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María Idalia Gómez y Jonathán Nácar

redaccion@ejecentral.com.mx

El 31 de diciembre de 2021, exactamente dentro de 37 meses, Sergio Rubén Samaniego Huerta entregará a Andrés Manuel López Obrador las llaves del remake del aeropuerto de Santa Lucía, con tres pistas en operación, su nuevo edificio terminal y todos los servicios para viajeros y aerolíneas funcionando.20Principal

“Debe estar listo y abierto. Esa es la instrucción, es mi comisión”, sostiene el ingeniero que será el encargado de transfigurar la Base Aérea de Santa Lucía a un aeropuerto comercial de talla internacional con capacidad de hasta 40 millones de pasajeros, según sus propias estimaciones.

El tiempo lo definió el presidente electo y Samaniego Huerta asume que lo cumplirá, porque existe el “tiempo preciso”; aunque también reconoce que tiene una “holgura muy limitada”. Y sí lo será, porque involucra no sólo la construcción de una obra y su rediseño, sino la reingeniería completa del sistema aeroportuario metropolitano, de lo que por ahora es un anteproyecto y sólo está en el papel, pero que el equipo de López Obrador considera “viable”.

El aeropuerto deSanta Lucía debeestar listo y abierto.
 Esa es la instrucción,es mi comisión”.

Sergio Rubén Samaniego,

encargado de la obra

En los anteproyectos pareciera que todo es viable y posible, si en algún momento los estudios que se están haciendo para la operación de Santa Lucía marcan que no es posible, ¿se pondrá freno, recularán?

—Técnicamente no consideramos ese factor. Sin embargo, lógicamente siempre tiene que haber una dicotomía, “sí o no”, nosotros nos vamos por la ruta del “sí”, por las evidencias que tenemos. Dicen los abogados, suponiendo sin conceder, que hubiera un “no”, que se hunda el piso de Santa Lucía a la primera excavación y no se pueda construir, si algo resultara, un volcán que está surgiendo ahí, evidentemente reconsideraríamos y admitiríamos ese aspecto espontáneo; magnetismo extraño, no sé, se me ocurren sólo cosas esotéricas, pero si eso sucediera, un técnico no puede ocultar más que el no haber encontrado de que eso existía. Y si yo puedo justificar que la evidencia de que eso existía no estaba viable, yo no tengo error. Es decir, si al excavar hay algo ahí que no permite, diré: “Bueno, pues eso no estaba en la evidencia, por eso no lo consideré y no se puede”. Es cuestión de ética.

Y agrega: “Lo único que no podemos hacer es exponer la seguridad de los pasajeros en el aeropuerto”.

En entrevista con ejecentral, Samaniego Huerta detalla cuál será el cronograma que a partir del 31 de diciembre de este año se seguirá para para lograr que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el de Toluca y de Santa Lucía, operen de forma paralela, cuenten con las conexiones de comunicación eficientes y sustituir así el proyecto aeroportuario de Texcoco, que será cancelado por López Obrador, en cuanto asuma la presidencia.

Paso a paso

Desde hace 28 años, Sergio Rubén Samaniego Huerta es ingeniero agrónomo zootecnista por la Universidad de Chapingo. En 2015 publicó, junto con el empresario José María Riobóo —actual asesor de López Obrador—, el libro Sistema Aeroportuario del Valle de México,  hecho a petición del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para apuntar a Santa Lucía como propuesta alterna al proyecto del aeropuerto en Texcoco.

“A pesar de que en el libro ya hay afirmaciones aeronáuticas positivas, nosotros seguimos ampliando esa investigación y llegamos a un punto en que confirmaron donde aeronáuticamente no hay ningún conflicto entre Santa Lucía y el Aeropuerto de la Ciudad de México”.

De la relación con Grupo Riobóo, ¿no generan suspicacias, no abre puertas que no era necesarias abrir?

—Samaniego, contesta, ¿ha visto algún empresario que no sea amigo de los funcionarios, que esté aislado? Claro que no. Yo no voy a ejecutar ningún contrato, soy coordinador a sueldo, con operaciones limitadas, y tengo mi empresa, como no entra en conflicto porque es de avalúos y no tiene nada que ver, va a seguir operando.

“No soy vocero del gobierno, no soy vocero del ingeniero Riobóo, pero hasta donde se ha manifestado, él se abstiene; sigue siendo una parte importante del consejo de confianza del presidente, así lo dijo, es su consejero”.

Y concluye: “para mí son personas que me han tratado con mucha consideración; hicimos un libro juntos, participamos durante varios años en los trabajos, nos conocemos muy bien, nos tratamos muy respetuosamente, pero no tengo ningún compromiso, nunca me ha pagado, no tengo un contrato, esa percepción de que porque sienten que es amigo del presidente y yo tengo que ser su cara aparente para que el haga trafiques eso es absolutamente falso”.

Cuando se le pregunta qué tiene que ver la agronomía con la aeronáutica, sonríe y antes de decir cualquier cosa, saca de su cartera sus cinco cédulas profesionales que coloca sobre la mesa y que lo avalan con maestría en valuación de Empresas e Intangibles, y las otras como perito y valuación en diferentes especialidades, ninguna vinculada a los aviones. Luego detalla orgulloso todas sus especialidades y al final asegura que para lo que hará en Santa Lucía no lo necesita:

“Yo soy coordinador de todos los esquemas y tengo que tener áreas, apoyo aire, apoyo tierra, apoyo técnico, suministros, servicios, relaciones públicas, relación con la Fuerza Aérea, todo ese grupo tendrá que tener un especialista titular que es el que rendirá reportes. A mí me toca ser el coordinador, facilitador, interlocutor de todos ellos, entre ellos horizontal y verticalmente con el Grupo Aeroportuario”.

Visto así, Sergio Samaniego será como el encargado de obras. Hará las bases técnicas de licitación con su grupo de especialistas, verificará que los ganadores las cumplan.

En el cronograma que empieza a dibujarse se señala como primer paso, la suspensión de obras en Texcoco y luego trasladar a las aerolíneas pequeñas a la terminal aérea de Toluca, para desahogar al AICM de casi un 10% de operaciones. Esto implicará, supone, ofrecerles incentivos fiscales para incentivar su mudanza.

El cronograma, apunta, inicia con toda la consulta e involucramiento de las partes interesadas, desde la Base Militar, delimitar con ellos la partición. “Primer principio y quiero dejar claro es que no desaparece la Base Militar, compartiremos con ellos el predio de Santa Lucía. Entonces hay que sentarse con ellos y fijar los puntos de división y generar las prácticas de seguridad que ellos requieran porque las prácticas de un aeropuerto ya las conocemos”.

Según lo dicho por el ingeniero, las dos mil 500 hectáreas que conforman la base aérea de Santa Lucía, ubicada al sureste de Zumpango, estado de México, son terrenos federales, que podrán utilizarse sin problemas en toda la infraestructura aeroportuaria. Pero, detalla, será necesario reasignar los espacios dentro del predio.

“No tenemos la asignación que se le hizo a la Base, creo que no hay una subdivisión exacta, que sí hay que hacer; hay que decir tantas hectáreas le corresponden a la Base (militar) que están localizadas en una poligonal, y la poligonal restante se asigna como una concesión al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. Esa concesión -asegura-, ya le permite al Grupo Aeroportuario tomar posesión e iniciar perforaciones, estudios, excavaciones y todo lo demás (…) El primer paso es consolidar las rutas aéreas, de eso dependen muchas cosas”.

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-¿A qué se refiere con consolidar las rutas aéreas?

Se refieren a que hicimos un estudio de viabilidad donde tres organizaciones dijeron que es viable los vuelos, ahora hay que diseñar, hay que decir cuántos aviones van a aterrizar a qué hora, en qué lugar. Las vías aéreas se diseñan para poder tener la alternativa más eficiente de uso.

¿Y si podrán hacer aterrizajes duales?

Eso depende de las pistas. Las pistas tienen que estar a una separación mínima de mil 50 metros por la altura. Ahí (en Santa Lucía) van a estar a mil 500 metros, más que suficiente; sí pueden aterrizar duales. Va a haber tres pistas en Santa Lucía: una de uso preferente para la Base Militar, y digo preferente, porque en algún momento pueden tener algunos porque la Base Militar no está en vuelo todo el tiempo, entonces puede aterrizar algún tipo de aeronaves y puede ser aprovechable, y las otras dos pistas exclusivamente comerciales que tienen capacidad para cualquier aeronave.

Al preguntarle sobre qué empresas podrían encargarse de la reingeniería del espacio aéreo y el reacomodo de las aerolíneas, Samaniego Huerta se limita a señalar: “hay varias opciones. Yo no voy a anunciar ninguna por no desorientar el mercado ni la libertad de participación, pero hay en varias partes del mundo. Hay que consultar; aquí cuenta mucho el tiempo de entrega y la capacidad de análisis”.

Y abunda, “todas las empresas que están consideradas o acreditas para esta circunstancia hacen lo mismo, toman sistemas de cómputo y hacen simulaciones; el tiempo de entrega del análisis es fundamental por el tiempo de entrega que tenemos establecido para terminar el aeropuerto de Santa Lucía”.

¿No se está apretando a una decisión política de tiempo a una decisión técnica especializada de aeronáutica?

El cronograma que tenemos en este momento da suficiente tiempo para esto. Sí es un tiempo preciso, es un tiempo que requiere disciplina, que requiere previsión, requiere reacciones, que tiene una holgura muy limitada; es decir, no se pueden cometer errores de gran espacio y tiempo. Una circunstancia muy impredecible, podemos aceptar ciertas adecuaciones. Es un tiempo más que limitado políticamente, digamos, preciso.

Se tiene que revisar también las operaciones del AICM, de Toluca y de Santa Lucía, ¿este segundo paso, incluye esa revisión?

Sí por supuesto. No sólo revisión sino reedición, es decir, los sistemas de llegada y despegue de cada aeropuerto serán revisados. Por ejemplo, que una nave cuando despegue en Ciudad de México tiene instrucciones de unos grados de despegue e inmediatamente a cierta distancia tiene que hacer virajes, todo ese diseño tiene que ir acoplado con los diseños de los otros aeropuertos. Dentro del esquema de viabilidad no estaba considerado Toluca. Toluca vienen a aliviar aún más esa relación, al poder descargar ahí algunas naves la carga interrelacionada entre Santa Lucía y Ciudad de México se alivia, es decir, se descargan algunas naves en Toluca, donde se atiende 450 a 500 mil pasajeros al año, (pero) puede atender hasta ocho millones.

Toluca y Ciudad de México son prioridades antes que Santa Lucía; para el pensamiento estructural que estamos haciendo lo primero es desahogar la saturación”.

Sergio Rubén 
Samaniego Huerta

Voces en contra

Respecto a los cuestionamientos hechos por el Centro para el Desarrollo Avanzado de Sistemas de Aviación (MITRE), compañía especializada que ha puesto en duda la capacidad operacional, el funcionamiento simultáneo de Santa Lucía y el AICM y de los aterrizajes duales en la terminal militar, Sergio Rubén Samaniego revira:

“Nosotros tenemos tres dictámenes que fundamentan nuestra confianza. Uno es la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), la normadora de este renglón que señala en su dictamen de 2013: Santa Lucía tiene grandes condiciones para ser una opción muy fuerte, muy viable y no se profundizó en su estudio, porque no es materia que le hayan encargado, pero con lo que analizaron lo dan por bueno.

“La segunda es la publicación que hace la Universidad de Ámsterdam, el doctor Miguel Mújica Mota en el que tres instituciones internacionales hacen simulación y señalan que no hay ningún conflicto de utilización. El tercero es (la empresa) Navblue que señala que es viable totalmente, que puede alcanzar grandes espacios de atención, hasta 110 millones de pasajeros”.

Sin embargo, a pesar de su amplia explicación, el encargado del proyecto de Santa Lucía reconoce: “todos dicen que falta el estudio de regularización de vuelos, y yo insisto, claro que falta, hay que rediseñarlo para decir dónde deberán dar vuelta, dónde empezarán a bajar y subir y salir, pero no quiere decir que estén obstruidos el uno con el otro. Las posiciones de Mitre pues yo le pediría que se la pida a Mitre y ellos que tienen sus argumentaciones. Yo no comentaría sobre eso”.

Navblue, empresa filial de Airbus, sostuvo “categóricamente cuando vienen a entregar el documento dicen que es viable, pero que se requiere hacer ese rediseño”, detalla Samaniego.

En palabras del ingeniero, un ejemplo claro de la coordinación que puede ser alcanzada en Santa Lucía es que actualmente hay ocasiones en que hasta cerca de 200 aeronaves al mismo tiempo están circundando Santa Lucía cuando realizan sus prácticas. “Si pueden estar 200 naves equilibradas en vuelo y pueden pasar los aviones de Benito Juárez (AICM); yo creo que se puede coordinar cualquier cosa”.

Yo me voy a rehusar opinar sobre la participación de Mitre, porque no conozco sus documentos, ni conozco sus análisis.

Sergio Rubén Samaniego Huerta,

encargado del proyecto de Santa Lucía

Más allá de comentar las particularidades, Mitre ha sido consistente en hacer hincapié en señalar lo inviable de Santa Lucía. Hay un documento del 18 de octubre que al leerlo parece que Mitre diría que Santa Lucía no. ¿Qué opina al respecto?

El documento por sí mismo no explica, no aclara, se requieren los estudios. Así como no aclara por qué cambio de norte a sur las líneas en ninguna parte, no hay un estudio de viento, es un estudio de cambio ¿Por qué se cambiaron (en Texcoco) las pistas norte-sur y qué es lo que inutiliza Benito Juárez y Santa Lucía? Así en este caso no hay una argumentación técnica.

El caso de las pistas que se modificaron en Texcoco fue para no utilizar otros terrenos, esa fue la justificación, pero ¿no existen los estudios de Mitre?

Nosotros los hemos pedido y no los hemos obtenido (…) Yo prefiero dejar su opinión porque nosotros estamos fundamentándonos en otras opiniones.

Estos tres estudios previos, al que hace referencia, dan la viabilidad, pero ninguno es concluyente. Incluso en el caso de Navblue señala “restricciones técnicas”, como el uso de tecnologías que en la aeronáutica mexicana no se han utilizado. ¿Estas restricciones se pueden subsanar y ser atendidas en tiempo y forma para que opere Santa Lucía?

La mayor parte de tecnologías son equipamientos que se ponen en tierra para guía de las naves, y equipamientos que se ponen en las naves para su condición de seguridad en el vuelo. Esos equipamientos a partir del próximo año son obligatorios para cierto tipo de naves y probablemente en los años siguientes para todo tipo de naves.

“Es decir, para cuanto esto esté concluido será obligatorio para todas las naves y si no será obligatorio para esos aeropuertos. Yo creo que lo que hay que considerar como estudios definitivos es esto, lo importante es que los tres dicen que es viable. Eso es contundente”.

-Entonces no se puede presuponer que México se puede manejarse solo con ese sistema ¿No estaríamos cayendo en un riesgo?

No, porque evidentemente el plan de vuelo que se va a hacer va a tomar restricciones por el tipo de aeropuerto que se va a clasificar. Hay aeropuertos visuales en los que se autoriza sin aparatos, y hay aeropuertos ya tecnificados en los que solamente se puede utilizar con aparatos.

“Los dos aeropuertos tendrán tecnologías semejantes, de hecho, Ciudad de México tienen algunas tecnologías de acceso y eso tendrá que llevarlo forzosamente Santa Lucía. Si hubiera aeronaves, que ya no debería haberlas para ese entonces, está programado para que ya no haya aeronaves sin esa tecnología, pero si las hubiera de todos modos los controladores pueden manejarlo visualmente. Santa Lucía las tendrá”.

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“TODO LO QUE SEA LICITACIONES, TODOS LOS ACTOS DE ASIGNACIÓN DE RECURSOS, DE CONTRATOS, SERÁN TRASPARENTES. NO HABRÁ DECISIONES SIN SUSTENTO PÚBLICO”, SOSTUVO EL INGENIERO SAMANIEGO HUERTA.

Todo impacto es mitigable

-Hay manifestaciones de gente donde ya empiezan a quejarse sobre el impacto que tendrá la construcción, esto ¿cómo se pretende aliviar si es que surge, si es que se vuelve un conflicto?

La primera prospectiva es incluir, es decir, tienen que participar la Base Aérea, los pobladores internos, los externos, la gente de tránsito, los servicios, el suministro de servicios urbanos y todos ellos tienen que participar en la planeación de lo que hablamos. No podemos caer en el mismo error de imponer o de hacer.

“Evidentemente hay un impacto, decir que no lo habría pues es un absurdo, pero la mitigación del impacto debe ser acordada. Entonces si todo mundo estamos consciente de que hay impacto, pero de que se va a mitigar en un plazo y que se va a genera una compensación que va a permitir mantener o mejorar el esquema de vida, todo mundo está conforme.

-Entonces, ¿no puede haber un impacto grave? 

Todo impacto es mitigable, todo. El problema es el costo de la mitigación. El costo de mitigar un impacto hidráulico es mucho más alto que el costo de cualquier otro impacto.

Yo creo que los dos impactos más severos que hay en Santa Lucía es el manejo del lago y los materiales pétreos, pero la reserva de materiales pétreos es mucho menos de excavación y sólo dos pistas, y el edifico que se va a hacer en Santa Lucía es menos del 20% de lo que falta por construir en Texcoco.

Sobre la posibilidad de encontrar resistencias en la comunidad, contra la edificación del proyecto de obra, Samaniego Huerta acota, “la posible polarización es parte de la sociedad democrática. Hay quienes opinan de un modo, hay quienes opinan de otro, lo importante es que la mayoría esté de acuerdo”.

El ingeniero resaltó que la zona representa un cúmulo de empleos, ya que entre 80 y 85% de sus habitantes trabaja en la Ciudad de México. “Lo que va a suceder es que se va retener una cantidad enorme de gente en el empleo que se dé en la zona, y esa retención va a desahogar suficientemente, ojala, las vías de comunicación”.

-Parece complicado que todo quede listo en el plazo de tres años, ¿no hay margen de error?

No hay holgura, no tanto como margen de error, no, porque sí hay muchos mecanismos. Nosotros tenemos el sistema Pert, que es un sistema de programación de obra que tiene unas labores que se llaman críticas, esas es muy difícil compactarlas, pero todas las labores que no son críticas admiten cierta compactación, cuesta dinero.

Por ejemplo, señala, “si se cae una estructura en el camino y se rompe una de las que se iban a poner en la edificación, ahora habrá que pagar un sobrecosto de la empresa o del constructor para fabricar más rápidamente, trabajar día y noche. Entonces esa capacidad sí la tiene el proyecto. Las labores cítricas son en las que debemos tener mucha disciplina y mucho cuidado.

-¿Entonces para diciembre de 2021 o por ahí de los primeros meses del 2022 ya tendremos Santa Lucía?

Tendría que estar terminado, esa es la instrucción.

-¿Cuál es la meta?

El 31 de diciembre de 2021. Debe estar listo y abierto, se entregan las llaves. Es mi comisión.

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