Enrique Del Val

El pasado mes de abril un grupo de políticos y académicos de más de 15 países de Europa dio a conocer un documento elaborado durante 2018, denominado Manifiesto por un nuevo internacionalismo de los pueblos en Europa, conocido popularmente como Manifiesto de ReCommons.

Incluso sale con mucha oportunidad, ya que en la opinión de Gita Gopinath, nueva economista jefe del Fondo Monetario Internacional, “el capitalismo ha entrado en un momento delicado” y coincide con los análisis de otras instituciones, como la Brookings Institution, en el sentido de que “el mundo ha entrado en una desaceleración sincronizada que puede ser difícil de revertir.”

El documento ha sido firmado hasta ahora por cerca de 200 personas y su contenido es de lo más importante que se ha hecho en los últimos años, no sólo en Europa sino en el mundo, para tratar de recuperar las posiciones de izquierda, más allá del liberalismo y la socialdemocracia que no han logrado la mejoría en las condiciones de vida de la población.

Está dividido en seis capítulos. En la introducción claramente indica que hasta ahora la Unión Europea (UE) sigue construyéndose para estar al servicio de los más ricos y que es necesario pasar a un verdadero gobierno de izquierda que rompa de tajo con las políticas actuales, proponiendo diversas medidas a implantarse en el primer año de un nuevo gobierno.

Preocupaciones fundamentales son la crisis climática, las políticas violentas de austeridad y el peligro de la extrema derecha racista y xenófoba. Por eso, señalan que es necesario un proyecto de sociedad radicalmente alternativo al capitalismo, el productivismo, el saqueo ecológico, el racismo y el patriarcado.

Según los datos que contiene, en los últimos años se han incrementado las desigualdades económicas y sociales en todos los países del continente europeo y el precariado aumentó incluso en Alemania, donde hay siete millones de empleados que cobran sólo 400 euros al mes y la mayoría proviene de lo que llaman la Europa periférica.

Consideran que a nivel europeo la reforma por la vía electoral no es una opción realista dada la autonomía de los diversos órganos supranacionales, que son los que verdaderamente dirigen. Por ello, la izquierda tiene que ser más clara y tener mayor coraje, radicalizando sus propuestas y basándolas en las iniciativas de sus ciudadanos, con el único objetivo de satisfacer las necesidades sociales y garantizar los derechos humanos de los habitantes de cada país, para trascender de verdad el capitalismo. Hacen un llamado a las fuerzas que hoy se denominan “izquierda popular” para que estén a la altura del reto.

Entre las propuestas más interesantes y de verdadera ruptura al orden establecido en ese continente se encuentran la de abolir lo que ellos denominan la deuda pública, que sea ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible, tomando como ejemplo lo que hizo Noruega en 2006 al cancelar las deudas de Ecuador, Egipto, Jamaica, Perú y Sierra Leona.

También proponen la socialización de los bancos para hacer un verdadero sistema público que ponga el dinero al servicio de las necesidades básicas y no de la acumulación privada de las ganancias. Un tema prioritario es la transición energética y ecológica necesaria para detener la destrucción de los ecosistemas.

Otro asunto importante que plantea el Manifiesto es la necesidad de defender la educación y la salud como derechos fundamentales, entendidos como servicios públicos, deteniendo su creciente mercantilización y degradación.

El Manifiesto es una muestra de que en Europa se están moviendo las cosas y que cada día más habitantes de ese continente quieren poner un alto a la política económica y social imperante. Muchas de las propuestas pueden y deberían ser aplicadas en otros continentes y países, como el nuestro. Ojalá lo veamos pronto.  

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