J. S Zolliker

Para los que no me conocen, mi nombre es Narciso Guisote y soy un genio. De esos no muy reconocidos porque no tuve la fortuna de estudiar en sus escuelas bien elegantiosas y esas cosas, pero es bien cierto, desde chico mi ’amá se dio cuenta de que soy brillante.

Por eso se los vengo a decir de una vez —con tiempo y en español porque no hablo idiomas extranjerizantes— para que luego no me estén difamando y me quieran voltear la tortilla: fíjensen bien porque luego López me lo fusila o como dicen popularmente, me lo sopla, y luego a él le andan aplaudiendo y de uno ni se acuerdan ni le cuentan las pulgas.

Se los digo y a los que apenas me están conociendo, se los aclaro: yo dije antes que nadie que nos iban a llevar al desPEÑAdero. ¿entienden? ¿De Peña? ¿De caerse? ¿De que nos lleva la chiflada? ¿Del neoliberalismo? ¿Se acuerdan? Ja ja ja ja ja. Fui genial.

Pocas propuestas tan buenas y tan robadas como las mías. Por eso vengo a dejar constancia : aún hay esperanza. La gente está despertando. Y es de sabios cambiar de opinión. Y más vale tarde que nunca. Y a río revuelto no entran piedras. Y agua que no has de beber, cate de mi corazón. Y al buen entendedor, pocas botellas. Y botellita de jerez, todo lo que me digas será al revés. ¿Narcisovich? ¡Esa fue mi idea, carajo! Por eso YO soy la solución para el 2018.

Pero para que no digan que todo se queda en acusaciones de plagio, aquí mis propuestas. Apunten en cualquier papel que tengan a la mano —aunque sea el de baño— para que lo guarden y vean después cómo se cumplen:

1. El precio de la gasolina está bien alto y eso hace que suba el precio del boleto del metro. Y eso pega en el bolsillo de la gente.

2. Subamos los salarios. Es lo justo. ¿Cómo que eso generaría inflación? Enton’s sólo suban los bajitos, de los que ganamos poco; el que se conoce como mínimo, pues.

3. Bajemos los impuestos: no es justo que los cobren, la mera verdá. En especial a la bebida y cigarros. Por eso crece el consumo de la mota: sale más bara que unos cigarros con un aguardiente en garrafa de plástico.

4. Junto con eso, y entrados en el tema, mejoremos la economía familiar. Que se bajen los precios de lo que se consume  de primera necesidad: nada que le anden subiendo al chesco ni a las papitas ni al gansito. Parece que le jalan el cuello a quien lleva el ingreso a la casa; que no coman eso; mejor coman huevo, frijoles y fruta. ¿Tienen idea de cuánto cuesta una papaya tapatía?

5. Por último, hay que pensar que en México nos estamos haciendo viejos. El tronco ronco de la pirámide cóncava de población se está invirtiendo (pa’ que vean que sé de matemáticas) y al rato, no habrá panteones suficientes para tanto mexicano tan ancho y gordo (es problema genético, ¿eh?). Por eso propongo, también, inseminación gratuita pagada por el gobierno para todos los muertitos. ¿Cremación y no inseminación? ¡Yaaaaah! Esto es serio, ¡no me anden albureando!

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