Oscar Moha

Debido a las más de 100 denuncias que han hecho familiares y amigos de personas homosexuales en el último año, sobre daños causados a esta comunidad por “terapeutas”, Ministros de Culto, chamanes y “técnicos de las ciencias de la mente”, entre otros “terapeutas” sin cédula profesional, varios legisladores y funcionarios han preparado una iniciativa de ley que pretende sancionar a quienes cobran por cambiar las preferencias sexuales de cualquier persona sin importar su edad.

Y es que los casos de suicidio entre la comunidad homosexual, luego de que la mayoría de jóvenes entre 10 y 25 años fueron obligados por sus padres, asesores espirituales o familiares directos a tomar “terapias de reconversión” y llevados a Clínicas de “deshomosexualización” que los orillaron en ocasiones a quitarse la vida, como resultado final de su “enfermedad”.

Muchos casos quedaron asentados en videotestimonios de familiares y amigos de las víctimas que pidieron llevar a juicio a los que prometieron “curar” a sus seres queridos, estafándolos económica y moralmente, de manera impune. Estas evidencias fueron presentados ante funcionarios, legisladores, médicos, Ministerios Públicos, pero la ley todavía no contempla sanciones.

El número de denuncias de particulares y de Organismo de la Sociedad Civil creció en los últimos años en el país. Van desde la privación de la libertad, hasta la medicación, pasando por rituales holísticos, hipnosis, violencia económica y remedios religiosos como “exorcismos”, “retiros de sanidad”, “oraciones intensas” y “terapias cristocéntricas”.

Uno de estos casos es el de Zuri (N), de 14 años, que “manifestaba el demonio del lesbianismo”, a decir de sus papás, quienes la obligaron a visitar a la “doctora y pastora” Tere. Ella les advirtió que cada “sesión-liberación” tenían un costo de mil 500 pesos. Luego de las primeras 6, les dijo que entrarían a una etapa de ayuno y oración para detectar cuántos demonios deberían salir de Zuri.

Al cabo de más de 20 mil pesos del costo de las “terapias”, los papás de Zuri se dieron cuenta de la estafa y decidieron denunciar a Tere, pero ninguna autoridad pudo tipificar el delito. Ella, a decir de psiquiatras, presenta ahora estados continuos de depresión y esquizofrenia, mientras Tere actualmente tiene una larga fila de “pacientes” en la Asociación Hispana de Consejeros Cristianos en EU y de vez en cuando viene a México a dar “terapia”.

En un boletín de prensa el pasado 27 de julio, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) exhortó a la población a hacer denuncias en contra de quienes prometen “curar” la homosexualidad o el lesbianismo y el 4 de octubre las senadoras Minerva Hernández Mora (MORENA), Alejandra Lagunes (PVEM) y Patricia Mercado (MC) presentaron una iniciativa para prevenir y sancionar las prácticas que “pretenden corregir la orientación sexual de las personas”.

Varios ministros de culto de confesiones católicas y evangélicas están asustados y corren el rumor de que esta iniciativa pretende encarcelar a los padres de familia que se atrevan a buscar ayuda cuando sus hijos expresen abiertamente su preferencia sexual. Confusión que el Yunque Celestial fomenta en beneficio de los “curanderos” y sus cuentas bancarias.

Y es que CONAPRED, COPRED, el Sector Salud, senadores y diputados no ha sabido aterrizar la información para este sector que merece una explicación no sólo sobre homosexualidad, sino de sexualidad básica con formato misionero.  

PALABRA DE HONOR: el diputado Gerardo Fernández Noroña, quien presume de ser “magnánimo” ahora se dedica a “ilustrar” a sus colegas, leyendo definiciones del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En su primera lección en el recinto compartió la definición de la palabra “amante”, para enseguida insultar y retar a golpes a Luis Miranda del PRI. Imagínese cuando le toque explicar la palabra “agresividad”.

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