David Colmenares

El federalismo vive un debate viejo centralización contra descentralización: hay estados federales o unitarios, pero ambos no son sinónimo de nada, ya que hay federalizados centralizados como México o unitarios descentralizados, como Chile.

Cuando hablamos de descentralización de las facultades tributarias o de las responsabilidades de gasto, tenemos antes que realizar una reflexión sobre los resultados de su gestión.

Sin embargo, para pensar en transferir más responsabilidades a los estados, regresarles facultades recaudatorias o dejarles la responsabilidad de los recursos de inversión transferidos de manera condicionada, es necesario revisar cómo está el diagnóstico de la transparencia fiscal, la armonización contable, la rendición de cuentas y su status en la fiscalización superior.

Como se desprende de la fiscalización de los recursos públicos en el ámbito estatal, fiscalización realizada por la ASF, otras instancias del Sistema nacional Anticorrupción, generan información sobre temas como la opacidad en el uso de los recursos públicos por entidad federativa. Por ejemplo, en la evaluación del CONAC de la armonización contable, en el cuarto trimestre de 2017, encontramos que la calificación general promedio por tipo de ente público, tiene hasta al final a los municipios mayores con un 70 por ciento, los municipios menores, 64. Cifra que habría que valorar ya que me es difícil pensar en armonización en los municipios más pobres del País o los que se rigen por usos y costumbres.

Por otra parte, a nivel estatal con mayor índice de cumplimiento en el proceso de armonización contable, destacan Querétaro, CDMX, Durango y Campeche que van del 79 al 99 por ciento , estando por debajo de la media estados como Oaxaca con 42 por ciento, hasta llegar a Jalisco, Yucatán y Guerrero, con 14.7, 12.82 y 8.70 respectivamente.

Por otro lado, a pesar de la existencia de un órgano garante de la transparencia en cada estado, Transparencia Mexicana con su índice de Transparencia, Anticorrupción e Impunidad Cero (TAI) 2017, en la Opacidad por entidad federativa, la entidad mejor calificada, es la CDMX y la peor es Querétaro. 85 contra 64 por ciento.

En la parte recaudatoria pocas entidades federativas asumen su responsabilidad fiscal, esto sin olvidar reconocer el bajo potencial recaudatorio de los impuestos locales, pero con ellos algunos recaudan más del 15 por ciento de sus ingresos propios y otros apenas el 2 o 3 por ciento.

Me han preguntado si es válida la intención de transferir, regresándoles, más facultades impositivas a los estados, si las que tienen las desaprovechan o inclusive ellos mismos las anulan como es el caso del impuesto a la tenencia.  Las entidades que asumen su responsabilidad fiscal, están recuperando la recaudación de antes de 2012, otras ni siquiera lo legislaron por razones estrictamente políticas. Lo cual es un tremendo error por la parte de la gobernanza estatal.

Por otra parte debemos reconocer que vivimos en una jungla legislativa, por ello es necesaria la homologación jurídica, así como la armonización contable, de los estados, como condición necesaria para tener mejores resultados en la fiscalización y surja una nueva responsabilidad. Un ejemplo es el COMPRANET, que solo aplica para los recursos federales, pero en el caso de los órdenes locales se rigen por sus propias normas de adquisiciones, las cuales pueden tener incentivos para direccionar los resultados.

Si queremos aspirar a un orden federal serio, cuya premisa sea la descentralización, tendremos que mostrar en los estados y municipios, además de responsabilidad en el manejo de sus finanzas públicas, fortalecer la transparencia y avanzar aun más en la armonización contable, considerar el tema de la homologación jurídica, tarea que llevaremos a cabo con la reestructuración de la ASF.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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