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25 de mayo de 2017 | 1:48 am

Los que se fueron, los que se irán

David Colmenares | 23 de diciembre de 2016

SIGNOS Y SEÑALES | La columna de David Colmenares Páramo

 Este ha sido un año complicado para las finanzas estatales y municipales, sin embargo creo fue mejor que el que sigue, no sólo porque su incremento de participaciones estimados es de apenas 32 mil millones de pesos, más de 28 mil adicionales por colaboración administrativa, además ya se han anunciado medidas que al menos en el corto plazo van a pesar sobre el nivel general de precios y sobre el bienestar de un gran numero de mexicanos. Para los estados mientras no se les quite el IEPS de gasolinas que es participable en un 20 por ciento, compensan la caída de los ingresos petroleros, como ha sucedido estos últimos años.
No es nuevo el debate acerca del crecimiento económico, de la apuesta o no al mercado interno, lo que es cierto es que la experiencia vivida en otros países, las políticas de ajuste inhiben el crecimiento,  afectan a la población, a la que únicamente le preocupa el nivel de vida de sus familias, saber si tendrán empleo, si el salario les alcanza. De ahí la importancia de la política social.
Por otra parte tenemos que este año se fueron 12 gobierno estatales, tres terminan en enero, falta Puebla donde Moreno Valle deja buenos resultados, la transición ha sido suave y habrá continuidad,  Tlaxcala, donde Mariano González, sin hacer mucho ruido termina bien, es el único que no deja deuda pública – sus leyes se lo impiden- a pesar de haber recibido fuertes pasivos con proveedores y prestadores de servicios. Esperemos deje buenas cuentas en este rubro.  En Sinaloa llega con muchas expectativas de los sectores productivos Quirino Ordaz quien ya fue Secretario de Finanzas, pero el gobierno saliente parece que también termina bien.
De los gobernadores que se fueron hay  pésimos, malos y algunos buenos. Por supuesto destaca lo terrible que fue la corrupción en Veracruz y Quintana Roo, parece que igual en Chihuahua, en los otros hay espacios de opacidad, incrementos no justificados en el endeudamiento, y en muchos pésimas administraciones que tenían una buena cara, pero que al final parece que no fue así, como es el caso de Durango.  No han dejado de solicitar apoyo federal estos estados.
Veracruz es el caso extremo, incluso se usaron indebidamente las participaciones municipales, algo sin precedente en la forma que se hizo. Es claro que no es responsabilidad del gobierno que acaba de iniciar –ni del federal-, el cual tiene que enfrentar empezar a pagar esa deuda, así como los pagos a sus trabajadores, al sector salud, a las universidades y a las pensiones.
El ritmo de endeudamiento se redujo ligeramente, debido a que las participaciones quedaron por arriba de lo estimado, sin embargo sólo este año tuvieron que pagar más de 5 mil millones de pesos de ser vicio de la deuda, principalmente intereses.
Ayudar a estos estados, de acuerdo a la lógica fiscal es imposible, por todos lados habría responsabilidades, pero si se trata de un asunto de gobernabilidad, habría que ayudarlos. Ya se encontrarán los mecanismos para hacerlo.
Vienen empujando su renovación en 2017, Nayarit, Coahuila y el Estado de México. Este último no tiene problemas en su hacienda pública, tampoco en el gasto en educación básica, pero si los tienen los otros dos, Nayarit y Coahuila y no son fáciles.
El primero tiene una deuda que equivale al 5.1  por ciento de su PIBE y al 95 por ciento de sus participaciones, mientras Coahuila, su deuda equivale al 6.1 por ciento del PIBE estatal y al 234 de su Ramo 28.
El primero pagó en 2016, un estimado de 736 millones de pesos, mientras que Coahuila, más de cinco mil millones. Al no moverse el monto de la deuda, se puede calcular cuanto se pagó estos seis años, y no alienta el optimismo.
DESCANSO: feliz navidad y mejor año a todos. Nos vemos en quince días.