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Ryan Devereaux

Desde el momento en que Scott Warren fue arrestado por agentes de la Patrulla Fronteriza en una propiedad remota al norte de la frontera con México, en enero de este año, hubo preguntas. El instructor universitario de 35 años, con un doctorado en geografía y un historial de trabajo académico y humanitario a lo largo de la frontera, fue encontrado en un edificio conocido localmente como The Barn (El Granero), en compañía de dos jóvenes indocumentados de México.

Señalado por proporcionar a los hombres comida, agua, ropa y un lugar para dormir, fue acusado por un gran jurado en febrero de dos cargos por albergar a extranjeros ilegales y un cargo de conspiración para transportar y albergar extranjeros ilegales. El voluntario podría pasar hasta dos décadas en prisión si es declarado culpable y sentenciado a dos condenas consecutivas.

Warren es también uno de los nueve voluntarios de No More Deaths, un grupo de defensa de la Iglesia Unitaria Universalista de Tucson, que han enfrentado cargos federales en los últimos meses por dejar agua en una remota reserva federal donde los migrantes desaparecen y mueren rutinariamente. Su arresto se produjo horas después de que No More Death publicara un informe que documenta la evidencia de que agentes de la Patrulla Fronteriza destruyeron botellas con agua que el grupo dejaba a los migrantes en el desierto.

Copy-of-IMG_20180131_174843_326-1525108995Ahora, más de tres meses después del allanamiento de The Barn, los archivos del caso criminal contra Warren revelan nuevos detalles sobre la operación, reforzando las sospechas de que la policía ha llegado a ver a No More Deaths, una organización enfocada en prevenir la pérdida de vidas en la franja fronteriza, como una organización criminal destinada a facilitar la entrada ilegal de inmigrantes a Estados Unidos.

Una moción para desestimar las pruebas presentadas por los abogados de Warren, que alegan que la redada en The Barn fue ilegal por no contar con una orden, incluye mensajes de texto entre agentes de la Patrulla Fronteriza enviados antes y después de la operación, así como informes escritos por funcionarios de la agencia en ese momento. Los materiales incluyen conversaciones sobre investigaciones abiertas en No More Deaths como organización, descripciones de Warren como “reclutador” para el grupo y vínculos entre el arresto de Warren y acciones previas de cumplimiento que derivaron del trabajo “ilícito” de la organización.

El sector Tucson de la Patrulla Fronteriza declinó hacer comentarios sobre los materiales presentados recientemente, refiriendo las preguntas de The Intercept, inicialmente enviadas el viernes a la oficina del fiscal de Estados Unidos. La oficina del fiscal se negó a decir si se había abierto una investigación contra No More Deaths como organización, citando la política de la oficina. Para el lunes, los documentos habían sido eliminados de la base de datos de los registros judiciales en línea del gobierno federal.

Para aquellos que trabajan para aliviar la crisis humanitaria a lo largo de la frontera, los documentos subrayan los desafíos de continuar ese trabajo en la era de Trump. Haciendo eco de los sentimientos de sus compañeros en No More Deaths, Kate Morgan-Olsen, abogada y coordinadora de abusos en la organización, dijo que los registros divulgados en el caso de Warren confirmaban lo que el grupo siempre había sospechado: que el gobierno considera a su organización como un objetivo. “Los documentos, particularmente los mensajes de texto, muestran lo que pensamos que era el caso, que es que hay algún tipo de investigación en nuestra organización”, dijo.

The Barn y el trabajo que continúa allí, no es ningún secreto. El edificio en Ajo, Arizona, es abiertamente usado por grupos de ayuda humanitaria que proporcionan alimentos, agua y atención médica a los adultos y niños que salen del desierto de Arizona agotados, deshidratados y, a veces, al borde de la muerte. El grupo más prominente en hacer uso del espacio, No More Deaths, ha trabajado a lo largo de la frontera durante casi una década y media. Warren se ha ofrecido como voluntario en la organización desde 2014.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza y los grupos humanitarios en Arizona, como No More Deaths, operan desde hace mucho tiempo sabiendo que los espacios utilizados para salvar vidas humanas generalmente están fuera de los límites de la ley. El acuerdo verbal sostenido por los agentes de la Patrulla Fronteriza en el sector Tucson y los voluntarios en el área se basa en un conjunto de principios escritos siguiendo las pautas de la Cruz Roja sobre el tratamiento de las organizaciones de ayuda humanitaria, que incluyen un texto que dice: los organismos de ayuda humanitaria deberían ser reconocidos y respetados por los agentes del gobierno y deberían estar protegidos de la vigilancia y la interferencia”.

Las comunicaciones internas de las fuerzas policiacas mientras se acercaban a The Barn a mediados de enero muestran que esas prácticas pasadas ya no se respetan.

Los inmigrantes indocumentados arrestados se convierten en testigos materiales para el gobierno de Estados Unidos y son usados en el caso del estado contra Warren.

En su queja inicial de una página, el gobierno afirmó que los agentes de la Patrulla Fronteriza que realizaban la vigilancia habían observado que Warren y los hombres con los que había sido arrestado ingresaban a El Granero antes de ser detenidos. Los agentes, junto con los ayudantes del sheriff del condado de Pima, realizaron un llamado knock and talk en la propiedad (una técnica de aproximación que implica tocar la puerta y pedir permiso para inspeccionar la propiedad), lo que llevó a la determinación de que dos migrantes habían ingresado ilegalmente al país.

El Granero también es conocido como ‘escondite’ y se sospecha que las organizaciones no gubernamentales lo utilizan para albergar a extranjeros ilegales”. John C. Marquez,  agente de la Patrulla Fronteriza

Una vez bajo custodia, los migrantes supuestamente le dijeron a la policía que Warren les había proporcionado comida, agua, ropa limpia y camas para dormir en el transcurso de tres días. En un informe presentado recientemente, el agente John C. Marquez narra los eventos que llevaron a los arrestos, informando que él y el agente Brendan Burns establecieron un puesto de observación en una propiedad de la Oficina de Administración de Tierras que tenía vista a El Granero, después de recibir noticias de un inmigrante indocumentado recogido el día antes de que otros migrantes se desplazaban por la zona. El Granero, escribió Marquez, “también es conocido como ‘escondite’ y se sospecha que las organizaciones no gubernamentales (ONG) lo utilizan para albergar a extranjeros ilegales”. Marquez agregó que los “residentes locales” se habían “quejado de encontrar parafernalia asociada con actividades de migrantes ilegales, como botellas con agua y zapatos en The Barn”.

Las ONG están involucradas en “el suministro humanitario para extranjeros ilegales”, escribió Marquez. “Estos suministros consisten en comida, agua y otros artículos para ayudar a los extranjeros ilegales mientras entran en Estados Unidos”, continuó diciendo. “Una de las ONG identificadas como operadoras de The Barn es No More Deaths (NMD)”. En el pasaje que siguió, Marquez describió a Warren como “un voluntario activo para NMD que organiza y recluta estudiantes universitarios para ayudar con el suministro y habla públicamente sobre asuntos de inmigración”.

Luego, en una línea que reconoció un vínculo entre el arresto de Warren y un enfrentamiento entre la Patrulla Fronteriza y No More Deaths el verano pasado, Marquez agregó que la organización “era sospechosa desde hace mucho tiempo de albergar ilegalmente y ayudar a extranjeros ilegales y una orden de cateo para sus actividades ilícitas fue concedida recientemente para su estación humanitaria cerca de Arivaca, Arizona”. Observando que “la orden resultó en el arresto de varios extranjeros ilegales”, dijo Marquez que el ataque del verano pasado “reveló que NMD proporcionaría comida y agua a los extranjeros ilegales junto con duchas y ropa nueva para usar para promover su entrada ilegal a Estados Unidos”.

El incidente en Arivaca al que se refirió Marquez fue, para muchos voluntarios de No More Deaths, la primera señal concreta de que la Patrulla Fronteriza tomaría un enfoque más agresivo hacia el grupo. En junio pasado, la Patrulla Fronteriza siguió a cuatro hombres, más tarde identificados como ciudadanos mexicanos, a un campamento de No More Deaths en Arivaca. Con temperaturas que superan los 38 grados centígrados, los voluntarios dijeron que los hombres llegaron con desesperada necesidad de atención médica. Los agentes de la Patrulla Fronteriza rodearon el campamento y se produjo un tenso enfrentamiento de varios días. Después de tres días, la Patrulla Fronteriza obtuvo una orden de ingreso a la propiedad y arrestó a los migrantes.

La orden incluía evidencia de que los hombres fueron fotografiados “por un sensor” minutos antes de que ingresaran al campamento, lo que generó preguntas entre los voluntarios sobre cuán intensamente se vigilaba su campamento. “Esta es la segunda vez en unas semanas que intentan penetrar en el campamento, que han provocado esta situación”, dijo Margo Cowan, abogada de No More Deaths, a The Intercept. “Antes de eso, no había este tipo de incursiones y no había este tipo de vigilancia”.

Enjuiciado por su trabajo humanitario. Los compañeros voluntarios de Warren reaccionaron con disgusto ante la noticia de su arresto, pero no se sorprendieron. En los meses previos a la operación, observaron un marcado cambio en las tácticas de la Patrulla Fronteriza, incluido un refuerzo en la vigilancia y la abierta indiferencia ante los protocolos observados el verano pasado. Para ellos, la explicación del cambio era obvia: el presidente Trump asumió el cargo con un fuerte apoyo de la policía, incluida la Patrulla Fronteriza en particular, y ahora sus agentes se sentían facultados para realizar el tipo de acciones que durante mucho tiempo se les había negado.

Los altos funcionarios de la administración Trump, en particular el fiscal general Jeff Sessions, han pedido a las fuerzas del orden público que reduzcan los costos de investigación y procesamiento de cualquier persona involucrada en el traslado ilegal de personas dentro y fuera del país. Las autoridades también pidieron el enjuiciamiento de los padres que pagan para que sus hijos ingresen de contrabando a Estados Unidos. No obstante, sigue siendo una pregunta abierta si una organización puede ser atacada de manera similar por sus esfuerzos para evitar que las personas mueran en el desierto.

Para los voluntarios de No More Deaths y para los observadores casuales, el momento del arresto de Warren fue particularmente curioso. Apenas horas antes de que Warren fuera puesto bajo custodia, el grupo publicó un informe, junto con la organización Coalición de Derechos Humanos, que documenta evidencia de agentes de la Patrulla Fronteriza destruyendo sistemáticamente las botellas con agua que dejan para los migrantes que cruzan el desierto.

Basado en un análisis de tres años de datos cartográficos, jurisdicciones terrestres y temporadas de caza, el informe encontró que “tres mil 586 galones de agua fueron destruidos” hasta 2015, y concluyó que “los únicos actores con una presencia lo suficientemente grande y constante a través de una gran área del desierto, durante los periodos en que la caza está autorizada y prohibida, son agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos”. El informe también incluyó videos de agentes de la Patrulla Fronteriza que destruyeron botellas de agua que quedaron en el desierto.

De acuerdo con Morgan-Olsen, los voluntarios de No More Deaths ven los esfuerzos del gobierno como parte de una tendencia más grande en todo el país. “Hay muchas personas que hemos visto en los últimos meses, a quienes el estado ha estado apuntando por su trabajo como inmigrantes, como activistas por los derechos de los inmigrantes, o como personas que se solidarizan con esa gente”, dijo.

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