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Redacción ejecentral

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó que su campaña se aliara con Rusia para interferir en las elecciones de noviembre pasado, horas antes de que el director del FBI, James Comey, informara que el buró investiga la supuesta injerencia del Kremlin en esos comicios.

En su cuenta personal de Twitter, Trump recordó que James Clapper, quien fue director nacional de inteligencia en el Gobierno del expresidente Barack Obama, y “otros” han dicho que no hay pruebas de que él “haya conspirado con Rusia”.

Según Trump, “todo el mundo sabe” que es falso que hubiera un complot entre su campaña y Rusia con objeto de interferir en las elecciones presidenciales en las que el magnate se impuso, como candidato republicano, a su rival demócrata, Hillary Clinton.

En otro tuit, Trump aseguró que la “historia rusa” fue “inventada e impulsada” por los demócratas para gestionar “una campaña terrible”.

Además, Trump sostuvo que lo que verdaderamente deberían estar investigando el Congreso, el FBI “y todos los demás” son las filtraciones de información clasificada, que han proliferado desde su llegada a la Casa Blanca.

El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes es el encargado de investigar la presunta injerencia del Gobierno ruso en las elecciones de noviembre, investigación en la que Trump solicitó que también se incluyeran las supuestas prácticas de escucha ilegal en su contra que, según él, ordenó Obama.

Ese comité celebra este lunes a partir de las 10.00 hora local, su primera audiencia pública sobre el estado de esas investigaciones, con el testimonio del director del FBI, James Comey, entre otros.

Según Schiff, también hay pruebas “directas” de algún tipo de “engaño” por parte de la campaña de Trump sobre sus conexiones con Rusia y por eso se está investigando al respecto.

Las conclusiones a las que han llegado los servicios de inteligencia estadounidense es que sí hubo injerencia rusa en las elecciones, a través de ataques informáticos contra el Partido Demócrata y la campaña de Hillary Clinton, con el objetivo principal de beneficiar a Trump.

Lo que sigue siendo una incógnita es si hubo colaboración entre la campaña de Trump y el Kremlin para orquestar esa injerencia.

Por otro lado, hasta ahora los líderes de los comités de inteligencia de la Cámara Baja y del Senado también aseguran que no tienen pruebas de que el Gobierno de Obama interceptase las comunicaciones de la Torre Trump de Nueva York, donde el ahora presidente vivía y trabajaba durante la campaña electoral.

Trump lanzó su acusación contra Obama el pasado 4 de marzo a través de Twitter y todavía no ha presentado ninguna prueba para respaldarla. (con información de EFE).DA

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