Enrique Del Val

Sin duda, estos momentos son más que de unidad nacional, de total apoyo al gobierno en la embestida que una vez más el gobierno estadounidense nos hace y, más concretamente, el troglodita de su gobernante.

Siendo fiel a lo que es y piensa, nuestro Presidente ha reaccionado de una manera que podríamos calificar más que formal, decente ante la amenaza del señor Trump, con la esperanza de que recapacite sobre las medidas que han anunciado efectuarán en el curso del próximo fin de semana.

Como mexicanos, estamos frente a uno de los peores gobiernos que hemos debido enfrentar en la historia con esa nación desde que se convirtió en lo que llaman Norteamérica y mostró la prepotencia que los caracteriza, con algunos años de excepción, y no porque nos quieran, sino porque así ha convenido a sus intereses. Se llaman oficialmente Estados Unidos de América, arrogándose el nombre del continente, al cual hemos visto a lo largo de la historia, aborrecen y lo quieren tratar como colonia.

Estamos en medio de una situación crítica para Trump, en su gobierno, su entorno familiar, las denuncias de actos corruptos y las dudas de la participación rusa en su elección, atacando a otros y desviando la atención del tema central que poco a poco lo está acorralando y que es el desafuero o impeachment, como dicen allá, y que ojalá se logre algún día.

A la pobre Venezuela la está ahorcando; en el Oriente Medio está en todos los conflictos y, para no variar, mandando a otra generación de estadounidenses a perder la vida o convertirse en la cuarta o quinta generación de veteranos de alguna guerra que por cierto, pierden.

Y no digamos el conflicto creciente con la República Popular China, que no sabemos a dónde puede llegar no sólo en materia comercial, afectando a todo el mundo, sino en la política internacional y el acomodo de países en uno u otro bando. Esto, sin menospreciar la participación rusa.

El gobierno del presidente Peña Nieto trató de congraciarse con Trump a través de las relaciones de Luis Videgaray con el presumiblemente corrupto yerno, Jared Kushner, incluso haciendo el ridículo al entregarle el Águila Azteca, máxima condecoración que otorga nuestro país. De poco les sirvió tanta genuflexión y puesta de alfombra, o quizás sea lo que sirvió para que crean que pueden seguir pisando la soberanía nacional.

El gran tema de la migración y la forma de solucionarlo es con la participación de todos y no con la pretensión de que somos los responsables directos de que miles de latinoamericanos y de otros países quieran llegar a Estados Unidos, porque, entre otras cosas, México se ha distinguido por su política exterior en momentos difíciles para el mundo, como siempre ha sido reconocido.

Las expectativas que se tienen, antes de conocer el resultado de la reunión de esta semana, no son buenas por la actitud de los representantes estadounidenses, quienes se dieron el lujo de hacer esperar varios días a nuestros funcionarios para la reunión, como dejando claro que los tiempos los marcan ellos.

Sin duda, nuestro gobierno tiene que seguir las formalidades que marcan los protocolos, aunque los de enfrente no las respeten, como estamos viendo. Pero si de verdad en estos momentos delicados estamos con nuestro gobierno, los mexicanos podemos hacer algunas acciones que manden mensajes claros del apoyo, como pueden ser no viajar a ese país y que se les caiga el turismo mexicano, dejar de utilizar los sistemas de envíos o comprar productos norteamericanos en las tiendas de comestibles y otros. Si bien el gobierno no puede todavía declarar persona non grata al embajador del pretendido imperio, los ciudadanos sí podemos hacerle el vacío y demostrar nuestro rechazo.

Estamos frente a un gobierno extranjero acusado de corrupción, mentiroso y agresivo por sus propios conciudadanos. Es por ello por lo que efectivamente es un momento delicado y de obligado apoyo de todos.  

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