Enrique Del Val

Han pasado casi seis meses desde la toma de posesión del actual gobierno y se han desarrollado muchas acciones y propuestas, algunas de ellas con tal frenesí que han generado que la población en condiciones de pobreza sea atendida por varios frentes, y también han provocado errores, omisiones y, en algunos casos, ineficiencia por parte de los servidores públicos, sobre todo los recién llegados.

Lo que es sorprendente es que dichos errores u omisiones se corrigen únicamente cuando el Presidente llega a criticarlos, de lo contrario las cosas siguen igual. Es terrible ver la poca independencia que tienen los funcionarios públicos, de los secretarios de despacho para abajo. En la nueva administración absolutamente todo debe ocurrir antes de las nueve de mañana porque si no, nada se hace .

Lo que resalta es que nadie es responsable o que cuando se le identifica tampoco pasa nada, a pesar de que se trata de servidores públicos que deben actuar conforme a la ley. Por ello, cuando hay irresponsabilidad manifiesta deberían ser sancionados.

Hablemos de los errores claros y que esperamos se corrijan, empezando por el Plan Nacional de Desarrollo, donde aparece el “Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, que está dirigido a niñas, niños y jóvenes menores de 18 años, cuyos hogares se encuentren en situación de pobreza extrema y que estudien en una escuela pública, desde Educación Inicial y Básica, Educación Media Superior y Educación Superior. Está limitado a una beca por familia y el apoyo es de $800.00 pesos mensuales.”

Pues bien, hasta ahora la realidad muestra que la beca se otorga sólo a todos los estudiantes de media superior, lo cual me parece muy bien, ya que es la universalización del apoyo, pero los otros niveles mencionados no están siendo beneficiados y tampoco se está cumpliendo con ser sólo para personas en pobreza extrema y un beneficiado por familia.

¿Se habrán dado cuenta del error? En su caso, quienes están violando los términos del programa y los responsables de éste merecerían una sanción, la cual posiblemente ya les va a llegar, pues el sábado pasado en Ocosingo, Chiapas, el Presidente preguntó a los jóvenes de bachillerato si habían recibido el apoyo y a viva voz respondieron que no, por lo que expresó que tienen “tache los responsables del programa”. No sabemos qué puede significar el “tache”, pero la realidad es que han pasado cinco meses y todavía muchos jóvenes de ese nivel educativo no han recibido el apoyo. Esperemos que alguien corrija el plan en éste y otros gazapos, como el de las 100 llamadas universidades que señala el plan, que dice ya están funcionando.  

Pero también hay otro tipo de errores debido a la incapacidad y a la premura que tenían por despedir a decenas de servidores públicos y cancelar programas y áreas operativas sin analizar las consecuencias; lo importante era recortar y recortar, al más puro estilo neoliberal que tanto critican.

El mejor ejemplo es la contaminación habida en varios estados y en la CDMX por los incendios forestales, que crecieron ante la incapacidad gubernamental de atenderlos, fundamentalmente por los recortes del personal de esa área. La pregunta es ¿nadie es responsable por ello?

Otro ejemplo es la elaboración de los libros de texto gratuito, en donde se hace una convocatoria para la compra de papel y gana una empresa con el precio más barato, pero resulta que el Presidente bautizó a uno de los hijos del dueño y entonces se decide, sin alguna justificación legal, impedirle participar.

Ahora tiene que haber otro concurso o asignarlo al segundo lugar quizás a un precio superior, lo que podría ocasionar un daño patrimonial. ¿Y quién lo va a pagar? Como no sabemos qué ha pasado en éste y otros casos porque la transparencia no fluye hasta ahora en la Oficialía Mayor de la SHCP, nos quedamos con la duda.  

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