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Juan Carlos Rodríguez, Bet-biraí Nieto, Óscar Santillán, Luis León y Jonathan Nácar

La táctica que emplearán en el próximo debate es, para la mayoría de los protagonistas, uno de los mayores secretos por cuidar en las próximas horas. El tono de voz, la ropa, el maquillaje, el material de apoyo y hasta las bromas por contar la noche del domingo son detalles que sólo el más cercano grupo del equipo de campaña conocen y que forman parte del entrenamiento de los candidatos a la Presidencia de la República en los últimos días.

Lo que reconocen todos los equipos que entrenan a Margarita Zavala, Jaime Rodríguez Calderón, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, es que llevan semanas estudiando a sus oponentes. Han analizado su estilo, ritmo y discurso, pero especialmente sus debilidades, utilizando varios de ellos sparrings, que representan a cada uno de los personajes que enfrentarán el próximo domingo.

“Un debate lo pierde el que se resbala, el que se enoja, el que se saca de balance, el que cae en el juego del contario. Este debate es un hito en la historia porque es un cambio de todos los debates acartonados. Será interesante”, considera Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky.

Para el domingo 22 se prevé un debate fuerte y complejo por el tipo de temáticas que se abordarán: Seguridad, Corrupción, Democracia y Pluralismo. Donde a consideración de analistas y de los propios integrantes del cuarto de guerra y preparadores de los candidatos pareciera que cada quien ya asumió una posición.

A José Antonio Meade se le percibe inexperto en estos temas o por lo menos su equipo así lo reconoce y buscará revertir esa impresión. Ricardo Anaya se basta a sí mismo y no busca recurrir a una preparación especial más allá de su experiencia personal; Margarita Zavala pretende aprovechar el debate para mostrar sus capacidades, más allá de atacar; Jaime Rodríguez buscará protagonismo pese a su desventaja en la demora de su campaña, y Andrés Manuel se perfila como el blanco en la diana del resto de sus contrincantes, pero es el que más debates ha recorrido, aunque nunca triunfador.

Sobre quién es el candidato o candidata con las mayores posibilidades, Campos refiere “no es quién haga mejores propuestas, no es quién ataque más; (…) gana el que consigue votos y eso no se sabe de inmediato, sino en las siguientes encuestas y se ve quién crece. Gana quien supera expectativas”.

A partir de entrevistas con los equipos de campaña de los candidatos, la consulta con analistas y los propios estrategas que preparan a los aspirantes, ejecentral presenta un esbozo de cómo se están preparando los contendientes electorales para el primer debate de este proceso electoral.

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Siempre sí. Luego de que rechazara asistir al primer debate presidencial convocado por el IFE, Andrés Manuel López Obrador llegó el 6 de junio de 2006, tras caer varios puntos en las encuestas. Foto: Cuartoscuro

Margarita, obligada a sacar ventaja

Sin presupuesto público, con un puñado de spots y sin la estructura de un partido, estos encuentros representan para la candidata independiente la oportunidad de darse a conocer y marcar diferencia respecto de sus oponentes, por lo que cualquier error puede implicar el adiós a la contienda.

Así lo plantea Juan Ignacio Zavala, hermano de la expanista y uno de sus principales asesores de campaña, quien asegura que, antes que lanzar dardos contra sus adversarios, Margarita aprovechará el primer debate para mostrarse a ella misma como una candidata íntegra, sencilla y con agilidad para hacer diagnósticos y presentar soluciones.

Juan Ignacio Zavala asesoró a Josefina Vázquez Mota para los debates de la campaña presidencial de 2012 y a Felipe Calderón, su cuñado, en la campaña de 2006.

Ahora, en su tercera incursión, Zavala reveló que el entrenamiento de su hermana ha sido en tres etapas: aprendizaje del formato del debate, estudiar los temas y revisar las propuestas de los adversarios, y junto con sus colaboradores tener “sparrings” que funjan como candidatos para que la independiente desarrolle “reflejos” en los ataques.

“Ella será la única mujer en el evento y eso tiene muchas implicaciones. La gente se fija más en el arreglo de una mujer que en un hombre, se fijan más en el peinado, la ropa, los aretes. Y del lenguaje corporal, a estas alturas la mímica ya no es un problema con Margarita, ella ya está muy suelta, ha tenido cerca de 400 eventos y entrevistas en lo que va del año”, consideró Zavala.   

Meade, revertir inexperiencia

Por su poca experiencia en confrontar ideas en un debate público, José Antonio Meade llega con una desventaja al primer debate presidencial, así lo reconoce su propio equipo de campaña. Por ello diseñan desde hace semanas, en uno de sus cuartos de guerra, la estrategia que aplicará el exsecretario de Hacienda y Crédito Público.

Y es que, a decir de sus colaboradores, “el resto de los candidatos cuentan con experiencia acumulada por su participación en debates o a nivel parlamentario”. En eso también puntea Andrés Manuel López Obrador, quien ha estado presente en los debates de dos procesos electorales, 2006 y 2012.

Mientras que Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, participó en los debates a la gubernatura de Nuevo León en 2015. Anaya también le gana un poco, ya que debatió con Javier Corral Jurado, actual gobernador de Chihuahua, cuando los dos disputaron la presidencia nacional del PAN en 2015.

Sin embargo, el punto fuerte, de acuerdo con el equipo del candidato tricolor, es la preparación profesional de Meade y estiman que el debate será la ocasión para demostrarlo.

“La campaña considera que José Antonio Meade es el candidato más preparado y que más certezas ofrece al electorado y que sus propuestas son las más adecuadas para ayudar a la población mexicana a avanzar”, dijo a este semanario su equipo de campaña.

Por lo pronto, el equipo visitará el viernes el Palacio de Minería donde se sostendrá el debate. Pero acudir al ensayo del sábado 21 de abril es una decisión que aún no han tomado.

Para el recuerdo. De izquierda a derecha, los candidatos presidenciales de 2012: Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Gabriel Quadri y Andrés Manuel López Obrador. Foto: Cuartoscuro

Anaya se basta a sí mismo

Entre espera y espera para el próximo vuelo que lo llevará a otro punto de su campaña a la Presidencia, Ricardo Anaya Cortés, candidato de la coalición Por México al Frente, se aleja del resto de su equipo y hasta que le avisan que es momento de abordar, se reincorpora.

Tomando distancia de sus colaboradores y de la prensa encargada de seguir su campaña, este momento de intimidad es aprovechado por el aspirante a la Presidencia no como un refugio entre la vorágine electoral, sino como parte de su preparación de cara al primer debate televisado que organiza el INE, aseguraron personas muy cercanas al panista.

A menos de una semana, ni sus asesores más cercanos —Santiago Creel, Jorge Castañeda y Fernando Rodríguez Doval, éste último nombrado negociador del debate— han convocado a una sesión con el resto de su equipo para definir a qué adversarios personificarán o las condiciones del debate, la distribución del tiempo y las intervenciones en los bloques temáticos.

Uno de los personajes familiarizado con la imagen de candidatos en contiendas de elección popular y de jefes de Estado es Rubén Aguilar, quien asesorará a Anaya Cortés en cuanto a las prendas y la imagen que proyectará este domingo en televisión nacional. Y es que el candidato no ha tenido una preparación especial más allá de su estudio personal, confiado en su propia capacidad, su experiencia en debates políticos, ejercitada desde su época universitaria y de la que ha dejado constancia reciente, cuando se enfrentó con los entonces presidentes del PRI Manlio Fabio Beltrones, y del PRD, Agustín Basave, en una mesa de análisis transmitida en televisión nacional, a propósito de las elecciones celebradas el 5 de junio del año pasado.

El Bronco, Facebook y la calle

Para el equipo de Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, la preparación está en la calle y en las redes sociales, de las que recoge gran parte de las propuestas de su campaña presidencial.

El Bronco aprovecha los sitios adonde lo lleva su campaña: “camina y busca a la gente y platica con ellos”, sostiene un colaborador cercano al candidato independiente y de reciente incursión en la boleta electoral.

Facebook es un espacio que sirve como herramienta de preparación rumbo al debate, y pese a que los temas ya fueron delimitados por el INE para exponerse el domingo, Rodríguez Calderón “está consciente y los ha estudiado”, además de leer las opiniones que cuelgan en su red social.

Pero quien sigue cabalgando en esta candidatura es el consultor político y estratega, Memo Rentería, quien colaboró en el video de promoción política en su búsqueda por la gubernatura de Nuevo León, Un Bronco sin miedo, y ahora “sigue siendo parte medular de la campaña”.

Sin un asesor virtual en cuanto a su imagen, El Bronco irá vestido “sencillo, como quiere, y como lo ha hecho en ocasiones anteriores”.

Otro aspecto importante para el candidato independiente es tomar un descanso el día previo al debate: “estará tranquilo y si requiere de la presencia de alguien más, lo pedirá”.

Para AMLO aguantar, será su mejor defensa

En el cuarto de guerra de Andrés Manuel López Obrador hay mutismo sobre cómo se prepara de cara al primer debate presidencial. Lo cierto es que la mayoría de los analistas políticos coinciden en algo: el candidato de Morena será el blanco en la diana de sus cuatro contrincantes.

Siendo el candidato con más experiencia en materia de debates presidenciales (2006 y 2012), López Obrador tendrá a su favor o en contra, depende del desarrollo de la contienda verbal, el hecho de que la opinión pública lo ubica como el posible centro del debate, pues al encabezar la mayoría de las encuestas de preferencia por más de 10 puntos de ventaja sobre su más cercano rival, el resto de sus adversarios buscarán atacarlo. A diferencia de sus previas experiencias en esta dinámica, su mayor fortaleza en este caso será resistir los embates de sus contrincantes.

Todos (los candidatos) se van a referir a él (AMLO) a sus declaraciones, a sus propuestas, a su gobierno, a su pasado (…) No va a atacar porque sabe que lo van a atacar a él, pero sí va a contestar a su estilo. Su preparación es mental, es decir, que no los saquen de balance, lo van a atacar, le van a sacar alguna sorpresa”, refirió Roy Campos.

Para el especialista en estadística y actuaría, López Obrador, al igual que en debates anteriores, no va a priorizar el cuidado de la imagen y su lenguaje corporal, pues una de sus fortalezas radica en la comunicación verbal (saber qué decir y cómo decirlo). En ese sentido, señaló que seguramente jugará con el hecho de no generar amplias expectativas.

“En el 2012 puso un letrero al revés, en el primer debate de 2006 no fue. (En este) va a contestar y a mantener su posición, va a decir que sí a todo de lo que ha propuesto: la amnistía, el aeropuerto, no se va a echar para atrás (…) Él no va a cambiar, tiene un estilo muy propio, no le importa el cuidado en la imagen corporal, le importa más la comunicación verbal, eso lo va a cuidar mucho, a lo mejor nos regala una ocurrencia”, comentó el especialista.

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El otro debate

Para Campos, la relevancia del primer debate también contará con la novedad de que será el primero en su tipo en el que paralelamente se estará disputando otra contienda, la cual tendrá lugar en las redes sociales y en los días posteriores con las declaraciones de los voceros de cada uno de los aspirantes.

“El domingo vamos a tener a cinco candidatos dándose como ganadores, vamos a ver a sus voceros en la televisión diciéndonos lo mismo. Va a ser el primer debate real que también tendrá un debate paralelo en redes, la pelea por el hashtag va a ser impresionante. La verdad es que no tiene mayor impacto en ese momento, pero a ellos les importa mucho y van a pelear”, puntualizó.

LAS REGLAS DEL DEBATE

El encuentro se dividirá en tres bloques temáticos que constarán de dos segmentos. Los temas serán Seguridad, Corrupción y Democracia y Pluralismo.

En el primer segmento, uno de los tres moderadores hará una introducción y lanzará una pregunta común para los cinco candidatos presidenciables. Habrá  preguntas de seguimiento para cada uno. Los candidatos tendrán dos minutos y 30 segundos para responder.

Habrá una ronda de cuatro minutos para replicar las respuestas de cada uno de los cinco abanderados.

En un segundo segmento habrá una Mesa de Diálogo en la que se lanzará una pregunta y el aspirante tendrá un minuto para exponer.

El resto de abanderados tendrá una bolsa de tiempo de dos minutos y 30 segundos para replicar, lanzar preguntas y propuestas.

Habrá una ronda de cierre de un minuto para cada uno de los participantes. Los candidatos conocen los temas, pero no las preguntas.

Los siguientes debates serán el 20 de mayo en Tijuana, Baja California y el 12 de junio en Mérida, Yucatán.

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