Oscar Moha

Excelente, bien documentado, el reportaje que publica esta semana ejecentral en su edición impresa, firmado por José Antonio Rivera Rosales y Eduardo Castellanos. Sólo puedo añadir unos datos:

La siembra, cosecha y trasiego de mariguana y amapola en entidades como Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Estado de México es bien conocida por Ministros de Culto de Asociaciones Religiosas de todas las denominaciones que ahí trabajan no sólo en el campo espiritual, sino que además ayudan a las comunidades locales a luchar contra la pobreza, el desempleo y la desatención gubernamental.

En abril pasado, el entonces candidato a la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador dijo que veía “con buenos ojos” las reuniones que habían sostenido ministros de culto de Iglesias Católicas y Evangélicas con integrantes de la delincuencia organizada para buscar la reconciliación y el diálogo, promoviendo la paz y evitando más ejecuciones. Se refirió principalmente al Obispo Salvador Rangel Mendoza, quien se ha entrevistado con los líderes del grupo “Guerreros Unidos”, aunque no ha sido el único. Hay pastores de la zona en Chilapa, y otras latitudes, que no sólo se reúnen y dialogan, sino que brindan ayuda espiritual a integrantes de bandas del crimen organizado.

Uno de estos ejemplos es el “pastor Manuel”, de una de las Iglesias Históricas en Guerrero, allá por el llamado “Triángulo Dorado” donde hacen frontera Michoacán, Guerrero y el Estado de México. Comenta que aunque “Guerreros Unidos” es uno de los más visibles, no es el único, ni el más grande. “Hay otros más fuertes, que prefieren operar con un bajo perfil, no les interesa dar a conocer que rentan las parcelas de familias campesinas en la sierra para sembrar plantitas verdes…”.

“Los que pagan a los campesinos por dejar sus tierras en manos de ‘agrónomos especializados’ que son contratados por los capos llevan a sus hijos al templo los domingos, saben que ahí los hacemos buenos ciudadanos, buenos estudiantes y buenos hijos. Hace poco un grupo secuestró a uno de mis congregantes para pedirle derecho de piso porque era ganadero y estuvimos muy preocupados. Cuando una de las esposas le comentó al líder del otro grupo se dieron a la tarea de buscarlo y lograron capturar a los secuestradores, rescatar al hermano y advertirles que no se metieran con los creyentes”, comenta el “pastor Manuel”.

Relata también -en voz baja- que hay campesinos propietarios de pequeñas parcelas que cosechan las “plantitas verdes”, que se congregan en templos cristianos, como lo atestiguan sus colegas pastores de la zona. “Cuando los sacerdotes católicos les comentan que casarse fuera de una capilla no tiene validez oficial, entonces buscan la ayuda de los evangélicos, cuyos ministros están facultados para unir en matrimonio, impartir la comunión, bautizar, celebrar 15 años, sepelios y otros ritos con “validez celestial” sin necesidad de que se lleven a cabo en centros de culto público. Por eso “algunos de los hermanos pastores han ido a la casa de los ‘jefes, los llevan en camionetas, escoltados pero con los ojos vendados, y al final los regresan al pueblo o a su Iglesia y les dan una muy buena ofrenda de amor”, susurra Manuel.

La situación de las zonas indígenas y campesinas de México es muy distinta a la de países como Guatemala, Colombia, Costa Rica y Perú, donde Iglesias de corte pentecostal como Agua Viva, Castillo del Rey, Movimiento Misionero Mundial y Casa de Dios, donde sus ministros y líderes han sido acusados de tratos con varones del narcotráfico, pues  han sido objeto de investigaciones periodísticas y federales, sobre todo a pastores muy reconocidos.

Allá los casi “apóstoles” Carlos Luna (Cash Luna), Marllory Chacón, Andy Zamora, Rodolfo González y la familia de la muy renombrada pastora María Luisa Piraquive -congregaciones que rebasan los 10 mil miembros-, son mencionados constantemente por sus posibles nexos con cárteles del tráfico de drogas, que les han apoyado para la construcción de sus mega templos. La membresía de esos emporios religiosos está conformada por empresarios, terratenientes, funcionarios, líderes sociales y personas de clase media, en contraste con los campesinos, pequeños ganaderos y empleados rurales que conforman las iglesias en el “triángulo dorado”.

Ambos grupos de creyentes tratan con narcos que tienen una fe y un objetivo, aunque distinto modus operandi. Hasta en esto hay niveles.

PALABRA DE HONOR: Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila, o sea la actual Secretaria de Gobernación, ha sido desde 1984 Notaria Pública, es decir no tiene un sueldo nominal, pero sí un ingreso muy considerable durante 34 años, el cual no puede darse el lujo de dar a conocer en un país donde la delincuencia, y ella lo sabe, no respeta investiduras. Súmele que desde 1993 ha sido magistrada y luego Ministra de la Suprema Corte de Justicia, Poder en México donde el sueldo y las prestaciones son de primer mundo a esos niveles. Así que olvidar declarar ante la Secretaría de la Función Pública un penthouse -casi de interés social- es natural, ya que la seguridad (y el bienestar) de ella y de su familia está primero.

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