David Colmenares

Los principales dilemas del PEF 2018 y de las finanzas estatales fueron analizados en el Senado de la Republica en u foro organizado por el Instituto Belisario Domínguez, el Seminario sobre el Paquete Económico 2018: entre la reconstrucción y la transición, donde se hizo una revisión exhaustiva de los desafíos presupuestarios tanto en el PEF como en los presupuestos de las entidades federativas, sobre todo a la luz de la emergencia de los gastos de reconstrucción que se requieren en localidades y municipios,  número importante  de localidades de varios estados. Importantes las observaciones hechas a dos pendientes de suficiencia presupuestal: el gasto en pensiones que abordo Héctor Juan Villarreal y el gran déficit en salud que expuso José Ignacio Campillo, yo tuve la oportunidad sobre hablar sobre las finanzas estatales. Hubo muchas más intervenciones por supuesto, como la de Gerardo Esquivel y de Noé Pérez director del Instituto.

El contexto, la reciente aprobación de la Ley de Ingresos, pendiente de ratificación en el Senado, agregando alrededor de 48 mil millones de pesos, a partir de una modificación en el tipo de cambio y el precio del petróleo, lo que efectivamente permite -si los cálculos son correctos- ayudar a la reconstrucción. Por supuesto ayudara si se gasta en los tres órdenes de gobierno con prudencia y transparencia.

Las finanzas estatales son limitadas, a pesar de que las participaciones, su principal ingreso propio, han tenido un comportamiento favorable estos dos últimos años. A septiembre alrededor de 8 por ciento por encima de 2016 y respecto a lo programado. Sin embargo, lo real es que su margen de inversión con recursos propios, es limitado, apenas les alcanza para cumplir sus funciones básicas, incluidos los subsidios a la educación media y superior y 16 estados para su subsistema de educación básica, la mayoría no tiene para los pari passus.  Y muchos pagan intereses cuantiosos por su deuda y deben a proveedores.

En el caso de la reconstrucción el propio Instituto Belisario Domínguez hace una nota donde destaca los recursos que algunos estados han creado para situaciones como esta, pero solo destaca el FONADEN de la Ciudad de México con 9 500 millones; mil millones tiene el gobierno de Puebla que siempre ha sido previsor en esta materia, además cuenta con un  una póliza de seguro de bienes patrimoniales, un seguro contra desastres naturales y un seguro agropecuario catastrófico; los demás, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz cuentan con seguros catastróficos y otros instrumentos de transferencia de riesgos, pero no son suficientes. Por ello se endeudan con el Fondo de Reconstrucción, el FONREC, que a largo plazo pone en riesgo sus haciendas públicas.

Por otra parte el gasto federalizado representa el 33.4 por ciento del gasto neto total, destacan en el mismo, las participaciones  que son el 46 por ciento y el Ramo 33, el 42 por ciento, solo que este Ramo es de recursos federales condicionados.  Siendo el Fondo de Aportaciones más relevante, el FONE que transfiere recursos para la nómina educativa y es casi la mitad del Ramo.

El FAIS, es útil, pero es un Fondo de Aportaciones para todos los estados, no solo los siniestrados, y aunque el mismo privilegia a estados con mayores índices de pobreza, sus recursos son insuficientes, apenas el 10 por ciento.

Para el PEF 2018 se habla de un incremento al gasto federalizado, incluyendo al Ramo 28, de 64 mil millones de pesos, una disminución de 0.9 por ciento real en relación a lo aprobado en 2017. Las participaciones crecen 64 mil millones y el Ramo 33, 36 mil. Pero disminuye el gasto federalizado del Ramo 23, en más de 35 mil millones.

Así, 2018 será un año de continuidad, hay cambios que se requieren, pero el tiempo político de consensos será hasta que esté una nueva Administración.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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