrante de funciones en clara violación del artículo 129 Constitucional que prescribe en tiempos de paz el ejército no debe salir de sus cuarteles…Abismal trasmutación: Del saqueo tecno-neoliberal, la violación sistemática de los derechos humanos, falta de respeto a la integridad humana y al domicilio que podrá ser allanado también por los militares  y sin previa orden judicial.

 

Ya era frágil la libertad ¿cuántos irán a las cárceles por sus ideas?

 

La ONU y la CIDH coinciden al sostener que la presencia de los militares en tareas de seguridad solo debe ser temporal.

 

El país no necesita más militarización y dos fueros (civil y militar) redundantes, embrollados para intercambiar culpas, que confunden y dejan a la población en total estado de indefensión.

 

Dotar de un marco jurídico a las labores encomiables de esforzada coadyuvancia que realizan nuestras fuerzas armadas en las calles sin base legal desde el 2006 en que el Calderonato inició su “guerra” fracasada contra el narco no implica militarizar la Procuración de Justicia civil…se necesita romper las redes de colusión en las policías federales y estatales y desmontar el infiltramiento de la delincuencia organizada en los Ministerios Públicos federales y estatales, con protocolos que permitan evaluar y supervisar la buena integración de las averiguaciones previas y así evitar que todo esfuerzo por sancionar a los criminales se vuelva inútil ante los jueces venales,… esa amalgama calamitosa que   produce el malsano y oprobioso índice del 99% de impunidad.

 

Las fuerzas armadas no están capacitadas para realizar labores policiacas ni de seguridad interna sino para combatir enemigos externos y aunque es decir lo obvio en manera alguna se puede considerar enemigos a los ciudadanos en general y contra los que se pudieran intensificar las desapariciones forzadas, violar sus derechos a la vida, la libertad, la seguridad, la dignidad y/o sus derechos a la expresión, laborales y políticos.

 

¡Peligrosa situación de doble filo confundir y manipular los términos “seguridad interna” y muy otro el de “estabilidad social y paz pública” a cargo de la SEGOB y/o de los mandos civiles!

 

¡El marco legal de las fuerzas armadas ya existe y muy claramente definido en el artículo 129 de la Constitución!

 

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