J. S Zolliker

–El nuevo gobierno de México está fracasando– les dijo con aire serio, mientras se sirvió un vaso de ron– si no intervenimos pronto, todos nuestros planes se irán por los suelos –sentenció. 

–Es correcto– respondió otro. 

–Nuestro futuro depende del éxito del gobierno de nuestros hermanos de Morena. 

–¿Qué sugieren hacer? –preguntó la única mujer después de darle una calada al cigarrillo europeo que, desde que perdió a su bebé, sólo fuma a puerta cerrada y cuando no le pueden tomar fotografías.

–Recapitulando –interrumpió el primero: de forma absurda, a mano alzada, se canceló la obra más importante de inversión en infraestructura de ese país: el NAIM. El gasto por pagar una obra que no se construirá es gigantesco y será costeado por varias generaciones de mexicanos. Lo peor es que en donde se construirá el nuevo aeropuerto no existen las condiciones adecuadas y ninguna de las organizaciones internacionales que avalan la seguridad de aeropuertos está dispuesta a hacerlo. Tampoco las aerolíneas. 

–El robo de combustibles tampoco ha disminuido –comentó ella– se ha incrementado cerca de 30%, según nuestro embajador y las cifras oficiales de Pemex. 

–Tranquilos, hermanos –agregó uno de amplio bigote que no había hablado por estar disfrutando un habano– el presidente López nos está ayudando económicamente. Son normales estos ajustes. 

–No con esas repercusiones tan graves –le respondió el primero mirando su Rolex –la percepción de la gente es que no hay transparencia porque los contratos por adjudicación directa y sin concurso ni licitación del hermano gobierno de Morena son ya más que los del corrupto y neoliberal gobierno pasado del PRI.

–Lo peor, me parece –dijo ella al apachurrar el cigarrillo sobre un elegante cenicero de cristal cortado– es el tema del #Culiacanazo que fue una equivocación de boludos. Ante el pueblo demostró que no tienen capacidad de planear una operación de alto impacto y expusieron innecesariamente a la población civil de Sinaloa, a un muy alto riesgo al estar atrapados entre fuego cruzado de muy alto calibre y bazucazos, por al menos cuatro horas. –Y obviamente– le volvió a interrumpir el primero, que era el de más años y jerarquía de todos– la reacción de la prensa internacional no se hizo esperar. Los más amables, recalcaron el fracaso del operativo, pero los más críticos anunciaron la ruina de la política de seguridad pública del nuevo gobierno de México. Ahora –continuó– sucedió una tragedia entre Sonora y Chihuahua. Miembros de algún grupo del crimen organizado mataron a tres mujeres y seis niños (dos bebés) y dejaron heridos a otros cinco niños (todos contaban con nacionalidad estadounidense). El escándalo internacional no hará sino crecer en el peor de los momentos: cuando la economía de México está sin crecimiento y para reiniciar la marcha, requiere tanto del turismo (su segundo ingreso nacional), como de la firma del tratado de comercio con Canadá y los yanquis.

–Muy pronto los turistas, influenciados por estas notas, dejarán de vacacionar en México –lo interrumpió ahora ella. –Y eso sin contar el problema de las elecciones yanquis que presionarán más a México con el tema migratorio. Trun lo sabe, tiene la cacerola por el mango… 

–Si están de acuerdo, sugeriré al hermano Presidente de México –dijo el bigotón– que haga cambios en su gabinete para tranquilizar de mo-men-to el ambiente.

–Tú o yo– concluyó el primero. –El proyecto antineoliberal de la región, depende de las dos cosas que le preocupan a los mexicanos: la seguridad y la economía. ¿Qué pasará si esas dos variables siguen fracasando? ¡Caerán en una vorágine de la cual no será posible salir! ¿Qué pasará cuando la narrativa del gobierno antineoliberal sea insuficiente y la paciencia del pueblo se agote? Eso es lo que debe preocuparnos a todos… ¿Votos a favor?  

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