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25 de mayo de 2017 | 9:27 am

Propósitos para el futuro

David Colmenares | 19 de diciembre de 2016

SIGNOS Y SEÑALES | La columna de David Colmenares Páramo

Escribir hoy ya resulta difícil, puede parecer que los lectores estarán ocupados en uno de los eventos más importantes para las familias mexicanas, la semana de Navidad. Los temas económicos de fondo se guardan y fortalecen para recuperarlos en enero del año que se acerca. Ta pasaron los días de los balances y los pronósticos. Todos los organismos internacionales, con consultores de diferentes países, están de vacaciones, lo mismo los gobiernos estatales que no acaban de tomar el poder. Sin embargo los nuevos gobiernos enfrentan serios problemas de liquidez, así como los laberintos de la corrupción que les dejaron los anteriores gobiernos, así como las deudas importantes no sólo con los proveedores y prestadores de servicios, por ejemplo Duarte el de Veracruz intentó vincular  esos pasivos a un fideicomiso con el impuesto sobre nóminas y ya lograron garantizar el pago de aguinaldos,  pero no los grandes pasivos con las universidades, los sistemas de pensiones, la operación del sector salud, etcétera. Seguro que ellos no tendrán vacaciones, los gobernadores tendrán quizás un momento de reflexión para evitar cometer los errores y abusos de sus antecesores. Seguro en Oaxaca, Veracruz, Aguascalientes que acaban de llegar, así como Puebla y Tlaxcala que cambiaran el primero y el último de enero, también estarán ocupados. Afortunadamente en ambos gobiernos parece que habrá buenas cuentas, particularmente en Puebla.

 

Revisando viejos documentos y libros, me queda claro que no podemos pensar en el desarrollo económico, sin considerar el desarrollo social, tampoco podemos hablar de economía, sin recuperar los principios básicos de la economía política, tema en el que coinciden ya varios organismos internacionales.

 

Recuerdo el enfoque de necesidades básicas que impulso el Banco Mundial a fines de los ochenta, cuando lo encabezó Robert Mac Namara –quien por cierto estuvo en esos tiempos en Oaxaca-, programa que consistía en dar a los pobres una serie de satisfactores, al punto de que se evitará la explosión social. Funcionó en su momento y abrieron una ventana para que el Banco se asomara a lo social.

 

En México fueron los tiempos la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas COPLAMAR, creada en 1977 durante el Gobierno de López Portillo, el PIDER – Programa de Inversiones Públicas para el Desarrollo Rural-, y el Sistema Alimentario Mexicano, el SAM.

 

Con COPLAMAR se pretendía que la población de las zonas rurales marginadas elevaran su nivel de vida, empleo, alimentación, salud, vivienda, servicios, capacitación para el trabajo. Se generaron estudios realmente importantes, publicados en esos tiempos por Siglo XXI, cuando la dirigía Arnaldo Orfila.   La macroeconomía de las necesidades esenciales en México hoy tiene plena vigencia: fueron 6 volúmenes sobre Las Necesidades Esenciales en México, que como destaca Julio Boltvinik del Colegio de México, uno de los productos que nos dejó COPLAMAR es la canasta normativa de satisfactores  para todas las necesidades básicas.   Recuerdo la Geografía de la Marginalidad. El SAM lo dirigió otro destacado mexicano, Casio Luiselli, sin embargo las visiones presupuestarias del desarrollo,  enterraron su futuro.

 

En suma, se trata de decir que un buen propósito para 2017 es recuperar las aportaciones de COPLAMAR, la Convención Nacional Hacendaria, los programas de SOLIDARIDAD, el Programa de Combate a la Pobreza de Carlos Rojas, en el sexenio de Zedillo,  entre otros hitos para el desarrollo social.

 

brunopdavidpau@yahoo.com.mx