Rebeca Pal

Yo no voy a desearles una feliz Navidad. Eso ya es demasiado comercial y creo que el significado se está perdiendo. Algunas veces pienso que la Navidad se ha convertido en una fiesta pagana, porque lo celebramos bajo las normas católicas, pero sin creer en ellas. De hecho, una gran mayoría lo hace sin creer en nada.

La Navidad ya no sabe igual porque nosotros hemos dejado de darle el sazón que necesita para ser especial. Nos enfocamos en cosas banales y olvidamos lo que realmente importa. ¿Hasta qué punto nos hemos sumergido en el egoísmo y en la vanidad, en el primero recibo y luego doy? Ya casi nadie tiene tiempo para nada, algunos ya ni tienen tiempo para vivir. ¿Qué es vivir? Para mí es no desperdiciar el poco tiempo que me queda en aquello que resta y no suma.

Me pongo a pensar en todas las personas que este año ya no estarán con nosotros para brindar. Después del incendio que me tocó vivir en mayo, me doy cuenta de que yo pude haber estado en la lista de los que no cenarán en Navidad. Ese día en lo único que pensé fue en mi familia y en que si me tocaba partir, me iba con todo el amor que les tengo. Ahora cada que los veo siento que me gano la lotería una y otra vez.

Hoy, hablando con mi profesor, me preguntó que por qué me dedicaba a la escritura si sabía que nunca tendría una buena paga. Le contesté que me dedico a escribir porque me hace feliz. Ojalá algún día logremos entender que la ambición no sólo es monetaria, y que la paz no sólo se consigue cuando se tiene la cartera llena.

Lo que quiero transmitirles es que la Navidad no es una fecha, es una acción. La acción de dar, de querer sin intereses ni cláusulas, de compartir y para eso no se necesita de un día al año para hacerlo. Las buenas acciones deberíamos realizarlas todos los días y no cuando la mercadotecnia nos recuerda que es el momento indicado.

Lo que sí les deseo, es que a la hora de cenar no hayan celulares protagonistas en la mesa. Que la gente con la que compartan ese día, los escuchen sin estar atentos a las notificaciones de las redes sociales, que tengan menos selfies y más contacto con las personas que llamamos familia.

Tiempo. Les deseo que tengan tiempo para estar con quienes creemos que estarán siempre ahí para nosotros. Nadie es eterno y solemos olvidarlo.

Les deseo abrazos sinceros, de esos que te aprietan el alma y te sacan una sonrisa.

De corazón les deseo una Navidad sin reproches, sin hipocresías y sin lazos rotos. Que estar reunidos sea por gusto y no por obligación. Que los regalos no tengan tanta importancia porque al final lo que se queda con nosotros no es lo material.

No les deseo una mesa perfecta, les deseo una mesa llena.

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