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Juan Carlos Rodríguez

Si el presupuesto federal fuera comparable con el gasto familiar, encontraríamos situaciones tales como que uno de los hermanos menores —que aún va a la secundaria— necesita anteojos, pero no se los han comprado porque el hermano mayor —que ya trabaja y obtiene sus propios ingresos— chantajeó a los papás para endeudarse con un teléfono celular de última generación.

También podríamos notar que la casa necesita de manera urgente impermeabilización, porque los techos presentan goteras, pero no ha sido posible hacer la reparación porque el papá se queda sin dinero al final de la quincena por surtirle la despensa al abuelo, que recibe una buena pensión y bien podría comprar su propio mandado, pero éste prefiere invertir su jubilación en dos meses de vacaciones al año.

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Así funcionan los programas sociales o apoyos gubernamentales “regresivos”, es decir, aquellas acciones que, lejos de combatir la pobreza o reducir la desigualdad, benefician a las personas de mayores ingresos.

De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al menos una tercera parte de los 910 mil millones de pesos que este año se destinaron a los 150 programas sociales federales fueron a parar a acciones “regresivas”. Son 315 mil 798 millones de pesos invertidos en la población no pobre.

Un documento elaborado por Coneval especialmente para ejecentral muestra que el programa más regresivo del país es el de Guarderías del IMSS, pues 98% de los beneficiarios son parte de la población no pobre ni vulnerable por ingreso. Este año, el presupuesto asignado al programa fue de 11 mil 908 millones de pesos, para operar mil 348 estancias infantiles, en las cuales atienden a más de 250 mil niños de madres o padres trabajadores.

En contraste, el programa social más “progresivo” (así se le denomina a la acción de gobierno en la que los principales beneficiarios son las personas con más bajos ingresos) es Prospera (antes Oportunidades), pues 40% de los beneficiarios son pobres y 50% pobres extremos. Este año, al programa le fueron asignados 94 mil 120 millones de pesos para atender a casi siete millones de personas.

Desproporción en el campo

Fundar, centro de estudios especializado en presupuesto, ha señalado que los programas y subsidios al campo son altamente regresivos y están concentrados geográficamente en las zonas más ricas del país.

El Programa de Apoyo a la Comercialización, por ejemplo, en 2016 invirtió 65% del presupuesto en estados como Tamaulipas, Sinaloa, Sonora, Jalisco y Chihuahua; el Programa Especial de Energías para el Campo sólo beneficia a los productores que disponen de riego de bombeo y rebombeo, los cuales suman menos del 10% en todo el país.

El Fideicomiso Instituido en Relación a la Agricultura (FIRA) financia a los productores de más altos ingresos, que representan 3.3% de las unidades de producción, pero que recibieron 59.3% del financiamiento. Mientras que la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) ha otorgado a Sinaloa, Jalisco, Chihuahua, Sonora, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas el 52.7% de sus financiamientos.

“Los recursos presupuestales de Sagarpa se encuentran altamente concentrados geográficamente: siete entidades concentraron 41% del presupuesto ejercido en 2016, cuando sólo registran 29% de las unidades de producción”, refiere una investigación de Fundar, el cual subraya que Tamaulipas y Sinaloa que ejercieron el 16.1% del presupuesto de Sagarpa sólo tienen el 3% de las Unidades de Producción.

Este año, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) recibió un presupuesto de 64 mil 251 millones de pesos para administrar 16 programas que buscan incidir en el bienestar de la población más vulnerable.

Sin embargo, sólo son tres son altamente prioritarios para reducir la pobreza (21 mil 472 millones de pesos) y uno es medianamente prioritario (15 mil 524 millones); en cambio, nueve programas son ligeramente prioritarios (25 mil 196 millones) y tres de plano no tienen impacto alguno en reducir la marginación (2 mil 159 millones de pesos).

Subsidios inequitativos

El próximo subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda, Gerardo Esquivel, ha dicho que una de las fuentes de recursos para financiar las promesas de campaña del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, será la eliminación o fusión de programas sociales duplicados o que son regresivos.

De acuerdo con el documento elaborado por el Coneval para ejecentral, después de las Guarderías del IMSS, las transferencias más regresivas son los subsidios para las pensiones del Seguro Social (17 mil 63 millones de pesos) y los subsidios para las pensiones del ISSSTE (12 mil 670 millones), aunque éstas no son consideradas como programas para el desarrollo social.

›Los programas que sí son materia de supervisión del Coneval y que están dentro de las acciones más regresivas del gobierno son los programas Atención a la Salud de IMSS e ISSSTE. El primero absorbe un presupuesto de 202 mil 644 millones de pesos, mientras que el segundo 24 mil 371 millones. El 70% delos beneficiarios del primero son personas no pobres,cifra que llega a 93% en elsegundo caso.

Otro de los programas que ha traicionado su razón de ser son las Estancias Infantiles para apoyar a Madres Trabajadoras, pues 69% de los beneficiarios son personas sin problemas de ingresos. Creado en tiempos del presidente Felipe Calderón, el programa ejerció este año un presupuesto superior a los cuatro mil millones de pesos y cuenta con 9 mil 399 estancias afiliadas en las 32 entidades del país.

Los estados con mayor cantidad de locales habilitados para cuidar a los hijos pequeños de las madres trabajadoras son México (mil 1992), Veracruz (585), Ciudad de México (508), Puebla (492), Jalisco (485), Guanajuato (467), Chiapas (370), Sinaloa (350), Michoacán (348) y Morelos (305).

En su informe de la Cuenta Pública 2017, dado a conocer en junio pasado, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) mostró que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) privilegió a las zonas de alto poder adquisitivo para la instalación de estancias infantiles, con lo que la dependencia desdeñó las reglas de operación del programa que ordenan priorizar las localidades con mayores desventajas por su situación geográfica, económica y social.

“Se exhorta a la Secretaría de Desarrollo Social para que establezca mecanismos de control para priorizar la afiliación de estancias al Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras en los municipios con menor índice de desarrollo humano”, conminó la ASF en su reporte más reciente.

Los recursos presupuestales de Sagarpa se encuentran altamente concentrados geográficamente: siete entidades concentraron 41% del presupuesto, cuando sólo registran 29% de las unidades de producción”.

Informe de Fundar sobre presupuesto rural

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