J. S Zolliker

Se sirve un café. Lo detesta, pero ya no puede andar comprándose refrescos al gusto. El café es algo más simple y económico: agua caliente y granos molidos. Lo bueno es que realmente disfruta su trabajo: no hay nada como hacer una investigación periodística que sea publicada y que cambie el rumbo de los poderosos.

En sus notas y reportajes se aprecia el amor al trabajo, la emoción, el olor a tinta, la adrenalina del cierre de edición. Creo que fue en 1787 cuando el famoso liberal independentista estadounidense, Thomas Jefferson, escribió: “si tuviera que decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en preferir lo segundo”.

Curioso. El gobierno actual no piensa igual y está rompiendo a todo los que lo critican. A los que les resultan incómodos los quiere borrar, anular, invalidar. Sí, eliminar. Destruir. ¿Cómo? Asfixiándolos. ¿Cómo censuras a quien grita a los cuatro vientos? Fácil, quítales las ganas de respirar. No los amordazas. No los golpeas ni los abofeteas, no mortalmente. Quítales mejor, como hizo el nazi Goebbels, el oxígeno. Aduciendo que se trata de una cuestión de austeridad republicana, arráncales la publicidad. Toda la que puedas, sea oficial o de empresas amigas al régimen. ¿Te critican? En lo más profundo del mar, despójalos del tanque de oxígeno. Que no vayan más hondo a investigar.  

Esa es la estrategia del actual gobierno. Dicen que es “ahorro republicano”, pero gastan el doble que gobiernos anteriores (sólo para sus cuates) en prensa y publicidad. Eso sí, ni un pinche céntimo a quien los critique. 

¿Qué salidas nos quedan?, se pregunta el editor mientras sorbe su café. ¿Cómo salvar el medio? ¿El periodismo independiente? No tiene muchas respuestas. Les inundan las llamadas para cobrarles, pero no para pagarles. Hace unas semanas, los señalaron como parte de una conspiración —irrisoria e inexistente— de personas que critican al régimen. Ahora los intentan abandonar como esas dictaduras que tiraban desde un helicóptero a los incómodos al océano. Porque sí. Porque la crítica debe
desaparecer ante sus ojos de revolucionarios; les estorba en su misión.

No está en juego la subsistencia de un medio mal administrado. Son muchos a los que estrangulan. Lo que está en juego, sin dudarlo, es la libertad de prensa. La libertad de opinión. La libertad de criticar. Eso lo eliminaron rápidamente en Cuba, en Afganistán, Irán, Rusia, Bolivia, Ecuador y en otras dictaduras. ¿Cómo defender la democracia si no hay crítica ni debates?

El famoso Víctor Hugo, decía: “La prensa es el dedo indicador de la ruta del progreso”. “En un estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres”, dijo Suetonio antes de Cristo. “Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”, dijo Kofi Annan. Nuestro Zarco, agregó: “La prensa no sólo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización”. Y Benito, Juárez (liberal intencional): “La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre como es libre en el hombre la facultad de pensar.”

¿De cuál lado de la historia vas a estar tú? ¿Jugarás para los tiranos o cómo intervienes para a la prensa y la libertad de expresión? 

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