J. S Zolliker

Reporta el agente infiltrado Pedro Fonseca y Lima, adscrito a Seguridad Pública, que a pesar del descubrimiento que realizó en el pasado y de que solicitó poder continuar con la investigación de la “banda de los cubrebocas”, esto le fue denegado –en varias ocasiones– por sus superiores. Incluso, lo sacaron del caso por completo, reporta el agente Fonseca y Lima, bajo amenaza de ser suspendido con probables consecuencias legales si seguía entrometiéndose en el caso.

Reporta el agente Fonseca y Lima, que sus superiores lo han destinado a trabajar de encubierto, en un caso donde se supone, hay una banda robando automóviles de los valet parking en la ciudad, pues este delito ha crecido un 35% desde que el nuevo gobierno entró en funciones.

Reporta frustración y aburrimiento, el agente Fonseca y Lima. Concluye sin dificultad, que los robos de autos se deben a complicidad con los nuevos mandos de las autoridades locales. Reporta entonces, el agente Fonseca y Lima, que estaba por renunciar a su viejo cargo, cuando le avisaron sus familiares que había desaparecido su madre: iba al trabajo, pero no se comunicó una vez en el destino. Reporta el agente Fonseca y Lima, que no es la primera vez que sucedía algo similar, pero conociendo los trámites, decidió permanecer en su cargo para que le facilitaran poner un anuncio de alerta en todas las estaciones del metro, donde fue vista por última vez.

Reporta el agente Fonseca y Lima, que por casualidad, después de pedir auxilio para localizar a su progenitora, se topó cerca de Palacio Nacional, con la mujer del centro comercial que después fue asaltada en el semáforo del bajopuente en su antigua demarcación. Reporta el agente Fonseca y Lima, que fue mayor su curiosidad –y su olfato policiaco– a su disciplina entrenada, motivo por el cual, desobedeció ordenes y se aproximó a la víctima en una reconocido bar. 

Reporta el agente Fonseca y Lima, que después de haber platicado nimiedades un buen rato con la susodicha, sintió que había creado un vínculo empático con ella, cosa que confirmó cuando la dama le comunicó que era la representante en México de una empresa privada estadounidense (texana), especializada en servicios de inteligencia y espionaje. Fonseca y Lima fue sorprendido por tal respuesta y comentó, como casualidad, reporta, que la elegante dama se le hacía conocida, pues había sido testigo de un robo algo extraño en la zona de Santa Fe por parte de unos individuos con tapabocas y una motocicleta.

Reporta el agente Fonseca y Lima, que ella le sonrió coquetamente y le dijo que no se preocupara, que mejor lo invitaba por una copa de vino en su departamento. Reporta el agente que sintió temor de estar entrampado, pero que no pudo resistirse y asistió, a sabiendas que ello podría implicar sanciones –y consecuencias personales– mayores.

Después de tener coito desenfrenado (hacer el amor no le pareció un término adecuado), reporta el agente Fonseca y Lima, que ella le confesó que creía que había sido víctima de un atentado –bien dirigido– con el fin crear pánico para desestabilizar al nuevo gobierno. 

Continuará…  

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