Rebeca Pal

Llevo una hora leyendo periódicos e intentando escribir, pero mi cabeza no puede dejar de darle vueltas a lo mismo. Ahora que estuve en mi México, para pasar Navidad y Año Nuevo con mi familia, me dolió encontrarlo así. Los mexicanos estamos separados y hay un odio que es tangible. Más que estar en contra del gobierno, la gente está en contra del resto de ciudadanos por pensar diferente, por envidia, por usar más el hígado que el cerebro, por ser intolerantes, por ignorancia, por venganza, por cansancio, por falta de credibilidad y por muchas cosas más.

Mi intención no es escribir este artículo para dividir más, lo hago porque amo a mi país y me gustaría que reflexionáramos. Vámonos atrás. Si el 19 de septiembre de 2017 hubieras sido víctima durante el terremoto, y quien te sacara de los escombros decidiera dar su voto a un partido diferente al tuyo, te garantizo que sin pensarlo dos veces, te hubieras lanzado a sus brazos lleno de gratitud.

Nos culpamos por los errores del gobierno cuando la gran mayoría de nosotros no trabaja en el Congreso de la Unión. Con quienes tenemos que estar molestos son con las personas que viven de nuestros impuestos. Yo analizo lo que está pasando en Francia con los chalecos amarillos y, quitando la violencia que no apoyo, me sorprende cómo la solidaridad de un grupo de ciudadanos puso al presidente de cabeza e hizo los cambios que le solicitaron.

Nos quejamos de que nos roban, pero se nos olvida que no es un ejercicio exclusivo de los políticos. El robo comienza desde casa, con una acción tan simple como no regresar el cambio y mentir para conservarlo. La cantidad puede variar, pero la acción sigue siendo la misma: estoy abusando y por ende, cometiendo un delito.

México tiene todo lo que se necesita para ser una potencia, pero no lo es por las malas decisiones que se toman todos los días. Yo no creo que los mexicanos seamos corruptos por naturaleza, yo pienso que generalizar así a toda una nación es un error y un pensamiento fatalista. Considero que nos falta educación política para poder defender nuestros derechos, tal cual lo dicta la ley. Una vez me dijeron que si comprendías los artículos de la Constitución, podías cometer un asesinato y no pisar la cárcel, de ahí que muchos se aprovechen para realizar robos e injusticias. Bien es sabido que el poder lo tiene aquel que domina la información.

Si nos unimos en este cambio, podremos exigir las mejoras que llevamos suplicando por años. No importa si ganó o no el partido que querías, hay que enfocarnos y defender el buen manejo de la democracia y de los recursos de nuestro país.

¿Qué es el mal? La ausencia del bien. Del mismo modo, ¿qué es la división? La ausencia de la unión. Ahora más que nunca, tenemos que estar unidos para respaldar la misma causa y evitar que nuestro país se vuelva un Venezuela o un Somalia. Dejar a un lado las etiquetas que nos clasifican como diferentes productos del supermercado. Somos muchas las personas que pensamos de la misma forma y queremos una democracia real.

Les dejo estas frases para pensar:

“En la política sucede como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal.” Edward Moore Kennedy, político.

“Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo.” Abraham Lincoln, expresidente de los EEUU.

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